HAITÍ FAMÉLICO VS. VECINO INVÁLIDO
El
que tiene un vecino al que le han sucedido desgracias desde que nació y que
aún le continúan sucediendo, y que ha vivido de la caridad pública desde que
nació, lo menos que debe hacer es ofender a quien lo ha ayudado mucho en esos
momentos y jamás ser ingrato. Ese vecino primero que nada, debe ser agradecido,
dar las gracias desde que sale el sol, vivir en penitencia deseando ver cómo
pagar o retribuir todos los favores que todo el mundo ha venido dando, y desear
algún día dejar de ser la carga pesada, la afrenta, la vergüenza del lugar
donde habita y del lugar de donde vino. Eso es lo que debería hacer como asunto
elemental. ¿Pero acaso el famélico país de Haití lo hace? Desde que vino al
mundo a principio del siglo XIX ese país ha sido una carga pesado para la América, y hoy dos siglos
después, todavía sigue siendo la misma carga, una mancha, un baldón, una
afrenta insoportable, por lo menos, respecto al vecino inválido al que viene
atacando desde antes de ese fatídico día del nacimiento. ¿Quién se orgullece de
maltratar a un inválido? Haití, y lo viene haciendo conjuntamente con aquellos
que lo vienen pintando como el “primer país negro libre del mundo, el segundo
libre de América, el de la liberación del esclavo contra el amo explotador”, y
si todo eso fuera cierto, ¿para qué lo fue? ¿Para qué lo hizo, si quedándose
aplastado hubiera logrado muchísimo más que con sus falsos valores? Acabo con
los franceses, le bebió su sangre, se comió su piel y bebió en sus cráneos.
¿Por que Dios no fue tan bueno como con Mandela, y no le envió otro Mandela
allí en aquel tiempo? ¿Por que tuvo que enviarle a Dessalines y después al
cochero que tampoco sirvió? ¿O al Boyer que como rapiña le lanzó la zarpa al
vecino inválido para comérselo, intentándolo por 22 años sin poder. Sí, lo dejo
en muletas, pero vivo, gracias a su creencia en su dios. Y como desde que
nació, se escudo en la hipocresía, falsedad e ingratitud (no hay mayor ingrato
que Haití), y porque Francia, herida en sus colonos y propiedad, le impuso
aquella multa, se escudó como Cuba-embargo hoy, que fue por eso que Haití nunca
sirvió. Y aquellos malvados la quisieron salvar, de que por lo menos, si no
servía para nada, había que recordar a Bolívar cuando a la deriva, recibió su
ayuda. ¿Pero qué ayuda?, si tampoco fue sincera, pues el juicio indicaba que si
dos blancos se matan mutuamente, es lógico que el negro que mira quisiera que
ambos murieran. ¿Y no era beneficioso para el país negro ver matarse a ambas
blancos? Entonces, la ayuda iba más para el placer y defensa del que la daba
que del que la recibía. ¿Acaso Bolívar no lo supo? ¿Por qué fue que no lo
invitó al Congreso de Panamá? ¿Hay que ser bruto o izquierdófilo para no
entenderlo? Cuando Haití invadió al vecino inválido, todavía no era inválido,
era un niño que quería salir de la placenta española, pero allí estaba el ave
de rapiña haitiana esperando. Cuando salió, se lanzó sobre ella como ave
carroñera y porque era más fuerte, porque tenía más armas, porque eran más en
número, logró su hazaña. Desde entonces comenzó la invalidez de su vecino, y no
ha valido llanto, pedido de clemencia, actos de cobardía, humillación, de
miedo, del vecino inválido para aplacar la maldad original del Haití famélico.
Por eso muchos, públicamente y otros en silencio, claman al único que logró un
respiro, una paz, un sentido de no orfandad, de aliento, contra el impenitente
depredador haitiano, ese fue Leonidas Trujillo, el único que le hizo morder el
polvo que por tantos años le había estado obligando a morder al vecino
inválido. Claro, para los izquierdófilos, farsantes, cobardes, abobados y
enfermos, eso no es válido porque fue “genocidio”, queriendo ignorar que si
fuera cierto, por lo menos, éste lo sería por un tiempo limitado, pero el del
Haití famélico comenzó y aún no termina contra el vecino inválido, remozándose
ahora con el triste espectáculo de ver
cuando los hijos del inválido, con muletas, tuvieron que regresar de
Puerto Príncipe con muchos cartones de huevos que le rompieron en las caras por
el Haití famélico, porque quería humillarlos una vez más. ¡Pobre país de los
inválidos, cómo llora por un Trujillo! ANTICRITICA.BLOSPOT.COM
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