miércoles, 1 de diciembre de 2010
LOS VIEJOS CHOCHOS
El Convertido mandamás de Cuba, que en sus momentos de delirio le ha cogido con “proteger al mundo y ser el guía de la decencia, la moral y el razonamiento”; no cesa de dar muestras de la fama que tienen algunos viejos. Los viejos se resienten de los viejos porque generalmente al llegar a viejos se transforman en chochos, agüevados, lentos, ridículos y entonces le dan la razón a las personas para despreciarlos con frases como “viejo verde, viejo de mierda”. Los viejos que no caen ahí dentro, les duele, porque aunque hay muchos, no todos son chochos ni chochean. Fidel está chocheando (recuerde lo de “dije, pero no dije”) y el otro día le preguntó a Obama, cuando estaba por la India, que quién le había autorizado a regalar puestos en la ONU, que si él era un rey, que si había consultado a la humanidad para disponer como un rey, pero al chocho se le olvidaba que esa pregunta se la debería aplicar él mismo para saber que con qué derecho él y su camarilla se había adueñado de una isla que era de los doce millones de cubanos, que quién lo había nombrado (¿las “elecciones” del 98% a su favor?) dueño del aire, pensamiento, sentimiento de los cubanos. Que quién era él para ser dueño de lo ajeno. Pero el viejo chocho veía la pajita en el ojo ajeno, y no quería ver el tarugo en sus ojos que tantos abusos han visto. ¿No debería la Naturaleza llevarse a los individuos cuando comienzan a ser chochos para no afectar a los no chochos? ¡No, hasta que no les aplicaran la justicia terrenal!
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