Uno de los comunistas más modernos de Cuba, el poeta y cantante Silvio Rodríguez, de la clase de comunista al estilo García Márquez, Diego Maradona y otros, que “disfrutan” del paraíso comunista sólo por un tiempo limitadísimo y no como el resto del país, a tiempo completo, pues van, duran dos semanas y ya alzan el vuelo hacia sus reales paraísos de donde vinieron, dijo en estos días que la revolución cubana tiene que seguir EVOLUCIONANDO, añadiendo, que el “inmovilismo” le hizo daño a Cuba. Sin entrar en el infantilismo del inmovilismo, por “evolucionando” es obligación admitir que Cuba está cambiando y se espera que sea para lo mejor y todo eso gracias al progresivo avance del Capitalismo allí, como se ha visto con los 300,000 pichones de capitalistas emprendedores y que lo ha reconocido indirectamente el gobierno en sus decires y medidas. Es decir, ya se puede casi admitir y pregonar que lo de Cuba, aquello de revolución, comunismo, lucha antimperialista, lucha de clases, confiscaciones, chavismo, etc., será cosa del pasado y que ahora se irá implantando el libre comercio, la libre empresa, contratación de empleados, formación de uniones obreras, etc. Por lo tanto, ya de allí no saldrán ni libertadores como el Che y demás aventureros ni terroristas como los de Colombia y del ETA. Es decir, la EVOLUCION (eufemismo por la no aceptación de la derrota frente al Capitalismo) de la sociedad y el gobierno cubano será segura, lenta, pero progresivamente hacia la libertad, ese don tan bello por lo que tantos han muerto. O sea que tanto ahora como más tarde, ya el pueblo cubano puede ir cantando que la tiranía cubana dejara de existir y que al fin la esplendorosa libertad llegara allí. (¿Y si sale al estilo Chino? Como quiera es Capitalismo y más libertad) Pero admitiendo esto, surge una pregunta: ¿Y qué es de la justicia sobre aquellos que hicieron tanto daño? ¿Cincuenta y dos años de tinieblas y del infierno dantesco y que no se encause por los menos, a los más culpables? Los cubanos no lo van a aceptar, ni aun como se alegó en España con el franquismo dizque para evitar males mayores. El cubano va a exigir que así como Argentina y Chile por mencionar sólo estos, han escarbado el pasado de aquellos que violaron abusiva y criminalmente la ley, para llevarlos a la justicia, asimismo habrá que hacerlo allí. Ahí están los violadores de Chile y los de la Junta Militar de Argentina sobre quienes han caído docenas de fuertes condenas penales, y que ni las edades avanzadas que tuvieran los imputados les han permitido escapar de la justicia de los hombres. Aunque en esos dos pueblos, la justicia tuvo que aceptar condiciones de complicidad por un tiempo, en lo que el poder de los violadores se les iba de las manos, pero al pasar los años pudieron llevarlos a la justicia. Los cubanos de seguro, pasarán por el mismo proceso, es decir, aceptar que la Nomenclatura actual de la tiranía, dado que tiene aún las armas, siga con su Evolución y al fin se llegue a la libertad, para entonces, llevarlos al banquillos de los acusados, aun haciendo como le hicieron a aquel buen hombre de Oliver Cromwell en Inglaterra, que fue desenterrado para hacerle una justicia retardada. ¿A cuántos en Cuba habrá que hacerle lo mismo en esa búsqueda de Justicia? Y de seguro llegará por los bellos ejemplos que actualmente el mundo complacido observa en el juicio en el Tribunal Internacional en Holanda de los criminales del Khamer Rouge de Cambodia y la orden de captura internacional contra el genocida de Kadafi. ¿A dónde se esconderán los camaradas, entonces?
