Cuando un Coronel de la KGB, la temible agencia de espionaje e inteligencia de la Rusia Soviética, mira que a pesar de haber hecho su llamada Revolución Comunista de Marx y Lenin en 1917, y a pesar de la extensión forzosa de ella por todo el mundo y a pesar de todas las esperanzas de felicidad y loas que le dieron, esa revolución, que venía como una salvación a un mundo que estaba en quiebra, hoy con mucho dolor, saber eso, le debe saber a un amargo de cobre, y que ella, sólo duró unas décadas y que se desplomó como unos naipes, con el supremo desprecio de todos los que en algún tiempo estuvieron bajo ese imperio inmisericorde y que nadie quiere saber de ellos y rápidamente al liberarse, buscaron protección en el Oeste, en una OTAN, y eso le duele y por eso quiere destruir a Ucrania, porque ella desprecia como todos, a los rusos, prefiriendo a los occidentales, a millas más lejanas. Y cuando Putin mira a su alrededor y ve que la China, todos los países asiáticos, su archirrival Estados Unidos, todos se mantienen más o menos bien en el juego de la democracia y del comunismo capitalista, eso le duele en el alma al Zar Putin, porque Rusia sólo vende petróleo, sigue imponiendo la fuerza bruta a los demás y recibe el desprecio de todo el que puede expresarlo, son odiados por todos porque sus recuerdos son horrendos e insoportables. Por eso, ¿qué aliciente tiene Putin para seguir viviendo en el mundo? Casi ninguno, excepto los miles de millones de dólares, euros y lingotes de oro que ‘se regaló él mismo’ como Zar, y que precisamente tiene guardados en los países “enemigos”, que él sabe, que si se arma la guerra, su riqueza ya no existirá junto a su cabeza repulsiva. Es decir, tiene poco que perder el último Zar de Rusia. Y sabe como zorro ruso, que al tener poco que perder y los demás tener mucho, él los amenaza, y su acción alrededor de Ucrania es el comportamiento más infame que político alguno podría hacer (Quizás Trump lo igualaría), cuando se ha dado cuenta que todo el mundo le advierte que no invente con su agresión abusiva al estilo de Hitler contra Ucrania y que él está jugando con candela, pues todos le han advertido que si invade, podría venir la III guerra mundial, y de ahí al uso de los bombas atómicas hay una pasito. Y el zorro se defiende replicando que no, que él no quiere invadir a nadie, que sólo está moviendo su enorme ejército de más de 100,000 hombres rodeando a Ucrania por tres lados, mientras los países decentes le dicen que si es verdad, eche tu ejército hacia atrás, pero él insiste que no hace nada malo ni agresivo y que en todo caso, lo único que él desea es que Occidente le complazca en sus deseos, como que Ucrania no busque ayuda, que no se arme ni se defienda, en fin, que ni Hitler fue tan descarado ni pidió tanto como este Zar. Exhibe sus tanques, cañones a pocos metros de la frontera de Ucrania, envía sus aviones sobre ese país, provocando para tener un pretexto, y sigue su amenaza con el nombre de que él no está preparando ninguna invasión, a pesar de que todo indica que sí. Y a Occidente lo pone ante dos caminos frente a la actitud y exigencia del Zar. O acepta la imposición de sus demandas o se va a la guerra con todas las bombas atómicas. No hay otro camino, porque si se aceptara la imposición de Putin, el mundo, el planeta, sin ser destruido, ya no sería digno de vivir en él, entonces, la actitud correcta es tomar la misma posición de Putin y responderle, sí, estamos listos, vamos a la guerra nuclear, tu destruirás al Mundo, pero tu peste ya no existirá. Adelante con tus bombas, atómicas, que te enviaremos el doble de las que nos enviarás. Quizás así el mongol, pensará en el dinero robado ante lo que le pasará. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#630, 13.2.22).

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