Es un amargado que no se sabe porqué (HOY) no cambia el Fidelio por Fidel y abandona el “io” y tampoco se sabe porqué el periódico le da cabida a sus ‘insesudos’ artículos que cada semana le colocan en sus páginas. Como buen imitador que son, probados en que viene del 14 de Junio a imitación del 26 de Julio de Cuba, y de seguidor de Manolo que se fue a las montañas como lo hizo su inspirador Fidel, por lo que debe obedecer a la fuerza del pasado y cambiarse el nombre cuestionado. Vive recordando que era un comandante, frustrado por supuesto, de lo que pudo haber sido otra Cuba en el Caribe y que no lo fue gracias al espíritu santo made in USA. También vive realzando los grandes triunfos del pasado del socialismo como los que se observan en Zimbabwe, en Corea del Norte y por supuesto, Cuba. Ahora está enamorado de Chávez y es ahí donde centra sus esperanzas y sueños no realizados de cuando quiso ser ese comandante y no pudo, bueno, no como quería. Quizás se parezca a Bin Laden, que dice una cosa y hace otra, bueno habría que esperar si algún comando “Seals” incursiona en su habitación para ver sus secretos como los de Bin. De seguro que le gustará y consumirá la Cocacola y la Pepsi, pues si no por sí, al menos por influencia de su otra mitad que las habría de haber disfrutado en sus buenos tiempos de Nueva York. Sobre la porno, no, no llegaría a tanto porque la moral socialista lo prohíbe o mejor, lo prohibía. Del amor al terror, no hay dudas, pues quien ama a las FARC no puede negar sus buenas obras como sus negocios ‘legítimos’ del polvo blanco y el de poner bombas para matar inocentes aunque sean con los animales, como usando burros cargados de dinamita para que exploten inocentemente dentro de la ciudad y mejor, cerca de alguna escuela. Se le critica que tanto que critica la situación caótica donde vive, no se anime a lanzarse a la vía pública, por supuesto, buscando el voto, y a reunir aquellos que tan bravíamente lo acompañaron en aquellos hechos heroicos del pasado. Pero no lo hace, porque sabe que sacaría tan sólo tres votos: el de él, su esposa y del sobrino, por la gran reputación que tienen sus ideas y sus grupos, por lo que debe limitarse como buen civilista, a dar su dirección o teléfono en el periódico para que lo llamen y así reunirse y aglutinarse, eso sí, hay que llamarlo, porque a la gente importante se merece esa distinción o “distingancia”, para allí por lo menos, vivir del recuerdo o hacer planes aéreos de “la toma del poder por las masas”, etc. Dicho todo eso, todavía queda la duda del porqué el periódico le da esa cabida, ya que no es por el contenido de sus escritos, pues, en el mejor de los casos, son insulsos y carentes de energía. A diferencia de su otro camarada Hamlet, que escribe con más energía, más propiedad y que da donde duele, aunque también es otro comandante frustrado, que no le dejaron poner en prácticas sus bellas ideas como las que alumbran a la bella y triste Cuba de hoy. ¿Aceptará el periódico sus escritos simplemente para abonarle a la factura lo que todos los “patricios, héroes y mártires” se merecen (o esperan) por sus grandes sacrificios a su patria? ¿Lo habrán exigido él o ellos, o el periódico lo hace por miedo o de oficio? ¿O será que el director de ese periódico será otro comandante frustrado, pero que aún se mantiene escondido en el closet a la espera del Mesías que vendrá? (Pronto en libro 50 artículos de anticrítica.blogspot.com).
viernes, 20 de mayo de 2011
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