Cuando el primer afro llegó a la presidencia de USA,
fueron muchos los que se desbordaron de esperanzas, blancos, y negros. Fue el
primero en lograrlo aunque ya otros habían intentado como Jessy Jackson. Y como
EU siempre ha tenido latente los asuntos raciales, se esperaba que Obama iba a
disminuir esos problemas porque ahora no iba a mandar un blanco, sino un negro.
Su elección fue una especie de sorpresa expectante. Pero muy pronto todo eso se
derrumbaría porque Obama no tenía la materia de un Martin Luther King, quien
fue un afro que predicó el amor, la verdad y la justicia. Diferente, a Obama no
se le descubre virtud, sino su primer defecto, el de la traición, entonces, ¿qué
podía surgir sobre los asuntos raciales que no fuera la división y el caos? Eso
hizo Obama, practicar su mejor deporte: dividir. Dividió al Partido Demócrata y
a sociedad de EU entre liberales, izquierdistas, moderados y favoreciendo a los
musulmanes amantes del terrorismo. Y de ñapa, dejó como vocero del PD a un
descendiente de dominicano… sabiendo el material corrupto que distingue a los
de ese paisito. Y por obligación tuvo que haber una reacción y fue el
nacimiento desesperado de un Trump. Desde un principio y antes del principio,
casi todos sabían quién era Trump. Y él no engañó a nadie. Dijo lo que era y lo
que no era y como era un neófito en la política, todos lo perdonaron en sus
locuras y diabluras. Naturalmente, muchas eran buenas, pero otras, eran malas.
El y Putin se igualaron en este aspecto también, de hacer o decir hoy algo
bueno, y mañana cagarlo todo. Y de sus cosas malas están las que nadie puede
negar, que el KKK y los racistas blancos votaron por él y ellos se han sentido
halagados por la postura de Trump con la tragedia de Charloteville, donde éste,
insensiblemente igualó a un grupo con el otro, siendo uno puro racismo a lo
bruto y fuera de tiempo, lo que lo evidenció como pro racista. El otro lado era
el de la Izquierda, que representaba a Obama y quien lo alentó creando esa división
que ha trastornado al país, pues grupos que estaban semi enterrados como los
neonazis, racistas blancos y los del KKK, han resurgido a la luz pública con
energía y esperanza, atacando a los judíos, a los negros, latinos y todos lo
que no son blancos, sin excluir a los indios nativos de EU. Esa izquierda si no
fuera por el contrincante que tienen, los del Clan, merecen todo repudio y
reacción, pues desde hace mucho, desde que su inspiración la Unión Soviética
fue enterrada, no hay lugar por podrido que sea en la tierra en que ella no se
esté sumergida participando activamente. Esa izquierda que antes representaba
lo mejor de la humanidad, la esperanza del Ser, hoy se le ve asociada ardorosamente
con la causa de los musulmanes y los terroristas y hasta quizás con Isis, como
se acusa a Obama de ayudarlos. Se desvive por atacar en todos los frentes a
Israel, olvidando que Marx, Trosky y otros fueron judíos y que los judíos
siempre han sido la vanguardia de todo progreso social en el mundo. Están en AL
con Nicolás Maduro y estuvieron con Chávez, con los tiranos de Cuba siempre han
sido fieles y no hay causa por hedionda que sea que la Izquierda no esté de su
lado. No hay ladrón ni corrupto que no tenga a un izquierdista a su lado en su
defensa. Así esa izquierda ha venido trabajando con Obama y la Clinton y son
los padrinos del llamado Black Live Matter, organización de negros, parecida a
los blancos racistas, pero que los negros no lo admiten, que ellos también
tienen su KKK, pero negro y sólo por su violencia y algunas de las cosas que
exigen se delatan, ejemplo, de que todos los blancos se vayan y les dejen sus
propiedades a ellos, los negros. Estos son de la esencia de la Izquierda global
y de EU, que dice muy mal del país, y casi todo por culpa de quien se creía iba
a ser un símbolo de amor, bondad, justicia. Ese ha sido el originario de todo
lo malo y divisivo en EU actual, Barack Obama. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#468).
domingo, 27 de agosto de 2017
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