¿Por qué surgió Adolfo Hitler para los ’30? ¿Qué fuerzas se movieron para que ese hombre llegara a ser el temible Canciller alemán del Tercer Reich? En brevedad, ese hombre nació de la humillación que recibió el pueblo alemán al finalizar la Primera Guerra Mundial, en que a la derrotada Alemania la Europa triunfante le impuso duras condiciones que tuvo que acatar, que desde entonces fue una sangrante espina clavada en el orgullo de ese pueblo guerrero. La espina estuvo ahí esperando al que vendría a sacarla y a levantar la moral del pueblo que un hombre muy despierto supo aprovechar para catapultarse rompiendo toda la tradición, políticas y militares y llegar a donde quería. Sus planes estaban en su libro “Mi Lucha” y la siguió al pie de lo anunciado. Predicó esa humillación por todos lados y prometió que subsanaría la afrenta hasta convencer a los alemanes de que él era el esperado. Y qué triste y larga resultó la noche de su reinado con millones de muertos y destrucción. Por el lado de Donald Trump, siendo de la misma madera de Hitler, surgió también del abuso y humillación inconclusa, que el Presidente de entonces Barack Obama hizo durante sus años como presidente. La lista es interminable, lo que también catapultó a Trump hacia la cúspide porque supo explotar todos los vacíos y errores de aquél, y presentarse como el salvador del país ante el caos que parecía venir si se consumaban los planes de Obama de dejar a Hillary en su lugar y eso no lo quería el pueblo. Su prédica atacó muchísimos aspectos de esas fallas, y el pueblo estadounidense comenzó a aplaudir Trump y el renacer de los supremacistas neo nazis que con delirio lo vitoreaban, al estilo como Hitler era aplaudido en Alemania. Un desconocido que lo más famoso que tenía eran sus fantasías de ser un millonario que pagaba sus impuestos, que no decía mentiras, y que era un triunfador, estaba sobresaliendo en esa contienda electoral, caracterizada por su agresividad contra los oponentes sin ningún civismo. Trump no tenía libro, no lo escribió, no podía porque no leía nada, era semi analfabeto, ignorante sobre la Constitución, habilidoso sí, pero sólo eso, ya que todo su tiempo lo pasaba oyendo los chismes políticos de su grupo, viendo los programas de TV y fabricando mentiras. Creó una nueva ermita en Marlago con la adoración fanática a la diosa Mentira. No fue como Hitler, lector, pintor y autor de su famoso libro. Se diferenciaban en lo intelectual, pero eran del mismo material, aunque Hitler por lo menos fue también militar, estuvo en el Ejército, y Trump no, se excusó por unos juanetes que solo a los millonarios les salían para alejarse del Army, lo que no impidió luego pretender ser un estratega militar e insultar a casi todos los militares. Trump, como lógico, copió de Hitler el asunto de la fidelidad. No la aceptaba si no era a él, su persona, a ningún Estado, Constitución o país, él se consideraba por sobre esas cosas y sobre las leyes. Como observador, se dio cuenta del valor que tenía la creación del terror que Hitler desde sus inicio lo supo crear y explotar, y Trump no perdió tiempo y también creó su escuela de terror y del miedo y hoy, a pesar de haber sido desalojado de la Presidencia, aún sus seguidores temen a lo que él diga o decida, temen a que les quite sus puestos en el Congreso en o el la gobernación de los Estados, pues la hueste que creó les demostró a todos el 6 de enero del 20 su poder, cuando ordenó atacar al Congreso, al combate contra sus enemigos, y como Hitler, desconoció el valor de la verdad y la decencia. Vivía en lo contrario, sin sentir la mínima vergüenza ante el público, por lo tanto, cuando se haga una estatua de Trump en NY, la de Hitler deberá estar a su lado para hacer justicia porque en justicia son el uno del otro. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#602, 14.5.21).

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