Si hace poco un renombrado
comentarista y director de radio dijo contra Duarte una serie de comentarios
dignos para ser recibido por cualquiera menos por Duarte, y como ese individuo
tiene una voz poderosa y tentáculos iguales, pues la gran ofensa se quedó como si nada se hubiera dicho. Y
como en estos días también se pondrá en circulación en libro, aquel famoso
choque entre el padre Láutico García y Juan Bosch acusado de infiel, por los malos
herederos de Jesús. Y Como Santo Domingo ha sido un lugar un poco árido en el
terreno de la producción de valores morales dignos no sólo de mencionarse, sino
de copiar y hasta de exportar hacia el extranjero, de los pocos que han logrado sobresalir del pantano después de
Duarte, Luperón Espaillat, Bonó, está Juan Bosch, quien hasta cierto tiempo,
tenía una historia limpia como ninguno y
quien después del insulto a Duarte, contra Bosch aunque lo pareciera éste
no lo es. Era un hombre honesto, serio, recto, maestro de maestros, que dejo
miles de admiradores de aquellos discursos y conferencias en las que no sólo
señalaba el comportamiento correcto, sino las enseñanzas para hacer a esa
sociedad mejor y más avanzada. Todos sus valores se acoplaron y engrandecieron
por su enorme experiencia por su andar en su prédica y lucha por muchos países
de AL, especialmente en Cuba. Y en esta Cuba fue donde más aprendió de la
política y de esa experiencia precisamente es que lo ayuda a condenar como dice
el título de este trabajo. Allí conoció a un Batista, a un Prío Socarrás, a
Chibas, a Rolando Masferrer, las mafias de Miami y hasta de Fidel a quien
Rolando le había dado una bofetada por disputas gansteriles. ¿Qué no conoció
Bosch en Cuba del ser humano y de la política? Todo, lo bueno y lo malo, tanto
como él mismo lo advirtió que conocía al cojo sentado y al mudo sin hablar.
Conoció a los mejores personajes pero también a los peores de la historia de la
época. Lo mismo de su país RD de donde salió por no comulgar con Trujillo. En
Cuba ayudó a crear un partido político PRD, para liberar a su país de la
tiranía que tenía. Fue el primero que sacó democráticamente la cabeza aun en el
torbellino de los días post ajusticiamiento del tirano mientras el personaje
contra quien la historia lo iba a comparar, disfrutaba plácidamente a la sombra
de los abusos y crímenes de su amo Trujillo y hasta le llamarían el padre de la
democracia dominicana. Llegó al país, fue el maestro de todos y al poco tiempo,
creó su Constitución y fue elegido presidente para durar tan solo 7 meses. Lo
tumbaron y desterraron a España por donde su persona se engrandeció y siguió
siendo el guía y maestro de su pueblo, hasta que regresó otra vez al país. De
regreso tendría que lidiar con todo lo que había aprendido de la Cuba corrupta,
especialmente al mandamás de turno Balaguer, y siguió con el partido que había
creado, el PRD y no tardó mucho en darse cuenta que la mayoría que formaba ese
grupo carecía de los valores que tanto él había predicado y que se habían
transformado en unos simples ladinos, mercaderes de todo lo que se comprara o
vendiera en el país, en definitiva, un desastre, tanto que en vez de
rectificarlo y enderezarlo, prefirió abandonarlo y crear otro nuevo. Influyó
que el símbolo del mismo, un buey, estaba siendo atacado por las garrapatas de
Izquierda, esa fuerza que aún retenía un mínimo de decencia. Y es entonces en
que el cae certeramente en el calificativo de Criador de Serpientes, a pesar de
todos sus grandes valores. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM. (#482). (próximo el II).
viernes, 9 de marzo de 2018
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