jueves, 21 de octubre de 2010

LOS HUESOS QUE TUMBARON AL TIRANO

Fariñas, aquel cuerpo cadaverico, que parecía salir de los campos de concentracián nazis y que tenía que conmover a los de corazones más innobles del mundo, excepto de Cuba, mostraba al mundo su colección de huesos, costillas, clavícula, dedos, manos, gracias a los valores del nuevo hombre producido por la nueva sociedad socialista de la tiranía de los Castro, que por años le ha venido negando a él y a su pueblo la libertad de decir o pensar "Fidel, lárgate ya", "hasta ya", "hasta cuándo seguirás martizando a ese pueblo?". Le metió cárcel a Fariñas el tirano, y aquél como buen cubano, prefirió ver sus huesos partir antes que someterse al tirano. Pero él no quedó solo y el mundo decente le acompañó, y el tirano tuvo que ceder cuando sus huesos dolidos y combatiendes desafiaban a los fusiles, tanques y cárceles del tirano, hasta hacerlo caer. Ya cayó, aunque no ha caido. Ya dejó de ser su apestoso socialismo. Ya el mercado entró. Las jineteras reinan. El turismo manda. Ya le hicieron decir, "si lo dije, pero no lo dije" cuando antes adormecía con discursos fantasiosos y kilométricos. Y a los huesos le dieron el Premio Sakaroj de la Europa decente, para que se vaya más pronto el tirano indolente.

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