Todos sus señalamientos contra la política
desastrosa del Presidente Barack Obama fueron bien dirigidas, recibidas y
aplaudidas. Sus frecuentes mentiras, sus debilidades, su gran amor por los
homosexuales, su debilidad negociando con los chinos, su agresión contra los
cristianos, su descuido en la protección de las fronteras, su realismo sobre lo
que de México llega y afecta a su país, su culpa del nacimiento y crecimientos
del ISIS, su parcialidad con la dictadura de Fidel, su debilidad contra la otra
dictadura de Venezuela, su incondicional amor descarado por los Islámicos, su
abuso de introducir refugiados potencialmente terroristas de Siria y el Medio
Oriente, su desastre en las relaciones exteriores, todo estaba bien denunciado
por Donald Trump. Desplazó a todos los demás 16, porque aunque algunos hacían señalamientos
acertados, no lo hacían con la fuerza y el ímpetu de su condición de millonario
y de libre de la influencia de los contribuyentes. Y por eso fue entre otras
razones, que la simpatía de Trump se elevó tanto que asombró a todo el mundo,
tanto que hasta la gran Inglaterra todavía está debatiendo si le prohíbe entrar
a Gran Bretaña, no sea que contagie a ese reinado con su espíritu de crítica y
limpieza. Pero tanta belleza no podía durar, y Trump se embarcó en meter tres
patas en diferentes momentos que lo seguirán perjudicando. Primera, cuando se
ha dedicado a combatir a sus demás 16 contrincantes republicanos como si fueran
enemigos, perdiendo de vista, que si él lograra la nominación, tendría que esperar
que ellos colaboraran con él, pero ¿quién de ellos al recibir las duras ofensas
de Trump va a mover un dedo para apoyarlo? Nadie, y si si, sin ninguna
sinceridad. Segunda, atacar a la periodista Magy Megan porque no le gustaba,
porque se le fue en contra, recordando las palabras feas de “la sangres sale de
su cuerpo, etc.”, al extremo de irse en contra de la poderosa FOX news y de
boicotear el último debate, con la excusa de se fue con los Veteranos. Demostró
así que si le huía a la presencia de una mujer periodista allí, ¿qué fortaleza tendría
si lograra la Presidencia? Además, dio muestras de un espíritu de imposición abusiva,
especialmente cuando busca la simpatía y el aplauso de todos. Y si se salía con
ésta, ¿qué no haría siendo Presidente? Todos pensaron que sería peor que Barack
Obama, y eso lanzó a todos hacia la estampida y al horror. Y tercero, (aunque aquí
no terminan), su desdichada afirmación y hasta infantil y prepotente estupidez
de decir en la TV que él era tan, pero tan popular, que si mataba a una persona
en la calle, eso no le haría bajar su popularidad. ¡Cuánta petulancia e
ignorancia demostraba en esa afirmación, tanta que lo desnudaba para que no se
creyera en su capacidad de razonar y prever. Estos tres errores en la campaña
de Trump es que lo llevaron a perder las primarias de Iowa donde él estaba
totalmente seguro que ganaría y así las encuestas señalaban, indicando que en
el supuesto de que él saliera el candidato nominado de los republicanos, sería difícil
que ganara las elecciones generales por las fuerzas no sólo que se le opondrían,
sino por las que él mismo hubiera arrinconado en su contra. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
(#367).
viernes, 5 de febrero de 2016
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