miércoles, 6 de mayo de 2020

LOS CIENTÍFICOS FALLARON A LOS TERRÍCOLAS



Tanta bellaquería de los avances de la ciencia a todos los niveles, en todas las ramas, que no había nada que ellos no conociera y dominaran, o sea, los científicos, los guardianes que eran la vanguardia de esa humanidad cuando de recibir protección de la Madre Naturaleza  cuando se equivocara o quisiera castigar, y el gran Corona llegó para desnudar a esos científicos en su totalidad. Ellos, del cuerpo humano lo sabían todo, no había cueva en el corazón, pulmones, intestinos, ADN, etc., que ellos no supieran lo que era, cómo funcionaban, y cómo los arreglaban si fallaban o se enfermaban, en fin, eran los dioses modernos, superiores a aquellos dioses griegos y romanos cuando dominaban hace 2000 años, hoy eran ellos los reyes de todo, la anatomía, biología, química, física, microbiología, el Internet y robotismo, embargo, un pequeñísimo virus los desflecó, los abatió, los venció, los doblegó, los tienen temblando y corriendo de un lado a otro y su sociedad casi muerta, su economía en convalecencia global, con los cementerios que ya no tienen espacio donde más colocar a sus muertos. Y cuando la Humanidad les preguntan, y ¿cuándo nos llegará su ayuda, cuándo una cura, una vacuna, un tratamiento?, todos balbucean y se miran uno al otro, diciendo, “bueno, quizás en agosto, o enero próximo o en 18 meses”, como si no supieran lo que significaban esas respuestas. Porque la humanidad la esperaba ahora, no ahorita, en este momento, queremos ayuda, y ustedes no nos pueden ayudar y tanto que decían que sabían. ¿Y cómo deberían sentirse esos científicos ante su fracaso, con bochorno, vergüenza, humillación? En su petulancia y arrogancia, esos científicos, ya se sentían dioses sobre la tierra, y la encontraban muy pequeña para sus poderes y ambiciones, y no perdieron tiempo en querer dar un viaje al centro del planeta Tierra, aunque el calor de allí los ha mantenido en meditación, pero no se desalentaron y quisieron volar como las aves y querían ir a conquistar otros mundos, a Marte, Júpiter, hasta posarse sobre la misma superficie del Sol. Que pretenciosos eran. Al llegar a la Luna, ya se consideraban dueños no sólo de la tierra y del sistema solar, sino que ya eran casi dueños de otras galaxias y constelaciones, y en eso han estado todos estos años mientras sus terrícolas miraban. Y llegó el Corona para recordarles entre otras cosas, que esos terrícolas no podían respirar en la Luna, ni en Marte ni dentro del agua ni en ningún otro lugar solo en la tierra, y ahora ni allí podían hacerlo si no se entrevistaban primero con el Gran Corona, que inexplicablemente les enrostró que “si de verdad ellos eran quienes decían y se vanagloriaban, por lo menos antes de pretender conquistar otros mundos, primero era proteger y amar su mundo su tierra, su humanidad, y sabiendo que todos los años virus como yo Corona, nos damos vueltas por la tierra en son de ver o castigar, para ver cómo andan los terrícolas, ustedes tuvieron que tener toda clase de antivirus y no esperar que uno de nosotros llegara para entonces, comenzar a crear alguno, como es el del momento, para no tener que contestarle a tu humanidad “la ayuda de algún remedio viene dentro de 12 o 18 meses, cuando quizás ya más de medio mundo se haya ido hacia el otro mundo. Y no crean miserables científicos y parte de los terrícolas, que el Gran Corona llegó sólo para matar y destruir, no, todavía allá, donde nací, hay planes que si ustedes siguen el carril de destruir también los océanos con toda esa inmundicia y basura, y el medio ambiente, vendrán otros Coronas y se llevaran los que logren escaparse de este Corona. Así es que científicos, y terrícolas, están advertidos para que no pierdan tiempo en pedir ayuda y se resignen a su exterminación, para que reinen las cucarachas en vez de ustedes como antes era”. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#576, 6.5.20).


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