Y no sólo se lo creen sino que esperan sentados en las
gradas, que entre los dos surja un conflicto de tal naturaleza que EU quede
destruido o muy mal herido. La actitud de Rusia siempre ha sido así, la de
traidora, simuladora y carroñera (abrazada con Raúl y Maduro, y Polonio por Londres),
la de China es la misma, ambas son herencia de la perversión que trajo al mundo
el gran pensador Carlos Marx cuando creyó que el ser humano era un pedazo de arcilla
que se podía moldear al gusto del arcillero y que no tenía en su interior algo
llamado ‘conciencia’. Y junto a estas dos basuras inmensas, se alinean otros
países, como ese cáncer Cuba, que aún sigue haciendo daño a las Américas y al
mundo, y que por ésa el afro de Kenia traicionó a todos, blancos y negros,
excepto a sus islámicos, y le abrió una hendija mintiendo que había allí algo
de novedad humana para capturar. Pero no pudo su color ni raza convencerlo de
que no traicionara a todos, y lo hizo el keniano que ni sus hermanos africanos
y ni los de Irlanda, de donde sacó las motas claras de su piel, quieren saber
de su peste. Y ahí está ese Irán, esperando a ver qué pasa, que también el
keniano le cedió inmensas fortunas, todo para joder al país que lo había
acogido, y quién sabe, si cuando comiencen las bombas a caer, ese Irán se
aprovechará para atacar a EU por las espaldas. De esos islámicos siempre se espera
lo peor, igual que de los neo marxistas o antiguos marxistas de las tres
podredumbres mencionadas que junto a la misma Corea del Norte son sus vitrinas
de atracción. Y son tan atorrantes en sus creencias, que no recuerdan, por
ejemplo Rusia qué pasó con el asunto de Chernobyl. Parece que lo olvidaron.
Este fue un pequeño accidente nuclear, un mero accidente, y hay que saber el
corre-corre que eso armó y los miles, entre muertos y heridos de ayer y de hoy
que todavía guardan las consecuencias de ese accidente nuclear. Y solo fue un
pequeño accidente. Y ellos creyendo que EU es el único que puede salir mal
herido del conflicto nuclear con el amarillo ‘podrido’ como lo llamó una vez la
propia China a la familia enferma y demente de los Kim Jong-un, son incapaces,
por la alegría de esperar lo peor para EU, que cuando comiencen a caer las bombas,
no se sabe cuántas caerán ni de qué clase caerán, pero de seguro será, que si
el amarillo ataca a EU, será vaporizado no sólo el resto de su despreciable
familia, sino la de toda Corea del Norte. No existirá más ese país y los que
queden andarán como sombies, claro, eso es lo que menos les preocupa a los Jong-un.
Pero sí debería preocupar a los que creen que EU es el único que tiene que
resolver ese problema, y que ellos, no tienen nada ver, ni les importa, ni apoyan
nada a la solución. Y no sólo las bombas no tendrán ojos para saber dónde caer,
sino que cuando caigan las atómicas también, las mostradas por Chernobyl, sabrán
que sus radiaciones no piden permiso para volar sobre el aire y las nubes, y
que Rusia y China que tienen frontera con esa Corea, deberían saber que el
problema será de ellos también, y les sería peor, porque por lo menos, EU
habría destruido (y quizás salido herido también) a un estado anormal, pero
Rusia y China recibirán las consecuencias atómicas y radiaciones aún creyendo
que ellos nunca serían afectados. Y ahí para los religiosos, es que entra aquello
de que ese es el castigo divino que merecen los desgraciados, que esperan como
las hienas, que las víctimas caigan para darse el banquete. Son los países no sólo
irresponsables y perversos, sino carroñeros, que aman la podredumbre por sobre
todas las cosas, como abundantemente Rusia y China y su ejemplo mayúsculo Cuba,
lo demuestran. ¡Pena grande que después que desaparezca esa Corea aún quede esa
Cuba, el último símbolo de las bondades del iluso y enfermo Carlos Marx.
ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#465).
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