domingo, 3 de octubre de 2010
SE CAE COMO EL MURO DE BERLIN
"Eso fue lo que dije, pero no dije. Compañeros, ¿cómo puedo cabalmente admitir que nuestro sistema ha fracasado? Jamás, jamás le daremos ese gusto a los imperialistas yanquis, después que he visto partir a tantos de ellos y yo aún permanezco aquí, al frente de la más grande revolución socialista del mundo, la que hizo un nuevo hombre, que le cambió sus ideas y hábitos. La que hizo una nueva socioedad, justa, atractiva y hermosa, sin libertad, sí, pero con todas las demás comodidades que los verdaderos revolucionarios deseamos y amamos. Veintiséis dólares de salario que los de Haití superan con creces, pero somos revolucionarios, antiimperialistas, internacionalistas y dispuestos dar nuestras vidas por esta indestructible revolución. Que botemos a medio millón de compañeros, eso es nada, ya hemos pasado por cosas perores como el `período especial`. Que retangamos el dinero de los capitales extranjeros aquí y que se los devolveremos en cinco años con intereses, eso no es nada, si hace veinte años que no le pagamos a nadie nada de lo que les debemos, porque somos eso, revolucionarios a toda prueba y lleno de moral. Que no tengamos ya café para el café con leche eso no es nada, viva la revolución, viva Raúl y abajo el muro de Berlín.
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