miércoles, 4 de noviembre de 2015

¡LA IRRESISTIBLE ATRACCIÓN DE LA MENTIRA!




No hay quien no tenga la debilidad de no amar la mentira ni al mentiroso aunque a veces parece lo contrario, como un misterio irresistible. Y observe lo positivo: aunque el niño pierde su encanto cuando comienza a mentir, según los psiquiatras, es ahí cuando su inteligencia comienza a nacer. ¿Y por qué? Según ellos, al mentir, deja de ser el inocente que acepta todo, comienza a acomodarse en el mundo de los adultos y a saber que allí para estar mejor es mejor mentir. En los países decentes y con honor, un mentiroso se descarta como un inservible, apestoso, con lepras, sin derecho a creérsele nada, porque está manchado. En los indecentes, es casi un honor y práctica cotidiana. Pero, entonces, y las mentiras del honorable Presidente Medina ¿dónde caen? Un momento, él ha dicho solo una… ¿Una? Estás desfasado, ya él es un veterano, y si no míralo: en aquello de ‘cambiar lo malo’, mintió, ‘en seguir con lo bueno’, mintió, ‘hacer lo que nunca se ha hecho’, mintió, ‘jamás iré a la reelección’ mintió, ‘mi gobierno nunca ha usado dinero del Estado’, mintió, ‘mis visitas sorpresas son para ayudar’, mintió. Eso se llama un virtuoso en el país, un mentiroso veterano, querido y adorado. ¿Y él es el único? No, a él le anteceden, primero Judas, y luego los criollos. Judas fue un famoso mentiroso al decirle a Jesús ‘estoy contigo, te seguiré’ y no le dijo que le habían dado las 30 monedas, que era una mentira, pues decir algo a media es mentir porque se puede ser mentiroso por acción y omisión. Pero ¿y Trujillo? Ese nunca mintió, dijo que seguiría a caballo y que limpiaría la frontera y así hizo. ¿Y Balaguer? Mintió a medias, que es mentir, al decir aquello de los ladrones y el stop en la puerta de su despacho, pues no dijo que esos ladrones parados allí tenían que pagar ‘lo de la boa’ los días de las madres, navidad, campañas de reelección, la boronita a las hermanas, etc. ¿Y Bosch? Nunca mintió. El único. ¿Y Guzmán? Lo fue cuando dijo que se suicidaba por cansancio cuando fue por nombrar a un electromecánico, su yerno, en educación. Mintió al decir que éste podía saber de Educación, sin decir que era su hija la que mandaba detrás de ellos. ¿Y Jota Blanco? Ahh, ahí se había un gran mentiroso, cuando lo primero que hizo fue retratarse con las manos en el aire gritando “manos limpias” las que poco después estuvieron bien sucias junto a su cachanchán que dormía cerca de él,  Mr. Almonte y que entre los dos se llegaron a ganar 35 años de cárcel (15 uno y 20 el otro) y diciendo que no se iba a juir del país y se juyó como quiera con excusa de una mentira. Fue un genio de la mentira de la fábrica perredé. ¿Y Fernández? Este está asociado al cara-e-santo Medina y no se sabe en cierto, quién fue que enseñó a quién a mentir, porque Danilo fue su mano derecha cuando era nadie, pero Leonel ya era veterano de cuando le dijo al oído a Bosch y Balaguer ‘confíen en mí, yo soy el Enviado” y luego dijo: “Bosch está gobernando el país desde 1996”. Esas mentiras valen por el millón de mentiras más que dijo, por lo que naturalmente Danilo estando allí iba copiando. ¿Y con Hipólito? Ese no tiene la culpa, porque Lilís lo había dicho, ‘cero camino a los campesinos, son peligrosos si llegan al pueblo’ y he ahí que lo hicieron y nació Hipólito. Pero tiene otro elemento en su favor, y es que como era muy ignorante, no había leído nunca un libro aunque tuviera un título forzado del Loyala de ingeniero, pues no podía haber un presidente sin uno (excepto Bosch), mintió con esto, y también cuando le dijo al gobierno que sus bienes eran $19 millones al entrar en el “carguito” y al salir $46, lo que todos dijeron que mentía, pues el análisis matemático lo decía en voz de una mujer muy honrada (A. Fernández). Es por esto que las mentiras de Danilo son una continuidad de la vida del país, por lo que no debe molestar a nadie, ya que se podría considerar una virtud como al momento ya se considera otra virtud el robar el dinero de los contribuyentes, no tener un sistema de justicia creíble, aceptar la corrupción general sin que se moleste nadie, ocupar el primer lugar en lo más malo y el último en lo mejor, etc. Así es que hay que ver la atracción  irresistibles de las mentiras y aceptar las de Danilo como un valor agregado a la cultura. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#359).

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