El mismo día de la turba contra el
Embajador de EU, decía el Ministro de Agricultura, que ellos estaban tan
preparados para proteger al país de cualquier plaga que viniera del exterior vía
aérea, que tenían instalados en los aeropuertos unas trampas que al instante
que llegara alguna mosca la atraparían y no ingresaría. No era relajo, era
verdad según aparecía en el Listín Diario, y todo de un Ministro de
Agricultura. ¿Y ese hombre era serio? Sí, tanto como su país. ¿Y su país es
serio? Tanto como el que pide que lo agarren por el cuello para cortarle el
aire vital, al punto que el mismo día ese Embajador y el de la Unión Europea
estuvieron de visita donde el Presidente de la Junta Central Electoral parece
que leyéndole algunas cartillas, por dos horas, en privado, sin la prensa. De
lo que se trató allí no se sabe y contra esta visita salieron los siguientes
paleros (metáfora de los que dan palos): el Embajador de RD en Panamá, César Medina
(idólatra de corruptos), Pelegrín Castillo, presidenciable del FNP, Orlando
Gil, columnista, algunos empresarios y hasta el editorial del Listín, y todos tenían dos
elementos en común: La voluntad de caerle a palos al Embajador EU Brewster, por
su “intromisión y abuso contra la soberanía”, y dos, que parecía como si solo él
hubiera ido allí, y no acompañado por el de la U. E.. ¿Y qué tenía que ver que
fuera acompañado? Muchísimo, pero antes
se debe aclarar que si él fue por los asuntos de ‘dominicanizar’ a los
haitianos eso está 100% al nivel de desprecio y repulsión, y además, el uso que
le dio a la posesión de la visa en aquéllos que lo criticaron, conminándolos a
devolverlas en el Consulado, eso es 100% despreciable y petulante. Pero
viéndolo del otro ángulo, al no ir solo, a lo que fueron, el dolor estaba en más
de uno, y uno debe preguntarse entonces ¿por qué este embajador se toma estas
libertades tan arrogantes, cuando debería saber que los tiempos no están para
ello? La respuesta vendría del principio de que quien no tiene respeto para su
país, pueblo ni para los asuntos internacionales, pues lógicamente, no merece
tampoco ningún respeto de nadie. Asumiendo que la visita fuera por el esfuerzo
que ese embajador y el de la U. E., la OEA, las Naciones Unidas, desde hace
bastante tiempo han venido pidiendo, exigiendo a los gobiernos dominicanos que
moderen su amor por la corrupción del país, y viendo ellos que esos gobernantes
nunca han hecho caso a esas plegarias y con desfachatez insólita siguen amantes
de la corrupción como siempre sin que ni el ejemplo de Guatemala los incitara, pues, lo más lógico es que hastiados y
abrumados por ese comportamiento desvergonzado, pues, actúen como lo están
haciendo, desconociendo todas las normas diplomáticas, pensando que porqué
guardar las apariencias con quien no tiene un mínimo de respeto hacia nadie. Y
es de todos conocidos que así como los representantes extranjeros deben guardar
los comportamientos de la convención de Viena, también los gobiernos deben
guardar los debidos respetos morales y diplomáticos hacia los demás países y
organizaciones con las que mantienen
relación, especialmente cuando ellos se deben sentir con algún derecho
especial, pues no es poco los aportes que en dinero, ayuda económica,
donaciones, dan al país. Que los EU tengan un millón de dominicanos allí
trabajando y enviando dólares de regreso y muchas consideraciones hacia el país,
que la Unión Europea done muchísimo dinero, que la ONU ofrezca ayudar a reducir
la corrupción, que la OEA exija las obligaciones firmadas, y que el país se
burle de todos, pues, es lógico, que quien no tiene el menor respeto a la
moral, no puede entonces pedir que lo respeten, y esa podría ser la razón con
fundamento de los embajadores tal vez ilegal si fuera en otro país, pero en
Santo Domingo esa violaciones no tendrían ese calificativo por las razones ya
mencionadas. Y es lógico, el Respeto y Obligación es una vía doble, de ir y
venir, sin que ninguno se esconda en la “no intromisión y soberanía” para
justificar y continuar con sus fechorías. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#362).
domingo, 29 de noviembre de 2015
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