lunes, 29 de agosto de 2011

¡CUBA TIENE QUE PONER LOS MUERTOS PARA SER LIBRE!

La libertad en condiciones normales se obtiene por nacimiento y en paz, pero en otras condiciones a esa libertad se llega con mucho dolor, sangre, sacrificio y muertes. La historia de los pueblos lo atestigua siempre y al presente se repite para recordar de su valor y sacrificio. Los pueblos árabes se han encargado de ello y uno por uno de los que han obtenido su perdida libertad, han tenido que pagar el alto precio por ella. Túnez comenzó con una inmolación y de ahí al río de sangre y dolor. Egipto le siguió y aportó más de mil muertos, destrucción e inmensos dolores. Libia lleva más de 13,000 muertos y ya la disfruta. Siria en unos meses ha dado más de 2,000 muertos y de seguro en poco tiempo la logrará. Y la ultima visión hermosa de esa libertad es la que se aprecia en los rostros de los libios y que la hace envidiable. Como gritan, claman, bailan, cantan, besan la tierra en demostración de lo que sienten al ser libres. Se lo dicen a la gente con aquella euforia e ingenuidad que conmueve. Aquellos vehículos a toda marcha con la bandera roja, negra y verde ondeando al compás de la brisa, con aquellos muchachos soldados improvisados, disparando, pletóricos de alegría y con la seña de la victoria tendría que conmover al más insensible corazón, como para regalarle una amplia sonrisa, alguna gota de lágrima con un ¡viva Libia, viva la libertad! A quienes ellos le han arrebatado su libertad han sido longevos tiranos, seres despreciables que se creyeron dueños de vidas y propiedades de esos pueblos. Y en América queda un longevo, el más de todos los tiranos vivientes, con cincuenta y dos años robándole esa libertad al pueblo que sin saberlo, le permitió nacer entre ellos. ¿Por qué ese pueblo no se decide como los árabes a recuperar su libertad? ¿Es que no la ama, aprecia ni le interesa? ¿Es que vive feliz siendo esclavo? ¿O es que no tiene fuerza o valor para poner los muertos necesarios para obtener esa libertad? El hecho de que un individuo esté 52 años ‘gobernando’ un país, obligatoria y necesariamente es calificado de tirano porque tiene que haber cometido demasiado crímenes y abusos, y por lo tanto es una obligación social destruirlo como se ha hecho por Medio Oriente. Entonces, ¿por qué Cuba no lo ha hecho? ¿Tiene miedo? ¿Le falta valor? ¿O está esperando que otros vengan a poner los muertos por ellos? Dolorosamente, esta última observación parecería ser la más acertada de todas. Hay que recordar que en la invasión de Bahía de Cochinos, EU lo arregló todo y casi lo puso todo y la parte cubana no hizo lo suyo. Demasiado se rindieron y muy pronto. Luego criticaron que Kennedy los había abandonado por la falta de aviones, evidenciando un deseo o inclinación de “esperar que el otro lo haga por él”, como se acusa a muchos negros de ser. Pero esto no es todo, si recordamos que para 1898 fueron los EU quienes tuvieron que quitarles el yugo de España, aunque con razón ellos alegaron que “casi ya derrotaban a España”. Pero todavía hay otro punto, y es que para los años de 1860 la lucha de los cubanos por su libertad estaba estancada, mientras los demás países de las Américas ya la disfrutaban. No se niega de la grandeza de Maceo, Céspedes, Martí y otros, pero lo cierto fue que la lucha se animó con la llegada de un grupo de extranjeros para pelear por la libertad y casi se logra, con la llegada de Máximo Gómez y otros guerreros de su país (RD), al extremo que a él se le llama el “El Generalísimo, libertador de Cuba”. Es decir, si lo anterior fuera todo cierto, los cubanos de hoy de no deben esperar por nadie y poner ellos los muertos necesarios para acabar con su eterna tiranía. Con mil muertos que pongan de seguro obtendrían su libertad y los días del tirano estarían contados. Si mil cubanos se dispusieran pacíficamente a enfrentar a la fuerza de la tiranía para desafiarlos sin importar golpes, armas, cárcel o la muerte, como se hizo contra los asesinos de Mubarak, Kadafi y otros, de seguro que la opinión pública internacional se volcaría contra la tiranía, como lo ha hecho con esos países, lo que provocaría que la misma fuera declarada fuera de lugar, ilegítima, ilegal, inhumana y aborrecible. Y lo prueban los últimos actos de tres mujeres frente al Capitolio y la manifestación contra Fidel en aquel mercado, que la tiranía los toleró y fue por miedo. De seguro que si ponen más energía y las víctimas, el pueblo coge bríos y las fuerzas externas acudirían para ayudar a obtener la libertad de los cubanos, pero ya ellos poniendo los muertos necesarios.

ANTICRITICA. Blogspot.com

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