lunes, 23 de septiembre de 2019

ENTRE LA TIRANÍA Y LA DEMOCRACIA PODRIDA, ¿CUÁL ESCOGER?



Dos ejemplos ilustran esto, la tiranía sangrienta es la que se vive en Cuba desde hace 6 décadas. La democracia podrida es la que se vive en Santo Domingo RD, casi desde que Trujillo fue eliminado en 1961. Cada una tiene su pro y contra, Cuba las mentiras de una sociedad anticapitalista más justa y con ayuda total de Estado al individuo. Santo Domingo, a pesar de todas su riqueza junto a la enorme podredumbre social, disfruta de lo que Cuba nunca ha conocido desde 1959, la libertad. El poderoso y bendito Internet a todo el mundo le ha permitido saber lo que cada una es en realidad. Cuba, antes vivía escudándose que lo que se denunciaba de ella eran puras mentiras, calumnias, obras de los imperialistas, la CIA y los mercenarios de Miami. Pero al llegar el Internet se acabó esa montaña de mentiras para ocultar la verdad. Hoy, se ven las fotos, los informes, los documentales de esa realidad cruda, que ha padecido el pueblo cubano por años sin que ya puedan seguir escondiéndose en enemigos fantasmas. La Habana cayéndose a pedazos, derrumbándose, los hospitales en malísimas condiciones, la comida es oro, no hay y cara, el turismo y la prostitución que tanto maldijo el comandante, es la tabla de salvación, por lo que su moral es cero, el cubano saliendo de Cuba como pueda, quedándose exiliado donde esté en deporte, misión o paseo, las cárceles llenas, la represión por el mínimo acto de libertad, es plato diario, en fin, un caos infernal. Pero todavía quedan algunos fieles de ella y eso choca, que a pesar de todas las pruebas de esa realidad, siguen pegados cual sanguijuela, a la mentira. Son los llamados intelectuales que se ven por muchas partes fuera de Cuba. Muchos que por haber vivido allí, disfrutado maliciosamente de algunos privilegios como visitante, estudiante o invitado, siguen amando al difunto Fidel y a Raúl como si de verdad ellos hubieran hecho algo bueno por Cuba, y no llevarla a la más deplorable y longeva dictadura destructiva en América. Se comprende porque esos pseudos intelectuales aún se mantienen fieles a Cuba. Como se dijo, muchos fueron privilegiados de la isla, otros tienen deudas con ella, al recibir educación allí y se comprometieron a que al graduarse, se irían a sus países como quintacolumnistas para pagar el favor. Otros se apegan como hacen los simpatizantes del Califato de Isis, grupo de terroristas y asesinos a cielo abierto. Así, como la demencia explica este amor por Isis es la misma demencia que explica ese amor por el desastre, destrucción y esclavitud de Cuba por gente ilustradas y leídas. ¿Quién puede explicar que la juventud voluntariamente se meta al infierno de las drogas, en el nuevo vapeo, humos venenosos en los pulmones, drogas más fuertes que la heroína y que en EU mata unas 70 mil personas al año? ¿Cómo se explica eso? Si no tiene una explicación lógica, es lo mismo para explicar el amor de los pseudos intelectuales y otros individuos por Cuba. Son enfermos, unos físicamente, otros mentalmente. Santo Domingo, al otro lado, tiene a pesar de su podredumbre, la libertad, que es opacada en su valor por el gran cúmulo de individuos altamente corruptos y ladrones en todos los gobiernos que se han dado allí. Ninguno puede sacar sus manos que no sean sucias por el robo, abuso, injusticia, y lo más llamativo, con el descaro que lo hacen, como gritando, ‘este es el precio de la libertad, dejarnos ser ladrones a cuerpo entero. Si quieren democracia, entonces, déjennos ser sus ladrones salvadores para mantenerles su adorada libertad’. Y es entonces cuando surge esa pregunta, ¿cuál de estos dos sistemas es preferido para la felicidad de los pueblos? ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#548, 23.9.19).

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