Dos ejemplos ilustran esto, la tiranía sangrienta es
la que se vive en Cuba desde hace 6 décadas. La democracia podrida es la que se
vive en Santo Domingo RD, casi desde que Trujillo fue eliminado en 1961. Cada
una tiene su pro y contra, Cuba las mentiras de una sociedad anticapitalista más
justa y con ayuda total de Estado al individuo. Santo Domingo, a pesar de todas
su riqueza junto a la enorme podredumbre social, disfruta de lo que Cuba nunca
ha conocido desde 1959, la libertad. El poderoso y bendito Internet a todo el
mundo le ha permitido saber lo que cada una es en realidad. Cuba, antes vivía
escudándose que lo que se denunciaba de ella eran puras mentiras, calumnias,
obras de los imperialistas, la CIA y los mercenarios de Miami. Pero al llegar
el Internet se acabó esa montaña de mentiras para ocultar la verdad. Hoy, se
ven las fotos, los informes, los documentales de esa realidad cruda, que ha
padecido el pueblo cubano por años sin que ya puedan seguir escondiéndose en enemigos
fantasmas. La Habana cayéndose a pedazos, derrumbándose, los hospitales en malísimas
condiciones, la comida es oro, no hay y cara, el turismo y la prostitución que
tanto maldijo el comandante, es la tabla de salvación, por lo que su moral es
cero, el cubano saliendo de Cuba como pueda, quedándose exiliado donde esté en
deporte, misión o paseo, las cárceles llenas, la represión por el mínimo acto
de libertad, es plato diario, en fin, un caos infernal. Pero todavía quedan
algunos fieles de ella y eso choca, que a pesar de todas las pruebas de esa
realidad, siguen pegados cual sanguijuela, a la mentira. Son los llamados
intelectuales que se ven por muchas partes fuera de Cuba. Muchos que por haber
vivido allí, disfrutado maliciosamente de algunos privilegios como visitante,
estudiante o invitado, siguen amando al difunto Fidel y a Raúl como si de
verdad ellos hubieran hecho algo bueno por Cuba, y no llevarla a la más
deplorable y longeva dictadura destructiva en América. Se comprende porque esos
pseudos intelectuales aún se mantienen fieles a Cuba. Como se dijo, muchos
fueron privilegiados de la isla, otros tienen deudas con ella, al recibir
educación allí y se comprometieron a que al graduarse, se irían a sus países
como quintacolumnistas para pagar el favor. Otros se apegan como hacen los
simpatizantes del Califato de Isis, grupo de terroristas y asesinos a cielo
abierto. Así, como la demencia explica este amor por Isis es la misma demencia
que explica ese amor por el desastre, destrucción y esclavitud de Cuba por
gente ilustradas y leídas. ¿Quién puede explicar que la juventud
voluntariamente se meta al infierno de las drogas, en el nuevo vapeo, humos
venenosos en los pulmones, drogas más fuertes que la heroína y que en EU mata
unas 70 mil personas al año? ¿Cómo se explica eso? Si no tiene una explicación
lógica, es lo mismo para explicar el amor de los pseudos intelectuales y otros
individuos por Cuba. Son enfermos, unos físicamente, otros mentalmente. Santo
Domingo, al otro lado, tiene a pesar de su podredumbre, la libertad, que es
opacada en su valor por el gran cúmulo de individuos altamente corruptos y
ladrones en todos los gobiernos que se han dado allí. Ninguno puede sacar sus
manos que no sean sucias por el robo, abuso, injusticia, y lo más llamativo,
con el descaro que lo hacen, como gritando, ‘este es el precio de la libertad,
dejarnos ser ladrones a cuerpo entero. Si quieren democracia, entonces,
déjennos ser sus ladrones salvadores para mantenerles su adorada libertad’. Y
es entonces cuando surge esa pregunta, ¿cuál de estos dos sistemas es preferido
para la felicidad de los pueblos? ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#548, 23.9.19).
lunes, 23 de septiembre de 2019
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