Es
doloroso pero a la vez esplendoroso lo que ha pasado en París con el horrible
exterminio de las mentes más brillantes del humorismo periodístico de Francia y
Europa, en la que dos seres islámicos de la más baja condición subhumana
asesinaron a 12 personas, entre ellas a esos inmensamente honorables
periodistas. Esa es la parte dolorosa aumentada por la interrogante, que cómo
es posible que una basura subhumana así pueda destruir la grandeza de una
sociedad con tanta facilidad, aunque realmente ya hace rato se ha estado
viendo, aunque no tan cercana, como se ha visto con la destrucción de miles de
otras personas valiosas y útiles y lugares históricos como en Iraq y Afganistán,
donde los islamistas destruyeron los sitios históricos dentro de su insano y
extraterrestre comportamiento. La parte esplendorosa, es que los islámicos
vienen cometiendo, en sus planes macabros, desde hace muchos años, todo tipo de
atrocidad contra la civilización, inclusive contra sus propios congéneres y la
parte Occidental ha querido, ha hecho todo el esfuerzo de no querer ver lo que
se le está subiendo encima. Ha querido ser ciego, no sentir, no reconocer que
el islam es un enemigo, y uno que ha venido tesoneramente empujando sus planes
de odio, exterminio, confabulación, manipulación, penetración en todas las
partes del mundo creyendo que podrán hacer realidad los sueños de los idiotas
sangrientos y dementes como los que los crearon e inspiran. Y mientras todo
esto sigue pasando, Europa, EU y muchos países siguen ignorando la amenaza, se
consuelan dividiendo a los islámicos en moderados y terroristas, sin querer
admitir lo que toda evidencia reafirma, que entre uno y otro no hay diferencia,
pues mientras el terrorista hace su trabajo, el moderado saca provecho, se
siente orgulloso y guarda silencio. Una sola muestra: cuando los terroristas
por Nigeria asaltan un autobús con pasajeros, escogen a los islámicos y los
protegen, y a los cristianos los exterminan sin piedad. Y peor aún esos países
seguían, como Suecia, Dinamarca, Suiza, abriendo sus puertas a esa migración
venenosa, que es mortal, su enemigo, al momento o más tarde, como ampliamente
lo han demostrado en toda Europa. Su meta principal es todo el mundo: quienen
matar a todos los cristianos o convertirlos al islam, a los del induismo,
confucionismo, a los ateos, libres pensadores, todos y que solo ellos con su
suprema condición de dementes sean los que dicten como pensar, hablar, cagar, limpiarse
el trasero, orinar, beber orina de camello, tener sexo con niña de 9 años,
casarse con niñas de siete en adelante, considerar a la mujer peor que una
cosa, rezar 5 veces al día, odiar a los perros, la música, los cerdos, el arte,
vivir como animales y pensar sólo en la religión y como matar al ser humano, en
fin la supremacía de la casa poderosa de dementes por sobre la civilización
humana. ¿Y se puede aceptar eso? ¿Y se puede ser indiferente a eso? ¿Y se puede
ser neutral a eso? ¿O hay que enfrentarlo a como dé lugar, donde quiera, y no
actuar sólo en reacción como hasta ahora se está haciendo? Su perversidad por
el desprecio de la vida de las personas, su amor por la violencia extrema y
aterrorizante, su política de inmigración disfrazada de ‘búsqueda de mejor
vida’, su descaro en la proliferación de su prole y que los mantenga el Estado
de Occidente, para éste alimentar así a la bestia que tarde o temprano lo
devorará. Y este último ataque a la revista Charlie Hebdo es lo más
despreciable y cobarde usual entre ellos, que han cometido, pero de lo
agraciadamente tendrán que sacarse dos lecciones: Una, que vivir sin libertad,
es peor que morir torturado, y dos, Europa y todo el mundo civilizado ahora se
acercarán obligatoriamente y tendrán que ver y actuar contra el enemigo
encubierto en un caso, y descarado en otro como es el Islamismo. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
viernes, 9 de enero de 2015
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