martes, 31 de enero de 2012

EL PLACER DE VER EL HAMBRE EN EL ROSTRO AJENO

A la gente decente le revuelve el alma enfrentarse directa o accidentalmente con el rostro del hambre de la gente. Se desvive, se le nubla la mente, su estómago se agita, hasta echa sus lágrimas, y generalmente sale huyendo o se mete la mano en el bolsillo para hacer algo, aunque fuera poco. ¡Ah, qué alivio ayudar al pobre, al necesitado, al que tiene sed, hambre, pero hacerlo con sinceridad, no para disfrutarlo o aprovecharlo! ¿Quién, siendo bien nacido, no ha pasado por la experiencia del alivio que se siente en toda el alma cuando se cumple aquel mandado de que “es mejor dar que recibir”? Generalmente, uno sale eufórico, alegre, contento de haber hecho algo bueno a alguien que lo necesitaba. Pero desgraciadamente, existe el alma perversa, que simula hacer lo antes indicado, pero con el placer confeso o inconsciente de gozar con ver el rostro acongojado del necesitado. Se ríe, le da la limosna, y hasta lo abraza para en su adentro decirse, “¡coño, que bueno y grande soy; estoy de seguro me va a recordar al dar su voto o hacer lo que le pida!”. Algunos llegan tan lejos que confiesan en silencio que les gusta visitar los lugares o casas de sus amigos pobres para sentirse bien, no por ayudarlos, sino para darse cuenta lo bien que está él cuando se compara con la miseria del otro. ¡Ah, qué bien me siento al no estar tan jodido como mi amigo!” exclama. A estas personas se les puede conocer porque generalmente tienen una estela de miserias morales, que fácilmente los identifica y los desenmascara. En estos días en el pedazo de isla del Caribe más corrupto del mundo, se ven estos fenómenos de cuando se siente placer con el dolor ajeno y lo más triste, de quien no se debería esperar. Cuando un rostro de una anciana o un niño o cualquier mujer u hombre que a la distancia muestran en sus dientes, boca u ojos el hambre y necesidad que tiene de recibir una cajita navideña, con alguna comida, empujando o siendo empujada, cayendo al suelo, siendo pisoteada, y muriendo algunos, esa escena parte el alma de cualquier persona. Una cajita de comida con un valor de $200 pesos (¡Seis dólares!) para el que la da no es nada, pues no es de él, es del Estado, del contribuyente, pero para el infeliz que pasa hambre y tiene necesidad, es mucho. Es un pequeño alivio en una época en que todos quisieran reír, compartir y no llorar. Enfrentar ese dolor, para cualquier persona sensible, le debería causar tanta angustia como para no verlo o alejarse lo más posible de allí. Pero esto no es así para el Presidente de ese pedazo de isla, que tiene por costumbre que reparte esas migajas cuando va por los pueblos en campaña política o cuando se acercan las Navidades. Parece que goza una inmensidad cuando ve a la multitud peleándose, o el rostro sonriente de una anciana que le da las gracias con la piel arrugada, los ojos hundidos y llorosos y los dientes faltándole a la boca. El sonríe y la abraza por el gran honor de darle algo a esa anciana. Pero quizás sentirá mayor placer cuando la multitud hambreada piensa que las cajas no alcanzarán para todos y se agolpa y empuja, hala y tira y se arma el corre-corre y la pisadera de personas, las heridas y hasta las muertes. ¡Oh, cuánto gozo deberá sentir el impenitente dador, recordando cómo los cónsules romanos gozaban también en aquellos circos del dolor y de la muerte. El grito de un cura de “¡humanícese ese reparto!”, no le importó y siguió en su placer. Para un filántropo diferente, si el deseo de ayudar es genuino, más honorable y caballeroso sería repartir las cajas navideñas o políticas en orden, que a cada uno le toque una, y en la entrega intervengan sólo personas de otra categoría, diferentes a las que sólo buscan que lo recuerden de la limosna dada cuando vayan a votar. Por esa limpieza y por no ser testigo de aquellos dolores de los necesitados, cualquier persona normal jamás haría lo que hace ese Presidente, pero como la podredumbre es normal allí, ¡porqué no una más en el umbral del dolor y de la cristiandad! ANTICRITICA. Blogspot.com

