martes, 1 de diciembre de 2020

MARADONA Y EL REINADO DE LA HIPOCRESÍA

 

Escribimos una vez que la hipocresía debía ser considerada un crimen penal, y no una falta moral, y por esto es que la sociedad está tan plagada de ese vicio. Todos saben lo que es un hipócrita, una mezcla de mentiroso, charlatán, farsante, ladrón, fullero, etc., y su daño puede ser tan grande como el del criminal regular porque puede llevar a la destrucción del ser humano. Y varias conductas prueban la tesis. Y con Maradona que acaba de morir se ha visto en las redes y TV, sólo cosas rimbombantes, de lo grande que fue, el mejor del mundo, que nunca será olvidado, siempre el símbolo de los goleadores, que es un dios, etc. Todas flores y muy poco de alguien que le añada lo más llamativo de su persona: sus vicios, su uso de drogas, su ‘esfuerzo’ por escapársele, su amor por los tiranos, su intento de invitar a Fidel a usarla para ver si así los dos podían salir de ella juntos y las muchas veces que lo intentó y volvía a caer en sus garras, más lo desfigurado que estaba y peor, con los dos aretes en las orejas, de uso exclusive de la plebe. Aunque una futbolista mexicana Paula Dapena le añadió algo más real. Ella se negó a estar de frente cuando se recordaba a Maradona en un partido y prefirió el suelo y dar la espalda. Explicó que él no merecía nada de esa gloria, porque era un pedófilo, mal padre, mal hombre, lo que nada de esto se decía por ningún lado. ¿Qué hizo de valor real Maradona para la humanidad? Nada, diferente a Pelé, que fue más grande y todo un caballero y por suerte, aún vivo. Es decir, se alababa al ser en sólo una parte y se ocultaba la otra, la más dañina. Se prefería aquélla porque era la que movía a la plebe, a la chusma, a los espíritus superficiales y no a los que pensaban más allá de un deporte. Y es que gran parte de la humanidad así se comporta, viendo sólo lo que le con viene, desconociendo la otra parte, como si los demás seres fueran anormales ni supieran y no comprendieran los hechos. Ellos pintaban al futbolista como un dios porque tenía gran dominio del balón, pero querían olvidar que ese mismo individuo tenía una fama horrible entre las personas decentes. El daba viajes a Cuba, a besar la mano del tirano Fidel sin que no dejara de bendecirlo e ignoraba al pueblo que por décadas gemía bajo las botas sangrientas del tirano. Pero también adoraba a Chávez, Maduro, a Ortega, los más malos socialmente recibían su amor, además de algún idiota. En esa Cuba, con la complicidad del dictador, fueron muchísimas las veces que el futbolista se sometió al tratamiento de la desintoxicación porque era un permanente amante de las drogas, y duraba allí con el cuidado del tirano, días y semanas hasta que parecía ya limpio, para a los pocos días caer otra vez en el vicio, y la plebe lo aplaudía en delirio. Su rostro y su cuerpo se habían deformado al nivel de lo grotesco por sus vicios, y ni el tirano en su complicidad pudo evitar, lo que dice mucho de ambos, porque Fidel fusiló a Ochoa y a los Mellizos por ‘droga’, pero no pudo fusilar a Maradona, por la hipocresía. El podía ser lo peor, pero era un buen deportista, y además, un amante de las tiranías y eso lo hacía un dios, en la manipulación de ese sistema que tanto destruía a los buenos, como creaba dioses de las bestias, y así hizo con Maradona. Por lo que su nombre se asocia con otra persona del momento en la línea de la gloria de la hipocresía, como mentiroso que fue a la iglesia, se tomó una foto con la biblia para sonsacar a los cristianos, por RD el presidente, todos los 21 de enero va Higüey a buscar la bendición de la virgen por todas sus ilicitos, otros critican los últimos corruptos apresados, pero escudándose para defenderlos en sus delitos, y todos tienen millones que los adoran como santos, lo que reafirma el llamado de calificar como delito esa debilidad social. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#593, 30.11.20).

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