Es sabido que los loqueros, siquiatras, califican al demente como medio loco o loco entero. ¿Cuál abunda más? Bueno, las estadísticas son difíciles, porque las cosas de locos no son fáciles. Sea como sea, no hay cosa más llamativa como la de bregar con locos, y es que sus cosas ponen al ser más aburrido en uno despierto. ¿Quién no vio la película “One flew over the Cukoo’s” y que no se le aflojaran todos los tornillos de la risa con las locuras de Jack Nicholson? Esa película ganó cinco premios de la Academia, mejor película, director, actor, mejor actriz y adaptación. Y hoy recordarla da risa y al ver en cualquier lugar a Nicholson se recuerda los millones de admiradores que le trajo su papel de loco en la película. Y como en EU, hay tantas cosas absurdas e increíbles que uno queda boquiabierto cuando se entera, ésta es una de ellas. Siendo EU el país líder, el más avanzado, educado y pudiente, ¿y que todavía no haya podido darse cuenta cuál es el problema del Presidente Donald Trump? Allí sobran los siquiatras, por lo que debería ser más fácil admitir ese hecho y considerar a Trump como un caso de demencia senil al que hay que enfrentar y prepararse con las esposas y la camisa de fuerza que se usa con los locos. ¿Puede haber dudas en esta afirmación? Imposible si se analizan algunas de las cosas que Trump ha venido haciendo. Primero están las cosas que escribieron su hermana, ex jueza federal y su sobrina, una psicóloga, que desnudaban a Trump como un ser inusual al punto del desprecio y repulsa. Y esto viniendo de la familia profesional, pesa mucho. Sus insultos contra las mujeres, sus abiertas normales infidelidades, aquella periodista ‘sangrando’ por…La prostituta, le ‘pagó o no le pagó’. Su asombrosa amistad con el tirano de Turkía mientras denunciaba al terrorismo islámico, su intromisión en Ucrania, su lealtad increíble a favor de Putin, y al mismo momento su ataque despiadado contra todas las agencias de inteligencia del país, desmoralizándolas, su manipulación para desviar la culpabilidad de Rusia sobre Ucrania en las elecciones del ’16, su práctica de perdonar a criminales condenados por la Ley, que eran sus socios, su ofensa increíble contra las fuerzas armadas, sus docenas de demandas judiciales contra la elecciones alegando una y otra vez que hubo fraude, que él ganó, pero sin poder probarlo, a pesar de la petición de los jueces, su insistencia de seguir con lo del fraude sin probarlo, igualísimo con lo de su Income Tax, que ante el descubrimiento de su fraude, alegó que había pagado muchos taxes, pero sin poder probarlo, pero siempre insistiendo en lo mismo, propio de una persona que no está usando su cerebro bien. Pero muchos alegarán, sí, él puede estar demente, pero obtuvo 75 millones de votos y esos no son locos. Está bien, pero precisamente, por eso es que el actor Jack Nicholson es tan famoso desde 1975, eso mismo puede ser la razón por la que Trump tengan aún tantos seguidores, porque todos gustan de las locuras de los locos, y mientras más loco, mucho mejor, y eso se ha visto en las respuestas de sus seguidores, que en vez de disminuir, aumentan, lo que entre los locos es natural. El se comporta errático, anormal, por ejemplo, ordena comunicación con Biden para el traspaso, al tiempo que sigue alegando en los tribunales que el ganó, que anulen las elecciones, y la sociedad y los jueces burlándose de él. El insulto que le dio a una periodista, simplemente porque le preguntó si entregaría el poder, y lo último que pidió a Biden, que él “tenía que probar que los votos obtenidos no fueron ilegales, para entrar a la Casa Blanca” ¿Qué? Sólo un loco pide eso. Por eso EU debe prepararse e ingresar agentes encubiertos de la CIA en la Casa Blanca para actuar rápidamente y neutralizar al presidente en caso de extrema necesidad, que puede suceder, ya que con los locos nunca se sabe. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#592, 28.11.20).
