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¿Quién iba a pensar hace unos meses, que Mubarak se vería enjaulado y enjuiciado por crímenes y robos, por el pueblo egipcio? Era impensable, un gobernante todopoderoso, que llevaba 30 años en el poder, unido a los militares en la corrupción, con millones de dólares en sus cuentas en los bancos extranjeros, y ya preparando a su hijo para que le sucediera en el trono, que se viera así, cuando más débil estaba físicamente, enfrentando al pueblo que lo quería condenar a la pena máxima, resguardado en aquella jaula, triste, impotente y abatido. Era increíble, pero en la era del destronamiento de los tiranos, ya no lo es. Se fue el de Túnez, Ben Ali, se va Kadafi, se va el de Siria y Mubarak enjaulado esperando juicio. ¿Cuántos en Egipto aplauden y quieren ver o seguir viendo lo que le está pasando a Mubarak? Razonablemente, casi todo el pueblo, excepto los cómplices militares, civiles, familiares y lacayos. Muy pocos levantan su voz siquiera pidiendo clemencia para él. Y fue que su abuso y explotación fueron demasiado para perdonarlos. ¿Cuántos no gustarían ver a Fidel enjaulado en la misma posición que Mubarak? Honestamente, no en la misma proporción que los de Egipto, pero sí grandemente. Se distingue en que Fidel se basó en una ideología, aunque enferma desde el comienzo y ya podrida, como es el Comunismo, lo que Mubarak no tuvo. Y todos saben que desde los dementes y anarquistas más notables, que respiran sin razonar, los comunistas todavía hacen lo mismo, empeorado en que les acompaña desde siempre, una alta dosis de maldad y degeneración. Estos son los que hacen la diferencia entre Mubarak y Fidel, por lo que los que quisieran ver a Fidel en su jaula serían una inmensidad. ¿Qué haría este semi-dios si estuviera en esa jaula? ¿Resistiría la humillación y la justicia? Un tirano, que aunque quizás no haya robado tanto como Mubarak en término de liquidez, sí le sobrepasa en cuanto a robarle al cubano 52 años de su libertad, de castración. ¿Podrían los millones de dólares robados por Kadafi y Mubarak equipararse a esos 52 años sin libertad de un pueblo? ¿Cómo se evaluaría el que un personaje cualquiera, que tuvo la suerte y el coraje de salir ganancioso en una revolución, se abrogara el derecho de decirle a once millones de cubanos, cómo debían vivir, comer, lo que podían leer, ver, escribir, cuando podían salir del país, o moverse dentro de la misma ciudad o de una ciudad a otra, o cómo votar en una supuestas elecciones? Quien les prometió una sociedad justa, especie de paraíso pero quitándole (sin darle el paraíso) lo más preciado: su libertad, de todo, de pensar, escribir, creer, caminar, opinar, respirar etc. ¿Tendría precio todo esto, aun suponiendo como dicen, que Fidel y su familia no se ha robado ni un céntimo del cofre del Estado Cubano, bueno, de su Cofre, pues se ha admitido que consideró también como que heredó sin disputa de una isla de 110,000 kilometros2? ¿Que justificaría esta total opresión de un pueblo para diferenciarse de Mubarak y los demás? No hay justificación ni menos legitimidad pues nunca el pueblo al que el ha asumido tantos derechos o mejor, quitado, se lo ha convalidado de una forma veraz y verificable, excepto sus amañadas demostraciones multitudinarias o las desacreditadas elecciones del 98% a su favor. Lógicamente, para ver a Fidel en su jaula, es preciso explicar cómo se llegaría a ese punto, porque primero habría que destronarlo. Se podría dar como ha sucedido en muchos lugares cuando los tiranos son tan longevos, que los hijos de sus cómplices, dejan de ver y pensar como sus padres y llevan un camino contrario. Los hijos de las momias del gobierno de Cuba podrían decidir terminar con el sistema y apresar al principal que es Fidel y de ahí a la jaula sería posible. ¿Quién lo lloraría, viéndolo allí como todos están viendo a Mubarak? Solo los dementes y enfermos que mencionamos, más los elementos como García Márquez, Maradona, los Chávez, los Correa, los Ortega, las Cristinas, los Lulas, pero no los verdaderos amantes del derecho y la libertad. ¿A quién llamaría en su estado de jaula? ¿A su ejército? Ya estaría neutralizado por su largo trauma castrante. ¿A las milicias? Tendrían mucha hambre física para actuar. ¿A los chivatos del barrio? Ya muchos estarían ahorcados. Es decir, ver a Fidel en una jaula sería el regalo más esplendoroso e iluminado que pueblo alguna podría recibir, como lo gozan los egipcios, lo gozaron los irakies al enjaular y ajusticiar a Hussein y como lo harían los adoloridos cubanos.

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