domingo, 22 de enero de 2012

GALEANO Y EL CHE, DOS MITOS MUNDANOS

Al igual que el amor del público hacia Lucifer y hacia la Muerte, el amor a estos dos personajes, no tiene aparente explicación. El Che y Galeano son dos personajes famosos, uno de Argentina y el otro del Uruguay. Uno fue un libertador, promotor de la felicidad, progreso y justicia de los pueblos; el otro un escritor, amante de la narración y de la ficción. Brevemente, la historia del uno comienza, que siendo médico se encamina hacia el Norte hasta encontrarse con Fidel en México. De ahí se van a Cuba a liberarla de la dictadura de Batista, donde obtiene fama guerrera; es nombrado Ministro de Economía, jefe de La Cabaña e ideólogo de la propagación de su Misión. Se fue a Europa para conocer las entrañas del sistema que adoraba, el Comunismo. De ahí al Africa, a liberarla y de ahí a Bolivia donde fue ajusticiado en 1967. Su fama se ha extendido por el mundo a tal extremo que se ve su foto, beneficiado por su personalidad atractiva, tanto para mujeres como para hombres, en los lugares y con las personas más increíbles de tenerlo o conocerlo. Todo, aumentando el misterio de la gente, obligada a preguntarse, del porqué de esta adoración. Usando el instrumento de la razón, me pude deshacer del mito con tan sólo una pregunta sobre él. Al contestármela, vi claramente quién era: un canalla y villano. La pregunta fue la siguiente: Si en verdad el Che era lo que pretendía ser, y habiendo conocido las interioridades del sistema Comunista, porque se fue por Hungría, Alemania, Albania, etc., y conoció lo que allí se vivía, su miseria moral, espiritual y económica, ¿cómo era posible que pretendiera darle esa forma de vida a los pueblos liberados de las Américas, como esa pesadilla de Cuba? Al contestar esta pregunta, inmediatamente el Che tomó su forma lógica y dejé de admirarlo como lo habían admirado muchísimos jóvenes en el pasado. Y esto, sin considerar siquiera su gran amor por el derramamiento de sangre extranjera hecha por un extranjero en tierra de Cuba, con sus múltiples fusilamientos en La Cabaña. Quien use la razón con honestidad, jamás podría considerar al Che en la forma como gran parte de la gente lo considera. De seguro que si otros se hicieran la misma pregunta, el Che bajaría del altar en que lo han colocado los ignorantes o maliciosos. Con Eduardo Galeano ha sucedido algo parecido. Es famoso por su libro “Las venas abiertas de América Latina”, en la que brevemente, expone el dolor y saqueo a que fue sometida por poderes extranjeros, pero ilógicamente, pretendiendo condenar mayormente a los saqueadores y no a los saqueados. ¿Qué culpa tiene un país avanzado llegar a otro rezagado y tratar de explotarlo en cualquier forma? ¿Que culpa tiene que en esta misión lo ayuden los nativos y hasta los prefieran? Es y ha sido el comportamiento universal del ser humano frente al débil y al comercio. Por su libro su fama se ha extendido por el mundo aunque no tanto como la del Che, especialmente cuando se habla de que ha sido traducido a 20 idiomas, claro, escondiendo la función de la maquinaria propagandística que lo sostiene, superando a la de los Nazis, pues en estas traducciones esa maquinaria trabaja tras las cortinas. Y con Galeano obligatoriamente hay que auxiliarse de Fraud, el gran psiconalista, porque su verdadero nombre es Eduardo Germán Hughes Galeano, lo que a todas luces dice que su libro probablemente sea una consecuencia de su historia personal. El Eduardo viene del inglés, el Germán del alemán, el Hughes del inglés y el Galeano de su madre, la nativa. Esa nativa, quizás, tal vez, fue explotada y depredada para dar fruto al hijo escritor y de ahí la historia personal interpolada a la historia de América Latina. Fíjese que el nombre que usa es Galeano, tabú en las Américas, al usar el apellido de madre en vez del padre, especialmente, si era inglés o alemán. ¿Qué evidencia esto? Que estamos frente a otro mito, pues este escritor, al igual que el Che, pretendía con su libro y su fama llevar a los países de las Américas, explotados y liberados, a ser sometidos baja las condiciones del Comunismo deshumanizante y negador. ¿Cómo puede ser un escritor alma buena cuando está casado con el régimen más tiránico que han conocido las Américas, como el de Cuba y que en su libro él se regodea en denunciar los del pasado? Por eso no es extraño encontrarlos como mitos mundanos, si también a la Muerte y a Lucifer se les idolatran y admiran, lo mismo que se hizo con Hitler y Kadafi, lo mismo que hizo ese gran poeta Pablo Neruda, que endiosó y se sometió dócilmente a las aberraciones de su ídolo Stalin, por lo que a estos mitos algún día la humanidad los desterraran hacia el lugar indicado: al infierno de Dante. ANTICRITICA. Blogspot.com

