martes, 21 de diciembre de 2010

¿CUBA, PARA QUE SOSTENER LO QUE SIRVE?

El Monarca de Cuba, en su línea delirante de Reflexiones, no cesa de enviar señales de que aquello, su sistema, lo que tanto dolor y sacrificio le impuso al pueblo cubano, no sirve para nada. No importa que esperara 50 años para admitirlo, aunque luego reclamó que “no dijo lo que dijo, o dijo lo que no dijo”. Dándole, como decimos los abogados, todo el beneficio de la duda, veamos los indicios a su alrededor. El capitalismo, aunque primitivo, toma cuerpo allí, lo que tanto maldijo al traer al socialismo. Le mendiga a EU que le venda comestibles y le afloje el bloqueo, olvidando cuando dijo “le quitaremos hasta los clavos de los zapatos”. Las jineteras y el turismo mandan allí, olvidando cuando se peleó con las mafias turísticas de la Florida. El 80% de la comida es importada. 500,000 obreros son tirados a las calles. 80 mil solicitan permisos para hacer negocio individual, el capitalismo. Los impuestos al consumo, la oferta y la demanda capitalistas siguen creciendo. Casi nadie puede tener un celular y menos Internet. No le pagan a nadie lo que le deben ($20,000 millones) y aún pretenden que le den créditos. Le lamen el trasero a China después de aquellos insultos del Monarca cuando era peón de la URSS. Nadie puede salir de la isla si no es con el beneplácito del Monarca y cuando lo hace es con los espías para que no se queden fuera. El cubano se ha transformado del orgullo a la ridiculez, pues vive buscando casarse con cualquiera de América Latina para así poder salir de Cuba sin enojar al Monarca. Nadie puede escribir un poema que insinúe siquiera que sus barbas apestan. Vive mendigando lo que un tirano en Venezuela le envía de regalo. Al caer la URSS y Camboya, Vietnam y China que son ya pro-CocaCola al Monarca sólo le queda de inspiración al otro Monarca, “el hijo dañado de China”, el de Corea del Norte y el simio de Zimbawe. Ya el heredero Raúl asiste como ovejita a las misas de los curas después de tanto “es el opio de los pueblos” y gritó “¡si no cambiamos, nos jodemos todos!”. Entonces, ¿para qué sirve el sistema de Cuba? La única explicación del porqué aún se mantiene vivo es porque la Nomenclatura se protege, mantiene sus privilegios y no quiere que le pase lo que le pasó a Nicolae Seausesco, el de Rumanía, fusilado al pretender huir de la ira del pueblo.

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