¿Quién no conoce al
ruiseñor, que vive cantando, con fuerza al ser Diputado al estilo rémora, pez
que se pega al tiburón para recoger las migajas que caen de sus fauces, que
vive a su sombra, como le dio el PLD hasta que él decidió que podía cantar con
voz propia… y vio que era una rémora y ya no fue más diputado? Es Pelegrín (y
otros), que no se cansa de cantar que la invasión de los haitianos se eliminaría
si solo Francia, Canadá y EU dejaran de querer unir a RD, Santo Domingo con
Haití para formar un solo país, pero sin tomarse la molestia de analizar con
seriedad, cuál es la actitud del PROPIO pueblo frente a dicho problema, la que él
no quiere ver, que es la de que ese pueblo ama a los haitianos, los adora, los
buscan por las frontera, los pasan los militares por unos pesos, los agricultores
los idolatran, y los constructores, inclusive a los que asesinan a los que les
dan trabajo como al matrimonio en Pedernales, que cortan brazos, hechos que no son
raros, defecan sobre la bandera, destrozan sus bosques, y más cuando en estos
días uno del gobierno, afirmó como todo hombrazo, que el Art. 135 de la Ley del
Código del Trabajo del no más de 20% de haitianos laborando allí, no se puede
aplicar, que es una ley basura como hay tantas, y por lo tanto oficialmente los
haitianos invasores son más que bienvenidos. Y ahora después de tanto cantar, y
ver que ese inmenso amor del dominicano por los invasores es una realidad,
muchos, aun aquéllos que sólo los amaban porque eran de la Izquierda, que
obligada a traición, deben amarlos, aun ésos están asustados o escondidos. Pregúntese,
dónde está Franklin Franco, el dominicano más haitianizado, con sus libros de
texto, oh, verdad, Satanás ya se lo llevó. ¿Dónde está Bernardo Vega, que amó tanto
a los haitianos que se fue a Puerto Príncipe a poner en circulación su libro
Trujillo y Haití con la presencia y dedicación a los nietos de Prince Mars, el
más pútrido detractor de los dominicanos? Oh, anda por ahí, por HOY, pero nunca
ha escrito el porqué la hizo allí, y es historiador intocable. ¿Y dónde está
Cassá? Similar a Franklin, está muy cómodo disfrutando de lo que NO luchó, en Archivo,
y no dice nada de sus loas para los haitianos en sus libros, también de ´texto´,
y ¿Cordero Michel? Pero ¿y Carlos Dore, el que escribía páginas enteras en HOY,
besando el trasero de los haitianos y que Leonel se llevó para su Global? ¿Y
ele Mateo? Ese tiene una deuda con Fidel y por lo tanto, es pro haitiano. Nunca
ha escrito contra los invasores. Son los que tildamos de ´´anestesiólogos´. Sí,
están calladitos. No hay uno que no esté preocupado, el comerciante, el
estudiante, los políticos, los curas, locutores, periodistas, todos con el
grito en la Prensa porque están asustados con la invasión que ellos con tanto
amor e indiferencia y por tantos años buscaron. Y es entonces que yo estoy
gozando… Puedo ufanarme, como pocos, que he escrito varios libros defendiendo
al país de mierda RD de los haitianos. Ahí están ´Peña Gómez y el avance del
anexionismo¨, ¨Haití, a pesar de la tragedia¨, ¨Santo Domingo, ¿isla bendita o
maldita?¨ (este libro fue al concurso de Historia de Cultura, claro ganar
hubiera sido una autopuñalada a Cultura, con 320 pag. de sustancia), y docenas
de artículos en la misma dirección. Y la pregunta obligada es: ¿Y qué respaldo
recibiste de ese pueblo por tu labor? Poca,
al contrario, enemistades encontré, mientras ayer y hoy los ¨patriotas¨ de
seda, a pesar de las recomendaciones de que expusieran a esos personajes
mencionados, no lo hacían y seguían escribiendo ple pla o pensando que la
invasión era una cháchara, mientras yo escribía sobre ese tema, que es obligado
para todo bien nacido de un país cualquiera, defenderlo, especialmente si es su
enemigo centenario. Así los combatí mientras otros dormían y se hacían los cómplices
y hoy se cagan porque ya los haitianos están aquí, y no por 22 años, y sin
tener a un Duarte o Santana, por todo eso estoy gozando, al verlos correr,
asustados y queriendo detener lo que amaban. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#483).
domingo, 18 de marzo de 2018
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