Lo que más resalta es ver en Internet, su maquinaria
de propaganda estilo de Goebbels, y oír
de Trump y seguidores repetir: “fue una
llamada perfecta”, “no hice nada malo” con un infantilismo admirable, en la
conversación con el Presidente de Ucrania en el quid pro quo, “hazme un favor y
de doy los US$391 millones, para evitar el huracán del Impeachment, sabiéndose
que ambas afirmaciones no resisten un análisis ya probado por documentos y
testimonios. ¿Y ellos lo saben? Se supone que sí, porque es imposible que crean
que el pueblo norteamericano está decadente mentalmente. Pero el problema no
son esas dos mentiras, sino el millón de ellas que se dijeron, se dicen y aun
se siguen diciendo desde de Trump y sus seguidores, y esto es extraordinario,
increíble, y por extensión, malísimo para la América Latina, porque los
políticos de allí solo miran a EU para copiar siempre lo malo, lo que les beneficia
en sus fechorías. Se creía que los norteamericanos aborrecían la mentira, pero
se ha visto que parece que la aman, y es increíble. Claro, no todos, pero si los
del partido Republicano. Los demócratas, que dicha maquinaria de propaganda
había aplastado, hoy es la luz que alumbra el presente de EU y lo protege, y
todos aquellos que se oponían a Trump hoy son semi héroes y heroínas, porque
aunque sus actos estuvieran oscuros, hoy están claros, y ellos subidos en lo
alto de la historia. Han ganado la pelea contra Trump porque éste ha usado como
arma solamente la mentira para exponer y defenderse en combinación con la
arrogancia, el engreimiento, y la falsedad de que él era lo más grande que
había parido EU en toda su historia. Increíble ha sido ver a un Presidente
defender a Rusia ante la opinión de todos en EU, incluyendo al FBI, la CIA, las
agencias de Inteligencias, creyendo más en Putin que en Dios, alegando que no
tuvo intervención en las elecciones del ‘16 y tener aun la osadía que después
de limpiar a Rusia querer culpar a Ucrania, sólo porque ésta tenía simpatía por
la Clinton. Eso se podría esperar de una persona cualquiera, pero no del
Presidente de EU y que en cierta forma lo igualaría a lo que se dice de Obama y
su traición. Y otro increíble, Trump alegar la inocencia más pura del
firmamento, pero le piden que se defienda y no lo hace, le piden documentos
posibles exculpación y no los da, siendo ilegal negarse, además, se niega a que
cualquier funcionario del gobierno sea testigo en el Congreso y con todo sigue
alegando su inocencia y se niega a probarla, limitándose a insultar y usar más
mentiras contra los demócratas. Esto pasa de lo real a sub-real cayendo en lo
insano. Y lo más triste y peor, que los Republicanos, como una manada de lobos
en reacción colectiva se niegan a aceptar todas las irregularidades denunciadas
y probadas, y sólo siguen los lineamientos de la mentira como defensa. Y lo más
increíble, el Presidente del Senado MaConnell dice públicamente que él en ese
juicio contra Trump no será un jurado imparcial que por obligación debía serlo,
y lo mismo afirmó otro político de prestigio, Graham. Y claro, se sabe porqué
de esta cohesión con lo absurdo, y es que temen a la ira de Trump quien ha
probado más de una vez que es súper vengativo y aterrador. Le temen a que su
ira les impida reelegirse y por eso aceptan todas esas mentiras. De AL se
observa con aprehensión para la gente seria, pues saben que estas prácticas
serán copiadas pronto o servirán de defensa a los tramposos de allá. Y lo triste
es ver esas cosas increíbles que se están viendo en EU alrededor de Trump y
seguidores, mientras él sigue diciendo creer en Dios, como si a Dios le gustaran
las mentiras. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#563, 26.12.19).
jueves, 26 de diciembre de 2019
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