martes, 31 de mayo de 2011

DISMINUYEN LOS ORGASMOS POR LA REVOLUCION

Cuba, la perla del Caribe, la que enseñó al mundo a menear las caderas y todo el cuerpo para el disfrute, mantener la forma y provocar el orgasmo, comenzó a disminuir los orgasmos y consecuentemente, la natalidad de la isla. Cuando envió por el mundo su danzón, chachachá, guaracha, mambo, rumba, era el primer país que sin proponérselo, estimulaba física y biológicamente la calidad humana. Como el Son se fue de Cuba, asimismo se fue el orgasmo también. En América Latina, todos los países han aumentado su natalidad más de lo usual, pero solo Cuba la ha disminuido. Se comprende, que hay factores adicionales que influyen en ello, como el aborto por la libre, los anticonceptivos, el éxodo al estilo judío hacia fuera, a donde sea, pero afuera de la isla. Pero sobre estos elementos adicionales, el factor fundamental de esa disminución ha sido el convencimiento de la población en general de responderse a la pregunta, pero para ¿qué tener un hijo dentro de esta Revolución? Ningún padre responsable y que ame a su hijo puede ver con indiferencia que ese hijo, que puede nacer del placer de un orgasmo, puede ir a sufrir lo mismo que han estado sufriendo sus padres por esos 50 años. ¿Tener un hijo para no darle leche, excepto la que el padrote conceda? ¿Tener educación completa, excepto el ejercicio de la libertad? ¿Asistencia médica para (a)indoctrinarlos sobre la inmortalidad del Tirano y la grandeza de lo inservible? ¿Traerlos al mundo para vivir fuera de él al darse cuenta que no puede disfrutar lo que otros niños como él disfrutan en otras islas o países? ¿Verlos crecer para observarlos rodeados de chivatos controlándoles hasta si va al sanitario? ¿Para tener que esconder los lápices y los papeles no vaya a ser que les dé con escribir un poema sobre alguna barba apestosa? Enfrentados a estos interrogantes, los cubanos tiemblan cuando están en el camino del orgasmo y sea por confusión mental, indecisión o rebeldía biológica de los espermatozoides, de no subir a buscar el óvulo de la hembra, el orgasmo sale trunco, incompleto o fuera de la vulva. Y el fenómeno es más chocante, porque dada la condición de miseria social en general de Cuba, donde no hay televisión, no hay teléfono ni Internet, con poca diversión, poca confianza entre amigos por aquello de los chivatos, poca movilidad, la gente de allí, obligatoriamente se debería retirar a sus alcobas más temprano y con mayor frecuencia que en otros países, y lógicamente, la natalidad debería aumentar, porque a mayor aburrimiento social, mayor aislamiento ‘alcobal’, y consecuentemente, mayor frecuencia ‘orgasmal’. (¡ñoo, rimó!). Sin embargo, es lo contrario. Según las estadísticas, Cuba desde hace más de dos décadas, la doradas y esplendorosas del Sistema, ha venido disminuyendo su natalidad a uno de los niveles más bajo del Hemisferio Occidental, según Wikepedia. Bueno, podría pensarse, que como en los países desarrollados la natalidad tiende a disminuir, Cuba hace lo mismo porque va por ese camino. Jamás podría argumentarse esto, porque allí la realidad le da en la frente al más optimista, pues hay que recordar que Cuba parece vivir en la edad de piedra, importa el 80% de lo que come, la miseria se ve por doquiera y el Monarca se ocupó de declarar que aquello no servía ni para sus enemigos. Por lo tanto, volvemos al round uno, que los cubanos, se están perdiendo del orgasmo, el placer más barato y esplendoroso del mundo por culpa de esa repudiable Revolución, aunque hay esperanza ahora con los 320,000 cubanos semi-libres de la empresa privada, quienes podrán gritar, ¡por fin, mi orgasmo será libre! (Pronto, en libro, 55 artículos de anticriticaa.blogspot.com).

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