sábado, 3 de septiembre de 2011

¿SE JUSTIFICA LA INTRANSIGENCIA CUBANA EN MIAMI?

Para quien haya sido despojado hasta de sus calzoncillos, pasando por su madre, familiares, casa, ropa, equipos, tierras, solar, papeles, actas, por un gobierno sin ningún escrúpulo, base moral ni legal, enfrentarse a alguien que represente a ese gobierno no debería ser difícil comprender cualquier comportamiento aun por irracional que pareciera. ¿Cómo reaccionar ante semejante afrenta, cuando precisamente ese representante viene con descaro a enrostrarle que apoya lo que se les hizo y está allí para recordarlo, celebrarlo y desafiarlo? La interrogante se puso al rojo vivo con la visita que hizo Pablo Milanés en estos días a Miami para celebrar un concierto, catalogado como un intercambio cultural entre Cuba y EU. Alberto Montaner aplaudió que lo hiciera, realzando las críticas que el cantante hiciera contra el tirano y los abusos contra las Damas de Blanco, pero no hay que confundir que él lo hacía desde el ángulo de que todo lo que afecte y ayude a tumbar la tiranía es válido y esas criticas del cantante lo hacían. Parte de la comunidad de Miami se opuso y parte lo aplaudió. En la que lo aplaudió hay que incluir aquellos refugiados cubanos que después de aplaudir al Tirano allá, gritar patria o muerte, abajo los Yanquis y disfrutar de las delicias del socialismo, se vinieron a Miami de último momento para disfrutar de los cupones de alimento y hasta del Social Security sin haber puesto un céntimo en él, en adición del fraude contra el mismo. En ella se incluye también parte de la comunidad que vive allí y que no es cubana, sino de los diferentes países de AL y que no necesariamente deben sentir o comprender lo que sienten los cubanos. El cantante Milanés criticó a Fidel y al régimen, pero advertía que el seguía siendo pro Fidel y que apoyaba aquello. Esta aclaración necesariamente tenía que desnudar al cantante, pues no se puede, a menos que sea un farsante, criticar acciones tan serias y repugnantes y a la vez seguir apoyando el aparato que lo hace. Pretendía ser el trovador de la nueva Cuba que se avecina, porque quería estar con Dios y con el Diablo, y fue lo que quiso hacer, demostrando que el repudio que se le mostró estaba bien justificado. Pero justificado como estuviera, los cubanos allí no podían hacer más nada, pues ni siquiera el Condado podía impedirlo, pues este caso se parece al que sucedió por el Estado de Tennessee (presentado por CNN) en el que gran parte de la población allí se oponía a la presencia y construcción de una mezquita musulmana por el recuerdo del 9-11 y la fama del terrorismo. Allí le hicieron actos de oposición violenta, hasta incendiarles unas maquinarias y las autoridades intervinieron. La hija de uno de los musulmanes nacida en EU, muy segura y orgullosa, proclamaba en un acto público, que ellos, los musulmanes, se quedaban, porque ellos tenían los que los opositores no tenían: la Constitución. Es decir, ésta los protegía, lo mismo que a los cubanos mensajeros de la tiranía. Y es que EU es un país de Ley, y la ley se respeta, y uno, aunque quisiera disolver algo o alguien, no puede hacerlo porque existe la ley que lo protege. Puede oponérsele, pero civilizadamente, lo que en ambos casos, ellos, Cuba ni musulmanes, ni practican ni conocen, pero la disfrutan en el país del Derecho. Muchos cubanos en Miami, por sobre estas consideraciones, han actuado fuera de ley y aún quisieran seguir actuando y es cuando ellos se han ganado muchos malos nombres y famas, y muchos han cogido cárceles por hacerlo. Es decir, por el dolor sufrido y sus abusos, la intransigencia de los cubanos de Miami, aunque no es legal, es comprensible y justificada frente a sus verdugos y mensajeros como el Milanés. ANTICRITICA. Blogspot.com

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