De entrada fue peor que un espía. Siendo un hacker, que están todos fuera de la Ley por intrusos y hacedores de virus, se robó documentos ajenos y sensitivos para poder beneficiarse de la publicidad del héroe del año. No le importó el daño que ocasionara a miles de inocentes y por supuesto, recibió el respaldo de los desafectos de la sociedad y de las costumbres del bien, especialmente de aquellos semi-enfermos que lo dan todo por herir a Estados Unidos. La cárcel es poco para él. Debería aplicársele algo más fuerte y eso se espera. Sin embargo, como es común en el mundo, siempre de lo malo surge o sale algo bueno, y no todo lo relacionado a Wikleaks ha sido malo. Lo que consideramos bueno y a la vez, una razón para criticar a los funcionarios de EU que teniendo esos conocimientos, se los tragaron dentro de sus archivos y no los dieron a la publicidad, directa o indirectamente. Por ejemplo, sobre el pálido de Nicaragua y su asociación con las drogas. Sobre el enfermo del hijo podrido de China o sea, Korea del Norte. Sobre Chávez y sus planes macabros cuando hoy es una admisión general de que es el peligro para las Américas como lo fue Hitler para Europa, según atinadamente dijera el ex Presidente Sr. Uribes. Sobre México, sus militares y políticos incompetentes, sobre la histérica de Argentina, del dramático lindón de Ecuador, el abre-pecho para que la Policía lo matara con un “¡mátenme, mátenme!” y del que no fue a la escuela de Bolivia y sus planes terroristas junto al maestro del terrorismo de Irán. Todo eso ha sido bueno saberlo. Y ha sido malo tener que esperar por Wikileaks para conocerlo. Su autor demostró también su incoherencia entre su temeridad al exponer a inocentes y a la vez no querer enfrentar a la justicia tanto de Suecia, por violador como la de EU por espía y ladrón, pero así ha sido siempre la vida de los antihéroes, que en su debilidad deben buscar mujeres por Internet.

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