Por tambaleo aceptamos cuando una masa, de lo que sea o una persona comienza a menearse, titubear, como si fuerzas desconocidas estuvieran ejerciendo algún poder que le hace perder el equilibrio y lo empuja a moverse sin atinar, sin coherencia. Aunque a veces esperan hasta los 100 días, Danilo, el más corrupto de los presidente de RD según el pueblo y los números, tuvo mayor firmeza, supo mantener la apariencia de normalidad durante un par de meses, y luego le llegó su desplante hacia la decencia, que en era su tambaleo. Es decir, el Presidente Luis Abinader en quien el país ha depositado un mar de esperanzas e ilusiones en las últimas elecciones, forzado a ello, porque no había otro que pudiera aparentar ser mejor, no parece que mantiene en vida esas ilusiones que le dio al pueblo. En tan poco tiempo, apenas 15 días de subirse al trono, tiene tantas cosas en conflicto, y no pudiera decirse que se debe a su noviciado o inexperiencia, no, esto no se acepta de los presidentes dominicanos, especialmente cuando ellos lo primero que hacen es nombrar docenas de asistentes y asesores como este mismo ya ha hecho, por lo tanto no se acepta esa excusa. Entonces eso se tiene que deber al tambaleo, al moverse hacia la arena movediza en que caminan los políticos regulares del país, con promesas, y promesas, y al cumplir, le da taquicardia y pierden la memoria, cosas del tambaleo. Por ejemplo, mencionamos algunos de los más hirientes, casi a nivel de escándalo, la pensión a Niní Cáfaro, un artista rico, ya con otras pensiones y que ese gobierno que está en quiebra (y se va a buscar préstamos en US$ como el otro) y con la Pandemia a todo dar, le otorgue, sin pedirla, una pensión de $160,000 pesos mensuales, suena ofensivo, insensitivo, inmoral. Al gerente general de Banreservas le admitieron una pensión de $1,000,000, un millón de pesos mensuales más un regalo por ‘su buen comportamiento’ de $100,000,000, de cien millones de pesos, esto, más inmoral aún. Se nombra a un Lozano en un puesto sensitivo para preservar el país, en el asunto de inmigración, cuando a él se le acusa de ser un incondicional de Haití y quien se prestó a ir a Costa Rica en contra de su país RD en una querella. Y el pueblo pide por todos lados que a ese individuo deben cancelarlo de ahí. Y lo más truculento, la alteración de la ley de Inapa (5994) en su artículo 7, simplemente para poder acomodar a un administrador allí (a un compañerito, se diría recordando aquel Gordo que justificaba las nominillas), sin que tenga las cualidades requeridas, es decir, se exige a un ingeniero y el aspirante impuesto es un abogado, incapacitado para una posición altamente técnica. Y lo más triste, y vergonzante, es que para tapar esta última truculencia, se ha apelado al uso de la mentira, cuando los del gobierno afirman que la razón de alterar la ley es que quieren facilitar los trabajos entre el sector privado y el gobierno, pero sin mencionar lo del artículo 7. Pero el desplante no termina ahí, pues en cada uno de estos casos el pueblo, las mentes pensantes, decentes, han estado clamando al Presidente que rectifique lo que está mal hecho, haciéndolo con mayor fuerza los ingenieros de Inapa y el Codia, y mientras todo este furor del pueblo se mantiene, el presidente Abinader no dice nada, no actúa, pareciéndose a un César o como actuaba Medina, contradiciendo todas las bellezas con que se vendió. Pero lo absurdo e increíble aún no termina, cuando se analiza que si eso que el gobierno del cambio está haciendo ahora ‘un cambito en Inapa’, para complacer a un compañerito, oh, y ¿que será cuando el asunto sea de mayor importancia o envergadura, como la ambición enfermiza de todos los políticos de buscar la reelección aunque sea ilegal? ¿Qué no hará ese gobierno para lograrlo? ¿Tendrá algún freno moral que lo pare? Pues ese gobierno da entender que hará lo mismito que hizo y repitió Danilo Medina, el más malo, y que en este caso, Abinader no tendrá que comprar con $$$ la conciencia de los congresistas de la oposición como es la norma, porque como tiene mayoría en ambas cámaras, pues está más alentado de hacerlo con economía, mayor rapidez y certeza. Por lo que con todas estas evidencias ya se debe tener el entendimiento de que lo del Presidente Abinader parece fue otra ilusión más con que los políticos han engañado el pueblo de RD. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#582, 2.9.20).

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