viernes, 16 de septiembre de 2011

EL CÁNCER JUSTICIERO DE CHÁVEZ

En tiempos normales y frente a una persona, generalmente nadie debería alegrarse por el mal del otro. Pero cuando se trata de seres despreciables, criminales, genocidas, amantes del terrorismo, la alegría se torna posible y hasta agradable. ¿Quién no querría matar, eliminar a Hitler, a Stalin, a Nerón, Kadafi, Trujillo, Fidel, a Bin Laden o a Chávez? Cualquiera lo hubiera deseado aun pagando con su vida, y por uno de los tres métodos corrientes: por la acción directa individual, por la acción de la justicia del Estado o por la Justicia de la Naturaleza. El hombre aplica su justicia, toma tiempo y a veces no lo hace o comete errores. La Naturaleza le pasa lo mismo y la prueba más grande de su error es ver que ahora mismo llamó a la partida final al creador y Director de Apple, Steve Jobs, hombre importantísimo, de inmenso valor y que no debía morir habiendo tantos malos antes que él. Este es un error de ella. Pero uno tapa el otro. También ha llamado a Chávez para que se vaya para el infierno a juntarse con Bin Laden, Hitler y esos mencionados, al enviarle un Cáncer Justiciero. La Naturaleza se dio cuenta que el pueblo de Venezuela no podía aplicarle justicia a Chávez por los múltiples recuerdos que dispone y por el apoyo que tiene de los enfermos del viejo sistema y los terroristas internacionales, aunque ya lo había intentado, pero que por cobardía, fracasó. También notó la duda de la Policía Mundial, EU, de aplicarle la justicia que merece por su complicidad con Bin Laden en lo del 9-11, o de irlo a buscar y traerlo a Miami para ocupar el lugar de aquel Manuel Noriega, por lo que ella sabiamente optó por actuar. Como todo buen mentiroso, desde que el cáncer justiciero comenzó a trabajar en su cuerpo, Chávez ha venido mintiendo para como siempre, engañar a su pueblo y a los demás. Desde un principio dijo que eran gases, problemas del estómago, musculares. Al tener que correr a la cueva de Fidel, volvió a mentir: que eran unos exámenes rutinarios, pero que no era nada. Cuando la debilidad de su feo rostro y el bastón en la mano denunciaba algo peor, tuvo que admitir que sí, que tenía cáncer, pero era un cancerito y en unos días estaría como nuevo. Pasaron las semanas y todo siguió en mentiras, mientras calladamente el cáncer justiciero se lo iba comiendo vivo. Cuando se aplicó la primera quimioterapia, dijo: no, es tan sólo dos y cuando se fue por la tres y la cuarta… no, que ya lo había dominado y que ya no volvería a más tratamiento, que ahora él era un convaleciente. Y asustado se fue a donde los indios, se arropó con sus mantos, fumó sus humos, se untó sus aceites, se encomendó a la Luna y a los vientos, se puso el sombrero que le dejaba afuera la cabeza rapada que le aumentaba su feura, y se encaminó y persignó y le pidió a Dios, a las vírgenes, que le quitaran el cáncer, pero ni los chamanes de Evo ni los de Venezuela pudieron detener a la justicia divina, y tuvo que confesar que tenía que someterse a una quinta sesión de quimioterapia. Y era que la justicia cancerina le había hecho metástasis, o sea, había invadido gran parte del cuerpo del militar golpistas, amante del terrorismo, amigo íntimo del tirano de Irán, amante derretido de genocida de Kadafi, adorador de Carlos, el Chacal, con todos sus muertos inocentes. ¿Cómo entonces, ese cáncer justiciero detenerse? ¿Para darle vida y oportunidad a que ese ser malévolo concretara sus planes militaristas con Irán y con Sun Kim de Korea del Norte en la America, y siguiera burlándose del mundo? ¡Jamás! Si los hombres no lo podían evitar, la Naturaleza en su grandeza inmensa, lo haría. Y efectivamente, lo está haciendo para hacerle justicia al buen pueblo de Venezuela, a Uribe, aquel humilde cultivador de la tierra, a quien el tirano lo dejó morir en una huelga de hombre por los abusos que le hizo. ¿Es entonces, justo o no que ese cáncer justiciero acaba para siempre con ese idólatra de todo lo Malo y que se lo lleve a Lucifer? ANTICRITICA. Blogspot.com

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