Uno no quisiera gritarlo, pero es que cuando se aprecia lo que son los grandes ejemplos finales del comunismo como Zimbabwe, North Korea y Cuba y ahora Chávez, es obligación hacerlo. Cuando uno ve a las piltrafas de los antiguos comunistas, los neocomunistas y sus asociados revolcándose en sus dolores, lodazales, envidias y frustraciones sin encontrar todavía el porqué fue que su esperanza se esfumó así tan fácilmente, hay por obligación que gritarlo. Y cuando uno los observa como ratas maquinando y asechando por las hendijas, buscando algo para herir a su eterno enemigo, los capitalistas, hay que hacerlo. Y obligatoriamente hay entonces que ver al otro lado para hacer la comparación indicada y sacar la conclusión. Indudablemente, que el capitán del Imperialismo, US, está débil, tanto que parece que quiere seguir el camino del gran Imperio Romano. Todos los elementos que destruyeron aquel imperio se están presentando en éste y parece que el destino es inexorable y su pueblo parece aceptar su decadencia y desaparición. Claro, aun si sucediera, le quedará la gloria eterna de haber destrozado a la falsedad más grande que conoció el Universo, incluido el Hoyo Negro. Pero a la vez le quedará la ‘desgloria’ de haberse dejado vencer por un enemigo que se le vistió de otra ropa, diferente al aplastado, y casi lo está logrando o cooperando grandemente para que sus días sobre la tierra estén contados. Y fue que su pueblo se embriagó y creyó que sus recursos eran infinitos y que tenía que hacer el trabajo de todos. Extendió sus tentáculos salvadores hacia todos los lados mientras su pueblo insensible participaba del circo de las drogas, la corrupción, relajación moral, la insensibilidad de las uniones obreras que preferían cerrar una fábrica y que se fuera hacia aquél que se había puesto ropaje de camuflaje, a que le rebajaran algún dólar menos por hora. Los más ricos olvidaron lo de la patria, y vieron más las ventajas que se obtenían allá, con el de la ropa diferente. Y los ultra ricos, los de Wall Street, se robaban en bonos y otras prendas dineros sin ver el gran abismo que seguían abriendo. Prefirieron lo extranjero a lo nativo, aunque sonara absurdo y por eso se ahondó el abismo de la deuda impagable que subía y subía. Recordando sólo el presente reciente en América, ahí estarán las grandes misiones que hizo por ejemplo, en Santo Domingo, en Chile, Nicaragua, El Salvador, Granada y Cuba. En el primero se dice que tan sólo había 40 comunistas, pero que tuvieron que enviar 42,000 marines, pero fue prudente y valió la pena. Prudente porque desde Lenin se sabía lo pérfido que eran y esos 40 fácilmente podían convertirse en 4,000 suficientes para engatusar y robarse lo que pertenecía a todos, como hicieron en Cuba, como lo enseñó el maestro Lenin, en su arte de la torcedura, al proclamar la guerra civil rusa para dominar en el caos. Esos marines trajeron la democracia allí, imperfecta cierto, pero democracia. En Nicaragua, patrioteros pretendieron extender los mitos de la Sierra Maestra, pero no contaron con el gran líder de Hollywood, que les metió a los Contras y los trajo a la democracia. Y ahí los tienen, haciendo trampas, pero eso sí, bebiendo Cocacola y dentro de la democracia. En El Salvador, fue algo parecido, que sólo la perseverancia y determinación del imperialismo los encausó por el camino también de la democracia. Aquella guerra civil interminable con los enemigos de la paz, se acabó. Allí también reina la paz democrática, imperfecta pero en libertad. En Chile, cuando aquel Presidente que había obtenido el 33% de los votos de la población, se creyó que era el 90% y actuó como si tal, al extremo de permitir que el Tirano del Caribe se desplayara por las calles y cuarteles de Chile como si fuera un rey real, lo que dio motivo para que surgiera razonablemente un Pinochet, que no fue un santo, con sus errores, pero dejó a un Chile sano y en camino a la democracia y hoy es lo mejor del Sur. Y por último en la pequeña isla de Granada el tirano de Cuba se encontraba envalentonado y se atrevió a la aventura abierta allí, y el imperialismo recogió el desafío y le metió los marines para enseñarla a respetar. Los que dicen que su comandante tiene “cojones” corrieron y se entregaron como gallinitas, lo que si hubieran tenido vergüenza, jamás volverían a levantar la cabeza después de esa paliza que les dieron. Y esa Cuba, como peón de la URSS se creía que era la Mesía de las Américas, que crearía muchos vietnams para implantar su sistema inservible, el imperialismo la ha contenido en su tontería e ilusiones y la ha puesto a vivir gritando, “por favor, quítennos el bloqueo y fíennos alimentos”. Y con el indio de Venezuela, la Naturaleza se encargó, llenándole la barriga de pus para acabar con el neocomunista. ¿Si hubieran ganado los malvados cuántos pueblos como el de Cuba no estarían hoy llorando? Que para evitarlo hubo excesos, es innegable pero quedaron justificados por la libertad final. Con tristeza todos esos valores del imperialismo serán perdidos. ¿Habrá tiempo aún de salvarlo?
domingo, 19 de junio de 2011
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