No, no, no se refiere a los problemas de las drogas, terrorismo o de la invasión de los ilegales por entrar por las fronteras, no, son dos fuerzas inherentes al país, que se pueden considerar como los componentes fundamentes de su existencia, es decir, las fuerzas de los dos partidos principales de su democracia, los demócratas y republicanos. Parece un absurdo o exageración, pero cuando se analizan los hechos ésa es la conclusión obligada a que se debe llegar, que en Estados Unidos actualmente, están las dos fuerzas políticas en que se divide el país, en una lucha mortal no se sabe para qué, porque en ella ninguna, aun ganando saldría vencedora, sino vencida. Y no es una lucha de las que los partidos políticos usualmente hacen en pro de ganarse la voluntad del pueblo para ser electo en alguna contienda. No es el caso. Por un lado están los Demócratas, que ahora han elegido a Joe Biden como su candidato presidencial en las elecciones que se acercan en Noviembre 3, ’20, y por el otro lado están los Republicanos, encabezado de Donald Trump que hace lo mismo por ese partido para dicha elecciones, y en la lucha menor, todo indica que Biden lleva la ventaja de la simpatía del público, cosa que irrita sobremanera a Trump, una, porque él se consideraba un elegido para el segundo término por derecho natural, y dos porque consideraba a Biden como un político incapaz, dormilón, un contrincante al que el pudiera someramente temerle. Claro, esa opinión quedó destruida cuando se armó es escándalo mayúsculo de Ucrania y la intención de Trump de embarrar de alguna manera a Biden, cosa absurda si a ese se le consideraba menos que nada. Y con el trasfondo de todo esto, estando la pandemia del Covi19 que no da tregua y que ha afectado grandemente las aspiraciones de Trump, porque antes de su llegada, era innegable que la condición del país era de admiración, pero ese virus ha venido y destruido, paralizado al país de tal forma que al mismo Trump lo ha empujado a cometer otros errores que le han quitado méritos para sus aspiraciones presidenciales y él está agarrado, como el náufrago en alta mar, a lo que sea con tal de recuperar lo perdido. Y esa desesperación el virus lo ha destruido y mofado de él cuando ha dicho tantas cosas absurdas que todas se volvieron en su contra como que el virus se iría, que era un flu, que estaba controlado, o beban cloro o algún desinfectante. Y luego de esto han llegado las protestas que se iniciaron con la muerte de G. Floyd y que se extendieron por todo el país y el extranjero, y tras esto, otras muertes de afros, que han echado más leña al fuego de las protestas, a las naturalmente, Trump critica y se opone. Y aquí es que la lucha se hace mortal entre los dos poderes, porque mientras esas protestas dizque pacificas siguen y aumentan, así también los incendios y saqueos de negocios, y golpizas de ciudadanos inocentes, cosas que son apoyadas públicamente por los Demócratas en su invitación que ‘sigan las protestas’, que a todas luces es una incitación a la violencia en nombre de la paz, porque ellos saben que casi todas son violentas. Pero el daño que Trump hace a EU no se queda ahí, no, se extiende que mientras por todo el mundo se ha aceptado que el uso de la mascarilla es una protección efectiva contra el virus, Trump y los republicanos, sostienen y pregonan que su uso es un asunto personal, que si quiere la usan o no, y así él ha invitado a docenas de reuniones de su partido con sus partidarios, en actos públicos y sin ninguna precaución o protección de los participantes, lo que todo indica que es una incitación al suicidio, hacer daño a los ciudadanos, aun sin admitirlo, dividiendo país entre los duramente afectados por el virus y los menos. Y son muchísimos los que ya de esos fanáticos, han caído bajo la guillotina del virus, sin que quien los invita se haya dado por culpable. Así, mientras los republicanos hacen un daño tremendo a EU, los Demócratas hacen lo mismo del lado contrario, pues es increíble que una parte fundamental del Estado estimule, incite a la plebe, a las turbas a que tomen, sigan en las calles destruyendo vidas y propiedades creando un caos, que desde lejos parece un inicio de una guerra civil, por lo que es innegable que allí dentro luchan por destruir al propio Estados Unidos. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#581, 29.8.20).
