Nadie duda que el pueblo cubano desea en su mayoría, deshacerse de la tiranía de Fidel y sus cómplices. Lo ha demostrado desde que la revolución comenzó, cuando aquel aluvión de gente se abalanzó sobre los botes, aviones, embajadas, lo que fuera, para salir de allí porque muchos ya sabían lo que vendría pronto. Aun en su momento de mayor esplendor, para el 80, con la Estampida del Mariel se fueron, “votaron” con sus pies 125,000 cubanos, huyéndole a aquel infierno. Desde entonces, no hay hendija, momento, oportunidad, que el cubano no haya usado para escaparse de la isla esclava, obligando a la tiranía a dedicar enormes recursos para evitar que sus ‘privilegiados ciudadanos’ se les escapen para los ‘infiernos del capitalismo’. Es lo mismísimo que pasaba con la vitrina más gloriosa del Sistema, Berlín y su famosa Muralla. No hubo alemán que no celebrara la caída de aquella infamia, aun los mismos guardias que la custodiaban. Admitido esto, y reconociendo que esa revolución la dirige una mente diabólica, que copió al pie de la letra a su maestro Lenin y las experiencias de los tiranos más malvados de las Américas, quien ha usado todos los mecanismo de opresión habido y por haber para controlar al cubano por medio de la propaganda, psicología, el miedo, el terror, el espionaje, la tortura, la opresión, en fin, el control absoluto sobre el destino y movimiento del pueblo y dado que tiene los recursos de armamentos ilimitados para apoyarse, y frente a lo que ha estado sucediendo por los países árabes, hay que admitir que la liberación del pueblo cubano sólo se hará cuando ese pueblo se decida a poner los muertos necesarios para ello. El hecho de que la madre del mártir Zapata se fuera para Miami con sus cenizas y le pidiera a Fariñas que depusiera su huelga de hambre, ha sido un golpe negativo hacia esa liberación de Cuba. Ella dice que desde allí seguirá luchando por esa liberación, pero los hechos del pasado demuestran todo lo contrario, que esas promesas y alcances sólo se limitan al calor del momento. Al poco tiempo todos empiezan a recuperar el “tiempo perdido” y a disfrutar de la democracia. Por lo tanto, lo correcto e indicado hubiera sido que con ella, quedándose en Cuba, comenzara a poner los muertos necesarios para terminar con la Tiranía. Algunos, dirán, bueno, “eso muy fácil decirlo desde fuera”, correcto, pero no es imposible. Ella y los que se fueron para España deberían haberse quedado en la isla haciendo un llamamiento en la creación de Quinientos cubanos que estuvieran bien dispuestos a comenzar todos en una huelga de hambre, como lo hizo Zapata y Fariñas y así con esos 500 huelguistas de conciencia, dirigida por Fariñas, incluyéndolos a todos, hasta Yoani Sánchez, para obligar al la tiranía a cometer las mismas atrocidades que cometieron los tiranos de Egipto, Yemen, Libia y Siria. Ellos pusieron miles de muertos para ser libres. Aunque Kadafi era despreciado y odiado, sin la ayuda de OTAN le era difícil al pueblo acabar con el tirano. Los cubanos también tienen que poner sus muertos por esa libertad porque necesitan la ayuda externa para ello. Con 500 huelguistas al unísono, de seguro que la tiranía se volvería loca, no sabría qué hacer, mataría a unos cientos, más las docenas que se mueran, entonces, intervendría la ONU, declararía ilegítimo el gobierno de Cuba, le daría la orden a EU y a la OEA para usar un Tomahawk y éste debería lanzar solo uno, dirigido allí, al corazón de la cueva, al lugar donde se reúne eso que se llama Asamblea Popular. Con solo uno y los actos precedentes, Cuba podría obtener su libertad, pero sólo cuando ella se decida a poner los muertos necesarios, aunque siempre quedaría la pregunta de, ¿si aún con la puerta abierta de la alternativa de Miami, eso sería posible? (Pronto, en libro los artículos de Google, anticrítica.blogspot.com).
domingo, 12 de junio de 2011
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