domingo, 22 de enero de 2012

GALEANO Y EL CHE, DOS MITOS MUNDANOS

Al igual que el amor del público hacia Lucifer y hacia la Muerte, el amor a estos dos personajes, no tiene aparente explicación. El Che y Galeano son dos personajes famosos, uno de Argentina y el otro del Uruguay. Uno fue un libertador, promotor de la felicidad, progreso y justicia de los pueblos; el otro un escritor, amante de la narración y de la ficción. Brevemente, la historia del uno comienza, que siendo médico se encamina hacia el Norte hasta encontrarse con Fidel en México. De ahí se van a Cuba a liberarla de la dictadura de Batista, donde obtiene fama guerrera; es nombrado Ministro de Economía, jefe de La Cabaña e ideólogo de la propagación de su Misión. Se fue a Europa para conocer las entrañas del sistema que adoraba, el Comunismo. De ahí al Africa, a liberarla y de ahí a Bolivia donde fue ajusticiado en 1967. Su fama se ha extendido por el mundo a tal extremo que se ve su foto, beneficiado por su personalidad atractiva, tanto para mujeres como para hombres, en los lugares y con las personas más increíbles de tenerlo o conocerlo. Todo, aumentando el misterio de la gente, obligada a preguntarse, del porqué de esta adoración. Usando el instrumento de la razón, me pude deshacer del mito con tan sólo una pregunta sobre él. Al contestármela, vi claramente quién era: un canalla y villano. La pregunta fue la siguiente: Si en verdad el Che era lo que pretendía ser, y habiendo conocido las interioridades del sistema Comunista, porque se fue por Hungría, Alemania, Albania, etc., y conoció lo que allí se vivía, su miseria moral, espiritual y económica, ¿cómo era posible que pretendiera darle esa forma de vida a los pueblos liberados de las Américas, como esa pesadilla de Cuba? Al contestar esta pregunta, inmediatamente el Che tomó su forma lógica y dejé de admirarlo como lo habían admirado muchísimos jóvenes en el pasado. Y esto, sin considerar siquiera su gran amor por el derramamiento de sangre extranjera hecha por un extranjero en tierra de Cuba, con sus múltiples fusilamientos en La Cabaña. Quien use la razón con honestidad, jamás podría considerar al Che en la forma como gran parte de la gente lo considera. De seguro que si otros se hicieran la misma pregunta, el Che bajaría del altar en que lo han colocado los ignorantes o maliciosos. Con Eduardo Galeano ha sucedido algo parecido. Es famoso por su libro “Las venas abiertas de América Latina”, en la que brevemente, expone el dolor y saqueo a que fue sometida por poderes extranjeros, pero ilógicamente, pretendiendo condenar mayormente a los saqueadores y no a los saqueados. ¿Qué culpa tiene un país avanzado llegar a otro rezagado y tratar de explotarlo en cualquier forma? ¿Que culpa tiene que en esta misión lo ayuden los nativos y hasta los prefieran? Es y ha sido el comportamiento universal del ser humano frente al débil y al comercio. Por su libro su fama se ha extendido por el mundo aunque no tanto como la del Che, especialmente cuando se habla de que ha sido traducido a 20 idiomas, claro, escondiendo la función de la maquinaria propagandística que lo sostiene, superando a la de los Nazis, pues en estas traducciones esa maquinaria trabaja tras las cortinas. Y con Galeano obligatoriamente hay que auxiliarse de Fraud, el gran psiconalista, porque su verdadero nombre es Eduardo Germán Hughes Galeano, lo que a todas luces dice que su libro probablemente sea una consecuencia de su historia personal. El Eduardo viene del inglés, el Germán del alemán, el Hughes del inglés y el Galeano de su madre, la nativa. Esa nativa, quizás, tal vez, fue explotada y depredada para dar fruto al hijo escritor y de ahí la historia personal interpolada a la historia de América Latina. Fíjese que el nombre que usa es Galeano, tabú en las Américas, al usar el apellido de madre en vez del padre, especialmente, si era inglés o alemán. ¿Qué evidencia esto? Que estamos frente a otro mito, pues este escritor, al igual que el Che, pretendía con su libro y su fama llevar a los países de las Américas, explotados y liberados, a ser sometidos baja las condiciones del Comunismo deshumanizante y negador. ¿Cómo puede ser un escritor alma buena cuando está casado con el régimen más tiránico que han conocido las Américas, como el de Cuba y que en su libro él se regodea en denunciar los del pasado? Por eso no es extraño encontrarlos como mitos mundanos, si también a la Muerte y a Lucifer se les idolatran y admiran, lo mismo que se hizo con Hitler y Kadafi, lo mismo que hizo ese gran poeta Pablo Neruda, que endiosó y se sometió dócilmente a las aberraciones de su ídolo Stalin, por lo que a estos mitos algún día la humanidad los desterraran hacia el lugar indicado: al infierno de Dante. ANTICRITICA. Blogspot.com

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