miércoles, 23 de marzo de 2016

TREMENDA BOFETADA DE OBAMA AL PAPA FRANCIS



Uno puede estar en contra de muchas cosas que ha hecho el Presidente Barack Obama, como las reconocidas de su odio al cristianismo y amor al Islamismo, su insensibilidad de ir a jugar golf cuando un norteamericano era degollado por terroristas, el cambiar a un notorio desertor del Ejército por 5 peligrosos terroristas de Alcaeda, querer cerrar la cárcel de Guantánamo sabiendo lo imprescindible que es ante el continuo ataque de los terroristas, su denuncia contra las instituciones vitales de su propio país para desacreditarlas como a la CIA, su catastrófico tratado con Irán y las humillaciones que éste le ha hecho al país, etc., pero cuando ha hecho algo bueno, el honor obliga a reconocérselo y este es el caso de lo que le hizo, quizás en forma adrede o no, al Papa Francis en su visita a Cuba en estos días. ¿Y qué mejor momento de hacerlo cuando estamos en la llamada “Semana Santa”, que de santa tiene lo que el diablo de bondad posee? Claro, la bofetada no fue física sino moral, simbólica, pero una gran bofetada. ¿Pero cómo el representante de Cristo por la tierra iba a recibir una bofetada de un mortal como Obama? ¿Acaso no hubiera intervenido la mano de dios para evitarlo? Y si como quiera se la dio, ¿no sería que dios no confía en quien dice representar a su hijo? ¿O que ya dios no es tan omnipotente como antes o al menos, respeto a Francis? ¿O que quiso que le dieran la bofetada para que sintiera su falta? Todas esas preguntan han quedado en el aire retumbando. Pero ¿por qué? Recuerdan todos cuando el Papa Francis vino por Cuba hace unos meses? El estuvo varios días en Cuba y allí hizo muchas visitas, y tuvo múltiples conversaciones, pero todas con los personajes de la Revolución, los hermanitos Fidel y Raúl. También habló con el Cardenal de La Habana, quien para muchos siempre ha sido un alcahuete de esos dos hermanitos. Pero con quienes el Papa Francis no quiso hablar, a pesar de que de su boca siempre salían frases como “inclusión, amor a los necesitados”, etc., fue con los humildes, los abandonados, los apaleados, los perseguidos, los torturados, los llenos de sed de justicia, los que no pueden hablar ni exclamar “Libertad”, las mujeres que visten de blanco recordando su paz e inocencia y que solo caminan los domingos por algunas calles de La Habana, los que no pueden escribir un poeta sin que le den un permiso, los que tienen que irse en botes rústicos enfrentando los tiburones porque se asfixian por la falta de aire puro de esa sociedad… con ninguno el Papa Francis quiso reunirse. El se negó una y otra vez a pesar de las múltiples súplicas de esos grupos y a pesar de que lógicamente de él se esperaría que se reuniera con ellos, aunque sólo los mirara como seres humanos. Pero todo fue inútil. Se resistió. Que no tenía tiempo. Que su agenda estaba ya programada. Y era que no quería o podía decir la verdad, esa verdad que el mismo a quien él dice representar dijo “y la conocerás y serás libre”, pero él se olvidó de ellas, o quizás, quiso traicionar a su maestro sin que los demás se dieran cuenta y creyeran en sus excusas. Y así se fue  a EUEU en su regreso a Roma, y allí se reunió con muchísimos, pero en Cuba no quiso reunirse con ninguno de los mencionados. Y él se fue creyendo que lo había hecho bien, que no iba manchado por su gran pecado de traición y abandono y el pueblo cubano, los sufridos, quedaron profundamente heridos y desamparados, pues ellos sabían del gran valor que tendría alguna reunión con el Papa aunque fuera breve, para no sólo darles el soporte moral que necesitaban, sino demostrarle al poder de la tiranía que ellos no estaban solos. Pero quedaron llorando y sus lágrimas, parece que el verdadero dios que no es el del papa, los oyó y envió a Barack Obama quien hizo precisamente lo que el Papa no quiso y allí Obama dejó su gran seña de amor, desprendimiento, coraje, solidaridad  y logró los tres grandes objetivos: apoyar a los necesitados, darles el empuje público que necesitaban y darle esa gran Bofetada a ese insensible Papa Francisco. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#376).

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