Estoy destrozado, angustiado, ‘stresado’, en fin no
quepo en mi cuerpo por lo que me ha pasado por culpa de estas elecciones que
acaban de pasar en Santo Domingo RD. Resulta, que por el calor de ellas he
perdido a dos amigos, uno, mujer y el otro varón. Una fanática, cuyo nombre es
Lucy y todos la conocen porque es una gran activista en favor de Abinader y su
partido. Y recibía diariamente en FB varias publicaciones de ella defendiendo a
su partido, el PRM y atacando a veces artísticamente, otras, atrozmente, a los
enemigos. El otro, quien lleva mi mismo apellido, pero con ‘s’, y quien se
presentaba a sí mismo como un poeta consagrado, tan consagrado que no pasaba día
sin que no pusiera en su FB libros, muchos libros, de muchos autores, famosos,
que aparentemente había leído y recomendaba, viajando a la isla Saona. Quien
siguiera su página se maravillaba que un dominicano leyera tanto y tan buenos
libros y tenía que concluir que se estaba frente a un verdadero poeta de fama
universal, aunque no se supiera cuantos libros o poemarios tendría en su haber.
Este se iba por Leonel Fernández y así lo manifestó más de una vez en su
ventana. Pues, resulta, que Lucy en estos días me envió un mensaje por ‘mesenger’en
el que me decía que necesitaba mi ayuda y que la llamara a un teléfono que ponía
allí. Esto me sorprendió, porque aunque éramos amigos en FB, no éramos amigos
de verdad como para pedirme un favor. Me quede ‘turuleco’ pensando, y qué busca
Lucy en esto…Dos días estuve meditando, en si era algo amoroso, pero no, porque
yo era tierno en cosas de amor, si era algún ‘gancho’, como saber quién era, mi
teléfono, etc. O quizás, su intención era conquistarme para agregarme a su
partido, algo que desconozco desde que nací, porque nunca he sido de ningún partido
y a ninguno respeto. Bueno, salomónicamente decidí contestarle vía mesenger y
le dije, que estaba allí para saber en lo qué podía ayudarla. Ella lo recibió,
no dijo nada y desde entonces, hace semanas no sé de ella. La perdí por culpa
de esas elecciones. El varón, como les decía, era un poeta, que se desvivía
opinando, a veces cosas buenas y en las que concordábamos, por ejemplo, su amor
por el prójimo, a los perros, los libros, etc., y otras no, como era natural. Pues
al llegar a las elecciones él no tuvo temor de poner en su ventaja cuál era su
favorito, y yo por supuesto, ejerciendo el derecho de opinión y de réplica, opiné
y a él no le gustó. El quería que ganara Leonel y yo le opiné en su ventana más
o menos lo siguiente. Que siendo él un lector y poeta, y que siempre está
leyendo tantos buenos libros y autores, que parecía anormal que quisiera que
saliera Leonel, conociendo quién había sido ese Leonel. No perdió tiempo y me
replicó, que él ejercía su derecho a opinar y que respetaba la opinión de los demás
y no impedía que otro lo hiciera. Yo le repliqué que aquí no se hablaba de
impedir nada a nadie, sino de la incoherencia…Claro, siendo él un poeta, entendió
mi brevísima respuesta, la incoherencia, y se dio cuenta lo que le decía, que cómo
era posible que él estuviera tan empapado de tantas obras buenas de autores
buenos, de donde él por obligación de aprendizaje tenía que sacar lo mejor de
ellas para su vida diaria, viniera a preferir a Leonel, un político tan
manchado y desacreditado. El no tuvo defensa, o fuerza para defenderse. No volvió
a salir, bueno, no en mi FB, lo que significa que también lo perdí. Estos dos
caracteres nos dejan una lección y es que ambos son una muestra auténtica del
dominicano en general: parcializado al fanatismo, cerrado mentalmente, incapaz
del debate, incoherentes y tiranos por ADN. Y esto me consuela para poder
soportar estas fantásticas pérdidas. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#550, 8.10.19).
martes, 8 de octubre de 2019
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