jueves, 12 de mayo de 2011

¡Y EL PELAFUSTÁN SE LO CREYÓ!

Siempre ha recorrido al mundo en base al dinero ajeno y nunca pierde la oportunidad de aprovechar que algunos de sus serviles le obtengan, gratis o pagando, alguna entrevista con cualquier gente importante o que hable con algunos estudiantes en alguna universidad, lugar donde siempre pretende demostrar sus grandes dotes de disertante y de conceptualizador. Cada vez que va para algún país carga en sus maletas algunas condecoraciones para otorgarlas a algún mandatario anfitrión, y por supuesto, si no le reciprocan, pues él no da la de él. Así se vio últimamente por Guatemala, país donde fuera de la civilización Maya, la otra no ha llegado muy lejos. Pero no fue problema para que el pelafustán se creyera con lo que le piropeó el anfitrión, por supuesto, después de éste darle condecoración y él recibir de aquél la correspondiente del país. El presidente anfitrión le aseguró que era un “catedrático de presidentes iberoamericanos” y el pelafustán se lo creyó tanto que de allí voló hacia Brasil, y aunque allí no le dieron condecoración ni él dio tampoco, sí puso en práctica el empuje alabancioso que había recibido, pero en ese trayecto había elevado al cubo su ego, y ahora no sólo se consideraba un estadista regional, sino a nivel mundial y es cuando se sintió entusiasmado como hasta de embestirle al Grupo de los 20, llamándolo ilegitimo y exigiendo que le dieran cabida al secretario de la ONU si es que ellos, querían seguir “gozando” su ilegitimidad. ¿Cómo puede pretender alguien, a menos que se un perfecto pelafustán, que si es incapaz de poner en orden su patio hediendo pretenda criticar al vecino porque tenga el suyo en desorden, y menos, cuando su ego inflado por la mal percepción del cerebro, pretende no ya criticar al vecino, sino a los vecinos más allá de sus linderos? Sólo un genuino pelafustán lo haría, porque nadie normal osaría hacerlo. Cuando un individuo es mentiroso, incumplidor, incoherente, irrespetuoso, abusador en cuanto a usar recursos que no son suyos para sacar beneficio usandos en su persona como beneficiaria, cuando ese mismo promueve, siguiendo la tradición enfermiza de las Américas, la creación de una nueva Constitución y no la deja pasar medio año y ya pretendió públicamente estuprarla, cuando indecorosamente anda en sus viajes pidiendo préstamos, limosnas de esos países del G-20, como ambulancias, carros viejos de bomberos, semáforos desechados para llevarlos a su país o sino promoviendo “su turismo todo incluido, absolutamente todo”, cuando escoge visitar a Guatemala para consuelo o consulta en cuanto al dolor surgido al no dársele la marrullería con la que suelen actuar, en cuanto a que allí le denunciaron el truco de su divorcio al anfitrión y a aquél le rechazaron su agresiva pretensión continuista en el Estado por medio de su mujer-candidata como alternativa a la violación de su nueva constitución, lo que evidentemente los hacía pájaros heridos por el mismo tiro, forzados al mutuo abrazo y condecoración. Es entonces, que estando así surge la gran idea de la glorificación estadística y el anfitrión, notando el decaimiento del visitante, le regla la tremenda bendición, y es cuando éste, como buen pelafustán se lo creyó. ¿Quien oirá sus críticas o quién creerá en los rebuznos del pelafustán que ingenuo se creyó los piropos falsos de otro como él? (Pronto, como libro 50 artículos de anticrítica.blogspot.com).

No hay comentarios:

Publicar un comentario