sábado, 14 de enero de 2012

EL MISTERIO DEL LLORIQUEO KOREANO

Los comunistas fueron famosos en el mundo pasado porque nunca fueron buenos para nada. No hay prueba que atestigüe lo contrario, excepto su brutalidad tiránica, donde ahí descollaron, tanto, que cayeron derrotados sin darse cuenta y aún siguen llorando. Es un poco raro que aún alguien pierda el tiempo escribiendo acerca de esa gente, pero hay que hacerlo porque nunca han dejado de ser malos y hoy, destruidos y aplastados, continúan conspirando con su nuevo nombre de los neocomunistas humanizados por lo que no hay que pederlos de vista. En sus incapacidades nunca pudieron descifrar el misterio que les rodeaba y los perseguía en su lucha contra el Capitalismo, por ejemplo, su ilusión de que la gente a conquistar lo hiciera voluntariamente ante el encanto de sus promesas y atracción del paraíso laboral. Miles de libros, artículos y argumentos se lanzaron para convencer a la gente de que la mejor forma de vida presente y futura estaba con ellos, en su paraíso socialista o comunista. Los capitalistas replicaban que ellos responderían a la fuerza contra la fuerza si necesario, pero que sólo les contraofrecían una cosa: la libertad. ¿Qué era eso? preguntaban los del lado de allá, porque aunque sabían lo que era no entendían que fuera suficiente como para arrebatarles el amor de la gente frente a su más bella oferta ‘paradicial’. Fue una especie de la oferta y la demanda a nivel político mundial de guerra fría, en la que los dos bandos ofertaban para que la gente escogiera. Pero los comunistas nunca entendieron ni se dieron por vencidos que su esperanza era nula, por lo que simuladamente, siempre recurrían a la violencia para ganarse el amor de la gente. Y entonces se veía aun, que el paraíso de Berlín, la mejor vitrina que tenían, tenía que ser protegido por murallas alambradas de púas y muchas ametralladoras, para que los enemigos capitalistas no sólo no entraran, sino que no les robaran el alambre de púas. Y la gente saltaba los alambrados, volaba por arriba, moría desangrando en los alambres, o baleados por los guardias fronterizos, pero no se quedaba dentro del paraíso, para irse a vivir al infierno del capitalismo. Ese misterio nunca lo entendieron y ni siquiera consultando al espíritu de Marx y Engels con los brujos africanos, pudieron descifrarlo, del porqué su gente y los demás, preferían al enemigo y no a ellos. Cuba aún es una réplica de ese pasado indescifrable, y Fidel y sus amigos tuvieron que pasar 53 años jodiendo a Cuba y al mundo para darse por vencidos de que lo de ellos era pura ilusión sangrante. El pueblo perdido y podrido de Corea es otro súper ejemplo y aquí sí es verdad que la locura incompetente de la brutalidad socialista es mortal, al morir el dios amarillo, inclinado a la demencia, Kin Jong Il en estos días. Al morir el dios verdugo, no hubo un coreano que no lanzara sus ríos de lágrimas y hasta se revolcara donde estuviera por el ‘dolor’ de la pérdida. Para los del Sur, era gozoso verlos revolcarse como cerdos. Los que han vivido bajo tiranía saben lo que esto significa, no así los demás habitantes. Los más sobresalientes del lloriqueo colectivo eran los generales, que al inclinarse en sus llantos, por el peso de las medallas que les colgaban del cuello a las rodillas, no podían levantarse y no se sabía si seguían llorando por competencia, el dolor fingido o por el dolor físico. Otro misterio socialista era saber si el lloriqueo era fiel o fingido o si tenía otro motivo oculto. Se supone que los coreanos realmente no sabían distinguir entre un lloriqueo sincero y uno fingido, pues al haber sido despojado de sus masas encefálicas, esas cavidades craneanas estaban llenas de silicón, y por lo tanto, respondían como los senos acariciados, excitados. Lloraban de verdad, porque les habían dicho que debían llorar o lloriquear, especialmente cuando se les había advertido que las cámaras fílmicas del gobierno estaban tomando todas las escenas en todo el país. Esto significaba que el equipo de la Seguridad tendría amplia oportunidad de saber quién no había llorado durante la muerte del dios, y por supuesto, que sería castigado como la costumbre, torturado o matado. Si Fidel muriera mañana pasaría lo mismo, pues fue mucho lo que desde allí se copió aunque no se podría afirmar que al pueblo cubano le succionaran el cerebro al nivel de los coreanos, por lo tanto el lloriqueo cubano habrá de ser menor para romper por lo menos, un misterio socialista. . ANTICRITICA. Blogspot.com

lunes, 9 de enero de 2012

¡ALELUYA, SI LO QUE DICE CHAVEZ ES CIERTO!

