Lo malo siempre trae cosas buenas, es una regla universal, y la masacre del bruto zar de Rusia contra Ucrania trajo varias buenas, la principal la del excelente Presidente de Ucrania, con sus enseñanzas, quien después de su recia postura en la defensa de su país frente a las hordas rusas, se ha transformado en un símbolo de lo que es la dignidad y el deber, creando un sunami de aplausos, admiración, amor, en todo el mundo como nunca visto, manifestándose por todos los medios; su bandera ondeando en los lugares simbólicos de la humanidad, en edificios, parques, calles, en fin, no hay lugar en que hoy algo de Zelensky y su bandera no aparezcan para glorificar al hombre y su pueblo. Una gran fabrica en NY, dice que la bandera de Ucrania la están fabricando más que al pan diario, que filas interminables de gente buscándola para exhibirla, vestirse con ella, mostrar su amor por la victima del salvaje ruso. Y esta grandeza resalta aún más cuando por obligación hay que verla frente a lo que recibe el nombre de Putin o Rusia, que es odio, desprecio, repulsa, maldición, incautación, aunque como todo ser normal, está cometiendo unos errores graves en su insistencia obsesionante, de que la OTAN le ponga un ‘no fly zone’ en Ucrania, lo que viniendo de él, hombre inteligente, no quiere comprender las consecuencias finales del mundo de hacerse eso, que se le ha negado muchísimas veces, enojándose, llamando cobardes a los de la Otan por negarse, sin importarle los miles de Javalin y Stinger que le han dado para su defensa aérea. Es lamentable, pero quizás por la circunstancia, su mente flaquee. El no ve que es preferible que sobreviva Ucrania aunque él muera, a que él muera y muera Ucrania también. ¿Y qué es especial para los cubanos? Porque los obliga a mirarse al espejo del pasado y presente, y ver el mismo problema en tiempos separados. Así como Ucrania hoy es diezmada por los rusos, Cuba lo fue hace muchos años por las mismas fuerzas, pero a diferencia de Ucrania, los cubanos, tuvieron más fácil la opción de luchar o volar, resultando el nacimiento de los cubanos, que prefirieron echar la pelea por su país en contra del invasor. Esos que parecían ‘zelensky’, muy pronto dejaron de parecerse y se transformaron en algo un poco despreciable, porque a diferencia del héroe, no sólo aceptaron las ofertas de Estados Unidos de salir en vuelo fácil a un lugar seguro, sino que fue la forma que seguirían casi todos en su enfrentamiento a la fuerza rusa que los diezmaba. Salieron hasta ‘caminando’ sobre el agua en todas direcciones con temor a quedarse. El héroe Zelensky, salió a las calles a pregonar que enfrentaba al invasor, que lo combatía en todos los frentes y que no cedería una pulgada. Y así él se movía de un lugar a otro dando aliento a las fuerzas ante la superioridad rusa y lo que los rusos pensaban que iban a conquistar en unos días, se les puso difícil, al punto que obligó al Zar a alardear de su poder nuclear para vencer a los ucranianos. Esta situación más la peligrosidad que vieron los Estados Unidos de que los rusos lograran apresar a Zelensky y a descabezar el gobierno, los movieron a ofrecerle sacarlo de allí para un sitio seguro, pero para sorpresa, cuando cualquiera hubiera aceptado la oferta y salvar el pellejo, él contestó que no, que lo que quería eran armas para seguir la lucha y no un pasaje al extranjero como tanto gustaban los cubanos. Claro, las alternativas eran diferentes, pero lo que era lo mismo era el enemigo y cómo se le enfrentó allá y él en Ucrania. Y he ahí uno de sus grandes ejemplos de grandeza, al rechazar irse y preferir seguir luchando por su país, su pueblo. ¿Cuántos cubanos afectados por las mismas fuerzas brutas rusas lo harían? Y hoy ellos fallaron en forma doble, por su doblez frente a la rigidez del héroe, y porque no han tomado aún esta oportunidad de ir a pelear a Ucrania contra el feroz enemigo, que desde hace más de 60 años los esclaviza, prefiriendo la vida fácil, la protección externa, los dólares, más las ‘mulas’ para revitalizar a la tiranía. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#633, 6.3.22).
domingo, 6 de marzo de 2022
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