Decían antes de la desgracia del 2016, que los EU tenían por Dios, al Dólar, que era su ídolo, y por él dominaban y morían. Y como enseña la evolución, ahora EU tiene a otro dios, de carne y hueso, Trump. Un nuevo Dios, con su Culto Completo (Gloria a la Mentira y a la Demencia) y es un dios que ni Jesús logró ser tan rápido aceptado y adorado. Jesús luchó mucho para que le creyeran, tuvo sus apóstoles, que no sólo dudaron, sino hasta algunos fueron indignos. Trump ha tenido sus idolatras, ‘apóstoles’, que lo adoran ciegamente y hacen lo que ordene, lo que a Jesús le costó algo de trabajo, sin embargo, Trump en ese aspecto también le ganó a Jesús. Como Jesús, Trump perdonó a sus pecadores, unos cuantos, y esperó que un Tribunal Terrenal los condenaran para entonces darle su perdón, a los conocidos como los “12 ex Cons”, como los apóstoles de Jesús. Desde su peregrinar hacia Washington, todo le ha sido idolatría a borbotones y amor al infinito, siempre, tan diferente a Jesús. Aunque ambos parecen buscar lo mismo, pues según Trump quiere es hacer América Grande otra vez, como Jesús, que vino a reunir a su rebaño, haciéndolo grande otra vez dándole la felicidad perdida por culpa de algunos. Trump no ha tenido dislocado como Jesús en Pablo y Judas. Trump los conquistó desde un principio aun perdiendo el poder presidencial. Lo siguen idolatrando tanto que Jesús sentiría envidia. Nadie lo iguala, quizás el único que podría sería Jim Jones, aquel gran cristiano que fue tan amado e idolatrado como Trump, probado cuando ordenó a su fans llevarse a sus labios las copas con cianuro que ninguno dudó en obedecer y los 913 americanos murieron allí en la tierra de Guyana, parecido a la orden de Trump a sus adeptos en la misa del 6 de Enero. Jones era su Dios, un poco socialista y hasta comunista, con un ‘tumbao’ de mechón de pelo como Trump, aunque no rubio, y le obedecieron, lo que luego la historia repetiría en cuanto a la obediencia ciega de los norteamericanos buscando a otro “Mesias” al perder a Jones, alentados que si los Judíos esperaban el suyo, ellos querían otro Jones. Querían su mesías cerca, sin salir del país para idolatrarlo no como los de California que salieron hacia Guyana que hasta tuvieron que asesinar a su Congresista Ryan. Y los no creyentes han quedado confundidos, por las tantas cosas aberrantes que ha dicho y hecho Trump parecidas a cuando Jim Jones comenzó su anormal actitud, que se sorprenden que ninguno se lo echa en cara para abandonarlo. (Jones tenía guardias para cuidar su paraíso, Trump no, le bastaba su lengua de látigo ígneo y el temor de los creyentes). Y los une, atrayendo a los que se sentían huérfanos de un líder con su Culto, como Jim, que los llevara a la gloria, y estaban desesperados y amenazaban que de tardar más, se irían a la guerra civil, y eso Trump lo ha evitado, y quizás siendo parte de su contagiosa adoración. Un dios que trajo a los soldados del Oriente y que ha evitado la guerra civil aconsejando a sus súbditos como bien lo hizo el 6 de Enero, que como hizo Jesús con los mercaderes en su templo, Trump los azotó para que no le hicieran trampas ni poner en dudas su triunfo divino en la última elección, por lo que todo su rebaño lo espera en la Casa Blanca el 4 de agosto, cuando será coronado otra vez como el Dios más grande que ha dado EU. Todos esperan que como hizo Jones en Guyana el 18 de Nov. 1978, ese día 4, Trump convocará a sus idólatras y les dará la última prueba de su amor MAGA, un vaso con cianuro patriótico. En Guyana se escaparon pocos y en ésta, ¿escaparán más? ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#606, 9,7.21).

No hay comentarios:
Publicar un comentario