martes, 29 de noviembre de 2011

UNA PRIMERA DAMA Y SU INCOHERENCIA

No nos referimos a la primera dama Michel Obama, esa elegante señora, digna profesional de las leyes y brazo derecho de su esposo, el Presidente Barack Obama. Es la de un pedazo de isla del Caribe, donde crecen esas flores frecuentes. Allí, en el mismo sitio ya antes había vivido otra primera dama cuyo placer principal era aplaudir los crímenes de su esposo y luego, en tu tiempo de ocio, escribir libros, especialmente uno llamado “Meditaciones Morales”, que versaba sobre la moral y las buenas costumbres de su sociedad. Su única debilidad era que quien escribía las obras era un español republicano de los que invadieron el Caribe, de apellido Almoina, al que su esposo envió con los muertos sin ninguna consideración moral. A la nueva, le dio con recurrir a los asuntos morales para mitigar su tiempo sobrante y esconder sus aspiraciones políticas. Su campaña se centralizó en lo que consideraba que había que “revivir los valores morales de su pueblo”, porque había descubierto, que habían estado decayendo. Su campaña fue extensa, intensa y costosa. Por supuesto, el costo no salía como nunca sale, de sus bolsillos, sino del pobre y explotado contribuyente. Por las ciudades no había esquina en lo más alto de las calles, en que no apareciera su bello rostro promoviendo ese renacimiento y valores, y de ñapa, dándose su autopromoción política, pues a ella también parecía gustarle el camino de imitación a lo Kischner en Argentina, y aguijonada también por la novedad de la de Guatemala, del divorcio fingido de una primera dama por ambiciones políticas. Su campaña moral parecía referirse a los valores de no robar, no mentir, no ser charlatán, de no usar los recursos del Estados en su propio provecho, ser serio, honesto, cabal, honrado, cumplidor, responsable, decoroso. Lógicamente, si alguien cayera dentro de la violación de estas normas, pues, claramente, era un ser fuera de la moral. Así que ella armada con estos valores se encaminó a enseñárselos al pueblo, a la gente común, a los que ella consideraba eran los que más necesitaban que se les recordara o re-enseñara que esos valores existían y que había que aplicarlos o redescubrirlos. Y entonces, he aquí cuando comienza ahogarse en su incoherencia. Porque, ¿por qué ir tan lejos a buscar a los que violan las normas morales si los primeros violadores están tan cerca de ella? Por ejemplo, cuando ella usaba aparecer en la TV (aparecía muy frecuentemente en una compañía de cable llamada Aster, en poder del Estado por una expropiación) y no había día, especialmente en la hora pico de noche, que ella no apareciera allí por múltiples razones nimias. Pero no sólo esto, si también en los canales extranjeros como CNN, Discovery, History, etc. No había refugio contra esa presencia no invitada. Se escapaban sólo los canales en inglés. ¿Es esto moralidad? ¿Introducirse en lo ajeno usando los recursos ajenos para su propio beneficio? Cuando un ciudadano de ese país miente, usa también los recursos en su beneficio, cuando abusa del poder, cuando no es serio para cumplir lo prometido, cuando violenta las leyes, cuando usa su posición para extraer beneficios de otros para él u organización, cuando derrocha los recursos públicos, cuando pretende violentar la voluntad del pueblo y hacerse dictador, ¿acaso esa persona no es un buen candidato para enseñarle el renacer de los valores morales? O cuando alguien jura ante dignatarios extranjeros, con pomposa solemnidad aquella repetición burlesca de “respetar la Constitución, y sus leyes y hacerlas cumplir”, su esposo, el Presidente, tan cerquita de ella, parecería que más que el ciudadano común, era el primer candidato para enseñarle sus valores morales. ¿Por qué no lo hace y simula desconocerlo? ¿Acaso la ley no dice que la decencia primero entra por casa? ¿Por qué no comenzar por él y por ella también? Por ella, con un presupuesto pomposo al Despacho de la Primera Dama de unos $30,000 millones pesos para su discreción y sin fiscalización. ¡Y ay, del fiscalizador que levente una duda! Y las páginas enteras dobles de su bella cara en los periódicos, ¿quién las paga esto? ¿De su bolso? Se duda. ¿Del Partido? No, sale del lugar más fácil: del contribuyente. ¡Qué bella es la moral así! Con razón que a ese pedazo de isla le llaman la isla de la impunidad y la charlatanería, y es lógico y consecuente, que la primera dama queriéndolo o no, caiga en esas incoherencias, inherentes del lugar, aunque logró una de sus dos metas: ser nombrada candidata a la vicepresidencia por el Partido de su marido. ANTICRITICA. Blogspot.com