Ahora que Chávez está en la cama en Caracas con el terrorista de Irán en sus planes contra los Estados Unidos, quien llamó Trío del Eje del Mal a aquel grupo, y que ayuda al mundo y últimamente al Medio Oriente, lanzando aquella advertencia del los componentes de ese Eje Irán, Iraq y Corea del Norte, y actuó en consecuencia, no debería ser menos justo que hiciera lo mismo con su América Latina. Es parte de ella, su población hispana ya pasa de los 40 millones y pide a gritos su presencia. Y parece que por voz del gorila golpista Chávez la cosa va en camino a ese cambio de ayuda, pero, como legalistas al fin que son, va de la mano de Dios o la Naturaleza. Tuvimos la vision pionera de advertir que el cáncer de Chávez no era sino uno de naturaleza justiciero y ha sido aceptado así, pero ahora parece que por boca del mismo ajusticiado, lo de justiciero no se ha limitado a sí mismo sino que se va extendiendo o era extendido hasta todos los que no se había querido calificar como el Quinteto del Eje del Mal en América Latina, en Fidel, Chávez, Ortega, Evo y Correa y de ñapas, Cristina y el cura mujeriego del Paraguay. Diríase, por los enfermos mentales o bizcos, que se les califica así porque son los paladines de la liberación del yugo del imperialismo yanquis, los grandes del CELAC, pero como siempre, sería una vocinglería de las tantas que los mismos gritan para ocultar sus grandes ñáñaras. Era tiempo de que los EU enfocaran su energía hacia este lado y por fin lo están haciendo, y de qué manera. Según el golpistas moribundo, los EU, según le confesó el déspota de Cuba, han desarrollado la ciencia a tal extremo que le han inducido cánceres tanto al de Paraguay, a Lula, a él (no se sabe si a Fidel) y ahora a la de Argentina y que sólo esperan por su cuota el de Nica, Bolivia y Ecuador. Al decir esto, Chávez ha puesto a estos que faltan en un estado de nerviosismo incontrolable, tanto que ya ni quieren comer nada ni siquiera respirar, porque temen que el cáncer vendría “made in usa” por esas vías. Evo, en el nerviosismo, pide más Coca con sello de la ONU, Correa, ya duerme con los policías que lo quisieron matar los dólares de la demanda y Ortega mendiga al BID donaciones imperialistas. Están desesperados, pero otros lo ven no como obra de EU, sino de la Naturaleza, que ante la impotencia, desidia o complicidad de los hombres latinos, deciden ayudar eliminando las sabandijas. Sobre el de Paraguay, se dice que cuando era cura, las mujeres que conquistó con la promesa de llevarlas al cielo no fueron pocas. Tiene hasta hijos de aquellas aventuras y de paso, tenía sus simpatías por las corrientes negadoras de la dignidad y libertad, que se han disminuido por los escándalos y su enfermedad. De Lula todos saben que gustaba ir a Cuba a darse el placer de ver cómo pateaban a las Damas de Blanco y su pueblo era asfixiado sin libertad, mientras él abrazaba al tirano y le acariciaba sus barbas. Que su gobierno amantó a unos diez Ministros grandes corruptos, que la digna Dilma en menos de seis meses, los ha destituido a todos. ¿Acaso esos no se merecían la mano de Dios o en su ausencia, la de USA? De Chávez ni hablar. Véase el blog “El cáncer justiciero”. De Cristina, bueno, es bueno recordar que iba a Cuba a lo mismo que Lula, que recibió una maleta con miles de dólares de contrabando y todo contrabando además de ilegal, es inmoral y doblemente cuando se usó para vender su persona al votante argentino por órdenes de Chávez, amén de que ocultó la larga infidelidad de su patricio esposo. Por lo tanto, si es cierto que EU ya desarrolló esa técnica de eliminar a las bestias del Quinteto del Mal, sin intervenir directa y militarmente, eso debe complacer a los espíritus díscolos y protestantes, de que por fin las cosas se están haciendo como debe ser, sin sangre, alboroto ni violencia. Por lo tanto, sólo hay que decir, gracias Chávez, si es cierto lo que acabas de descubrir, !aleluya!, y que ahora que está acostado en Caracas, EU lo vayan a buscar. ANTICRITICA. Blogspot.com