jueves, 7 de octubre de 2021

O LA LUZ O EL AGUA, ESCOJA UNO. ESA ES LA DISYUNTIVA QUE EL PRESIDENTE ABINADER TRAJO EN SU ‘CAMBIO’.

 

Se sabe que cuando Medina había apagones y falta de agua, nadie lo niega, pero es que ahora no se puede decir que estamos igual, estamos peor. Apagones por todos lados con la Catalina 100%, a todo vapor. Ayer se fue la luz tres veces, por unos minutos, dos, otra más larga, y esto es cada momento del día o la noche, y lo más triste, es que Paliza (el segundo)  se llenó la boca para decir que los apagones eran cosas del pasado. Pero la realidad le ha venido dando en la cara sin inmutarse ante ese dilema, o aceptas la electricidad, la luz, o aceptas el agua. No se permite ambas cosas, por lo menos para los pobres, los ricos sí, y si tienen $4,000 millones de pesos en un off shores, no les afecta. Cuando uno camina por las calles de cualquier pueblo, por lo menos en SPM, uno le molesta el zumbido, chirrido que hacen las llamadas ‘ladronas’, bombas o plantas de extracción del agua de las tuberías de los llamados acueductos del país. Están prendidas, ‘jalando’ agua todo el tiempo. Hay algunas que si se dejan por muchas horas se queman. Otras, tienen paros automáticos, y cesan cada cinco minutos, descansan uno, y vuelven a trabajar, a jalar agua de las tuberías y están 24 horas en ello, y he ahí el problema que nos trajo el progreso de Abinader, que por eso cuando al pobre le hablan de ‘progreso’ le dan ganas de coger la yola y que se lo coman los tiburones. Ese progreso se agudizó por dos razones. Una, las muchas construcciones que lo primera que compran es el tinaco en la azotea para chupar agua, porque el sistema de los acueductos casi ninguno sirve (como tampoco el sistema de tratamiento de las aguas residuales, solo había una, costo millones, y no ha servido. Mientras el pueblo come sus peces alimentados por sus propias heces y va a las playas a disfrutar de las aguas adornadas por esas heces, porque esas aguas van directo al mar o ríos, así es el progreso de la isla de Abinader). Ponen esos tinacos por obligación, y por obligación deben subir agua hacia allá arriba, y es ahí cuando ellos entonces tienen que agenciarse bombas de potencias megas para poder tener el líquido. ¿Y qué sucede cuando esto pasa? Pues, lo lógico, las tuberías se quedan secas porque la poca agua se la llevan las potentes bombas de agua para sus hoteles, grandes edificios y las casas de los poderosos. La segunda razón es la que el propio Abinader creó, pues al nombrar a un abogado en Inapa y no a un experto ingeniero, primó en él más su fidelidad al hijo del amigo del partido que al bienestar del pueblo, y esto, sin meternos en la hecatombe que significa para la institucionalidad del país. El pobre abogado no puede ver el fenómeno, pero sí lo vería un Ingeniero, que es que al entrar en funcionamiento las potentes y numerosas bombas de agua, los pobres no reciben ninguna, y sólo, cuando el señor los quiere ayudar, envía los apagones que el pueblo adora o maldice. Ahbh, entonces, sí, por fin los pobres tienen un poquito de agua, porque las bombas ladrones no están funcionando al no haber luz que muevan sus motores. Ese abogado no vería el fenómeno, y que si lo viera tampoco tendría la solución, que aquí se la damos. Si quisiera ayudar a los pobres, debería regular a esas potentes bombas y que sólo podrán chupar agua durante tres días a la semana, y los pobres 4, así se haría justicia y no por Abinader, sino por la gracia del señor. Y pensar que han tomado millones de US en préstamos, recibido millones de remesas, y es el país que más ‘progresa’ según pregonan, pero no pueden evitar a los pobres ese dilema: o Agua o Luz, no ambos. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#615, 7.10.21).

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