lunes, 31 de julio de 2017

TRES PRESIDENTES, TRES DESGRACIAS, POBRE E.E.U.U.


Siguiendo la trayectoria señalada en otro artículo, en cuanto a que EU ya no podía ufanarse de no ser una República Banana, con el presidente Trump se ha venido a confirmar que sí, que sí se puede, ser banana y república a la vez y seguir respirando. Los latinos, en sus Repúblicas se sentían tristes cuando se lo remachaban, pero ahora ya están mejor, bien acompañados por el hermano mayor. De las tres desgracias recientes, una comenzó con Bill Clinton, siguió con Barack Obama y ha coronado con Donald Trump. Moralmente, Clinton fue el más despreciable, pues fue demasiado mujeriego y sin el decoro de guardar las apariencias ni respetar la solemnidad del lugar en donde estaba ni quienes le rodeaban. Fue un vulgar depredador de las mujeres y lo peor, abusó de las vulnerables muchachas como estudiantes, que deseosas de aprender, iban a la Casa Blanca de pasantía y recibían las proposiciones y caricias del Presidente de EU. ¿Y qué mujer se resistiría? Pero no dejaba de ser depredación. Se le quiso destituir con el ‘impeachment’ pero se escapó junto a su esposa que le tapó todo. Y llegó Obama, fue el más repugnante por haber traicionado al pueblo que lo recibió como uno de los de él, sabiendo que no lo era. Ni por nacimiento (no hay documento cierto de dónde nació) ni por sentimientos del espíritu, pues no podía serlo quien se vistió de humano para blandir la daga de aquellos que a todos tienen acorralados en el mundo por su terrorismo. Fue Obama el banderín defensor de los musulmanes, que alteró las leyes del país para protegerlos y nunca admitió que alguno fuera terrorista, y que según opinión de la gente, se dividen en moderados y radicales. Los radicales son los que quieren matar a ti y a tu familia, por “infidel”, y el moderado, es el que espera que el radical te mate a ti y a tu familia por lo mismo. Obama lo hizo tan bien para ellos, que socavó no solo la moral de las fuerzas armadas, promoviendo el homosexualismo allí, sino en la sociedad en general, forzando a recordar cuando el gran Imperio Romano se fue a pique por algo similar, y todo por su espírítu de venganza. Y el daño que quiso que fuera el más grande fue lo que creó la tercera gran desgracia, la llegada de Trump a pesar de las cosas buenas de éste. Obama quería que su mal gobierno y sus actos de traición quedaran guardados y protegidos y para eso, imitando los principios de las Repúblicas Bananas, pretendió dejar a un lacayo que al ser mujer, seria lacaya, en Hillary Clinton, la esposa de Bill. Esta, corrupta, al adorar como loca las donaciones de los Saudies, buscó dejarla en su lugar como presidenta, y fue tanto el repudio que la posibilidad de eso levantaba, que el pueblo norteamericano, desesperado, buscó cualquier cosa o ayuda, para que eso no se hiciera realidad. Y hasta de Rusia, que nunca está con lo bueno, sino siempre escarbando en lo podrido, se buscó ayuda, en forma directa o indirecta, porque pensaban preferible esa ayuda a que Obama lograra sus planes. Y la ayuda le llegó a Trump, y es lo que lo ha vuelto inquieto por ocultar, y por ocultar está haciendo cosas que jamás se habían visto en EU, como el acosamiento de la prensa en campaña permanente, la persecución de los ciudadanos por “likear”, porque no son “fieles” a él, que le exige fidelidad, olvidando que es al Estado y a la Constitución que sus ciudadanos tienen que ser fieles. Y con tal de esconder lo que a todas luces se sabe, que los rusos metieron las manos en las elecciones, despidió al jefe del FBI, ahora quiera despedir al Secretario de Justicia, para así ser más fácil despedir al Fiscal que está llevando a cabo la investigación sobre su conexión con Rusia y la obstrucción judicial. Todo esto y cosas peores que se saben, son desgracias para el país, pero a pesar de todo, en este caso se podría alegar un consuelo: que todo, la presencia de Trump y la injerencia de los rusos, se le debe únicamente a la enorme maldad de Barack Obama.  ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#464).



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