viernes, 13 de noviembre de 2020

SI TRUMP HUBIERA ESTADO EN ALEMANIA PARA 1930 DE SEGURO QUE HUBIERA SIDO LA MANO DERECHA DE HITLER

 

Pero no había nacido aún, pero tenía su abuelo, que ya había emigrado de Baviera, quien procrearía al padre de Trump, alemán, enérgico, quien le inculcaría que lo más importante en la vida era ganar, ganar, y ganar. Era su filosofía, y el hijo Donald, lo obedeció hasta enfermar mentalmente. Por lo mostrado, si el abuelo, padre e hijo se hubieran quedado en Alemania, hoy la historia recogería como la familia Trump formaba parte del gran ejército alemán, con los nazis y demás fuerzas. Pero el abuelo emigró a EU y creó esa familia, y pasaron los años y el nieto se hizo famoso como creador de viviendas y hoteles, todos llamados Trump, porque su ego se lo exigía. Pasaron los años, y después de muchos fracasos revestidos de éxitos frente al IRS, ingresó a la política y para 2016 conquistó la presidencia de EU y desde antes de ganarla, ya había demostrado quién era. Ciertamente no hay claridad dónde Trump estudió y se graduó de dictador, porque aparentemente sus negocios eran legítimos y sociales. Quizás lo hizo sin darse cuenta aunque su comportamiento decía que él no era un neófito, sino uno graduado ya. No se cree que leyera a Maquiavelo, quizás tuviera referencias, pero como inteligente, le bastaron sus reglas, amistad y admiración con los dictadores. Al subir a la presidencia siguió paso a paso las reglas de la consolidación de un dictador confirmado cuando obtuvo una votación de unos 70 millones de seguidores en las elecciones 2020 (camisas pardas, ejército paralelo igual a Hitler), demostrando que ese pueblo pudo estar engañado o ilusionado con el racismo de superioridad del alemán y que escondía creyendo que la gente no lo sabía. Parecido a Hitler. Le respondió a su rebaño, y rápido comenzó a cimentar su poder. Sabía que la primera regla de todo dictador era crear el miedo y temor en la población. Ese temor, si no existía había que crearlo. Hitler y los demás dictadores lo probaron. Trump copió de ellos. No usó los métodos de aquellos, sino otros más sofisticados, como la amenaza, ofensas, el no apoyar a los políticos que no lo obedecieran, y así ellos se encarrilaron y se dieron cuenta que él tenía poder y lo estaba usando, era el temor a no tener su bendición o el látigo de su boca, por lo tanto, a perder su carrera política. Y ya se había visto en las luchas pre elección del ‘16, cuando de 17 aspirantes de su partido, a 16 enemistó y trató como enemigos, no oponentes. Los muchos despedidos, militares y civiles por ‘deslealtad’ a su ego, eran advertencias a los que le discreparan. También creó el temor insultando, amenazando tanto con acciones legales, como otros tipos y hoy se ve en la domesticación de un partido que no era de él, lo asaltó como Hitler. La primera firma alemana que implantó fue, “exijo lealtad a mí, no al Estado, nación o Constitución”, como Hitler. Y así durante sus 4 años lo implantó, y con esto ya su rebaño estaba domado, obediente, y listo a amar a su dictador. Claro, en USA no era fácil usar la violencia política y no sufrir alguna consecuencia, pero esa era su intención cuando defendía a los ‘buenos’ supremacistas y pedía que el pueblo se sublevara en algunos Estados demócratas, insultando a la gobernadora. Su caso se asimila al de Venezuela además, ¿quién diría que ese país podía caer bajo una bárbara dictadura? Pero pasó, y así mismo está pasando en EU, cuando Trump se atrinchera (¡algo impensable!) en la Casa Blanca y se resiste a entregar el poder a Biden y sigue usando los instrumentos para destruir al país, crear el caos y su dictadura. Habrá que ver qué hará la Justicia, como última esperanza del pueblo al nacimiento de un imitador de Hitler. ANTICRICA.BLOGSPOT.COM (#590, 13.11.20).

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