viernes, 25 de noviembre de 2011

CUBA, LA CHINA DE AMERICA

Confucio enseñó a los chinos que hay que ser pacientes y diligentes y que cuando al enemigo no se le puede vencer de frente, pues váyale por el lado o asóciesele. A esto se le añade que la China tiene una historia deslumbrante de antigüedad, invención y progreso, todo lo cual la ha ayudado a colocarse en el lugar que actualmente ocupa, opacando a su archirival Rusia y amenazado seriamente a su enemigo, EUA. Los EUA con su bandera del mercado libre, del juego de la oferta y la demanda, fue retada en esos principios por China y ésta le salió vencedora al extremo que hoy China es dueña de medio EU en propiedades, bonos del tesoro y su comercio, y de la mitad del resto mundo, todo sin tirarse ni un solo tiro o misil. ¿Cuántos viajes dieron los primeros ministros chinos a Cuba para indicarle que debía seguir el camino de China? Cientos, pero los cubanos, que del seso chino parecen tener poco, aunque sí del fanatismo español de lo que se sea, nunca le hicieron caso a esos mensajeros de la China. El Padrote mayor de la isla seguía subido a su yegua de que la Revolución era indestructible, que era el futuro de la humanidad y en todo caso de decadencia, “había que conservar los logros de la Revolución”. A diferencia de los cubanos, los chinos son muy cuidadosos en no caer en el ridiculismo, porque su tradición del honor y la honestidad nunca el sistema comunista pudo erradicarla. Mao pudo caminar 15,000 kilómetros en su peregrinaje, eliminar en par de millones de seres, implantar aquella Revolución Cultural, escribir su librito rojo, nadar en aquel río 50 kilómetros con 90 años, tolerar los cuernos de su mujer golpista, pero no fue pendejo ni ridículo en el sentido capitalista. El sabía que su revolución tendría que traer algo bueno y lo trajo aunque no del todo. Por lo menos, educó a su población aunque no pudo doblegarle el alma ni eliminarle su individualismo. Su fallo mayor fue al no prever que su gran revolución vencería al Capitalismo, pero no frontalmente, sino de lado. Con el Padrote de Cuba sucede todo lo contrario y su mayor interrogante surge con aquella frase que usualmente se usa cuando se menciona alguna de las herejías que se hicieron contra Marx y su Filosofía que se decía, “como se estará revolviendo en su tumba el pobre Marx con eso”. Pues con Fidel, le queda la suerte de que aún no está en su tumba y su ridiculismo no le permite a la gente la ingenuidad de que él pudiera revolverse en su tumba, pues para su castigo, está vivo, aunque más muerto, y está viendo que las mentiras e ilusiones que vendió e impuso se han ido cayendo una a una de su pedestal y él sigue tan igual como si no fuera con él. Su gran mentira del sistema socialista, de una nueva sociedad, de un nuevo hombre, de nunca jamás el capitalismo, conservar los valores de la Revolución, muerte al individualismo, a la explotación del hombre por el hombre, todo eso y mucho más, el poder de la Realidad Capitalista le ido penetrando sin que al Padrote le quedara algún consuelo. Y que mientras la China venció al capitalismo, a Cuba ha sido el Capitalismo que la está venciendo y que mientras Mao no pudo ver sus logros socialistas, Cuba si está viendo el derrumbe de esos “logros”. “Préstamos del Estado para los emprendedores individuales, venta de casas, vehículos, la producción agrícola, libertad de oficio, las jineteras oficializadas, contratación de obreros, libertad sexual”, todos símbolos del Capitalismo que antes el Padrote le llamaba Depredador. Hoy, ha tenido que admitir que por 52 años estaba equivocado y ha tenido que irle abriendo las puertas de la Cuba aislada y empobrecida para que sea el Capitalismo que la salve. Y todo sin mencionar las ridiculeces y pérdida de vergüenza que ha estado pasando todo el tiempo implorándole al Imperialismo que le ayude, ese imperialismo al que maltrató aquel día de cuando “ni los clavos de los zapatos les dejaremos”. ¿Cómo se le estarán revolcando las triplas al Comandante en su tumba de su lecho en el hospital? Tardíamente ya puso a su hermano Raúl, a seguir los antiguos consejos de China para que sea Cuba la China de América y los valores antiguos escatológicos no caigan sobre él. ANTICRITICA. Blogspot.com