miércoles, 29 de junio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
SI YO FUERA EL COMANDANTE
Ahora que habrá cambios en Cuba, aflorando más el capitalismo, si yo fuera el Monarca Comandante hiciera lo siguiente PARA VER QUÉ PASA: Dejaría a las Damas de Blanco que caminen por las calles de La Habana sin que las turbas ni los chivatos del barrio las ataquen ni las golpeen. Las dejaría que ejerzan el derecho de reunirse y conversar con quien quisieran, sin intervención de los espías. A Fariñas le pondría una tribuna en la Plaza de la Revolución para que él y todos los de su grupo se subieran a proclamar y a hablar todo lo que quisieran sin que “los dueños de las calles” los atacaran. Dejaría que salieran otros periódicos para descansar de la monotonía escatológica y “aburriente” del Granma y así que digan y escriban lo que quieran. A los exiliados de Miami los dejaría venir sin obstáculos y que hablan y se junten con cualquiera y hasta inviertan sus dólares. A Yoani Sánchez la dejaría que escribiera en su blog y si quisiera tener Internet que lo tuviera, y que fuera a Europa a recoger su premio y si quiera regresar, que regrese. A la madre de Orlando Zapata la dejaría tranquila y que trajera las cenizas de su hijo y pudiera visitar su tumba y que le prendiera las velas que quisiera. Los del Comité de Defensa, cariñosamente, los chivatos, les daría unas vacaciones para que no visitaran las casas del barrio hasta las alcobas y que no espiaran a los vecinos ni los amedrentaran por un tiempo. Soltaría a todos los presos políticos y los dejaría quedarse en Cuba si no quieran irse al extranjero y que hagan proselitismo o escriban los poemas que quieran aun si alguno dijera que mis barbas tienen piojillos. No, no les echaría 30 años de cárcel por eso, a ver qué pasa. La Plaza de la Revolución sería habilitada para que todos aquellos que quisieran reunirse allí a arengar, proclamar o llamar a la acción lo hiciera, aunque fuera para formar algún partido político o cualquier agrupación social o gritar al KKK. Permitiría que todo el que quisiera cultivar la tierra lo hiciera y que vendiera sus frutos al mejor postor, sin el acosamiento del Estado, a ver qué pasa. Lo mismo para aquellos que quisieran emprender cualquier negocio por sí mismos. El año próximo no celebraría la victoria de Girón para darle tiempo al pueblo a pensar qué hubiera sido de Cuba si los de Miami hubieran triunfado. Dejaría que todo el que quisiera y pudiera comprar un celular lo tuviera y lo mismo con Internet o las antenas parabólicas, para que pudieran ver los programas que quisieran aun las novelas prohibidas. Dejaría salir a otros canales de TV para borrar esa pesadez e insulsez de la TV oficial para salir de la misma verborrea y los clichés. Dejaría que el pueblo ejerciera el derecho al voto, pero sin el sistema de llevarlos, decirles cómo y por quién votar para ver qué pasa con ese 98% fijo. Dejaría que todo el que quisiera salir de Cuba lo hiciera, sí como lo hicimos con éxito con el Mariel, a ver qué pasa. ¿Pero no podría pasar que si dejáramos que todo esto pasara perderíamos la dignidad, hombría, honor, soberanía, seguridad o la cabeza? ¿Dignidad? ¿Cuando hemos vuelto caminar por los “decadentes” caminos que repudiamos antes en los años gloriosos? ¿Hombría, cuando al cubano lo han hecho un guiñapo y languidece por la llegada del matrimonio salvador con una extranjera aunque sea loca y fea? ¿Honor, cuando le imploramos a nuestros eternos enemigos, que por favor nos vendan alimentos y nos permitan respirar, y abusamos de nuestras mujeres? ¿Soberanía, cuando un indio clonado de Venezuela nos dice lo que debemos hacer? ¿Seguridad de la cabeza, cuando hemos pasado 50 años esclavizando, maltratando, humillando, ensangrentando al pueblo cubano y no vamos a ser retribuidos? Si el monarca padrote de Cuba hiciera todo esto para ver qué pasa, de seguro pasaría lo que dijo un filósofo del Caribe, que el Comandante y su gobierno duraría tanto como lo que dura una cucaracha en un gallinero. ¿Y qué dura una cucaracha con las gallinas? Sólo nanosegundos, pues le caen arriba con ganas, rabia, deseo y la pican, la descuartizan, le comen las entrañas, las patas se desprenden y las comen con más ansias, la devoran. Le harían como a Dessalines que la furia del pueblo haitiano lo hizo un picadillo, apareciendo un dedo allí, un pedazo de pie allá, el pellejo más allá, por bueno que fue. Así el pueblo cubano se comería al Comandante y sus acólitos y vería qué pasa si le da a los cubanos todo o parte de lo que les ha robado en 50 años, “!Patria o Muerte!”, ¿vencimos?
domingo, 19 de junio de 2011
¡QUÉ GRANDE ES EL IMPERIALISMO!
Uno no quisiera gritarlo, pero es que cuando se aprecia lo que son los grandes ejemplos finales del comunismo como Zimbabwe, North Korea y Cuba y ahora Chávez, es obligación hacerlo. Cuando uno ve a las piltrafas de los antiguos comunistas, los neocomunistas y sus asociados revolcándose en sus dolores, lodazales, envidias y frustraciones sin encontrar todavía el porqué fue que su esperanza se esfumó así tan fácilmente, hay por obligación que gritarlo. Y cuando uno los observa como ratas maquinando y asechando por las hendijas, buscando algo para herir a su eterno enemigo, los capitalistas, hay que hacerlo. Y obligatoriamente hay entonces que ver al otro lado para hacer la comparación indicada y sacar la conclusión. Indudablemente, que el capitán del Imperialismo, US, está débil, tanto que parece que quiere seguir el camino del gran Imperio Romano. Todos los elementos que destruyeron aquel imperio se están presentando en éste y parece que el destino es inexorable y su pueblo parece aceptar su decadencia y desaparición. Claro, aun si sucediera, le quedará la gloria eterna de haber destrozado a la falsedad más grande que conoció el Universo, incluido el Hoyo Negro. Pero a la vez le quedará la ‘desgloria’ de haberse dejado vencer por un enemigo que se le vistió de otra ropa, diferente al aplastado, y casi lo está logrando o cooperando grandemente para que sus días sobre la tierra estén contados. Y fue que su pueblo se embriagó y creyó que sus recursos eran infinitos y que tenía que hacer el trabajo de todos. Extendió sus tentáculos salvadores hacia todos los lados mientras su pueblo insensible participaba del circo de las drogas, la corrupción, relajación moral, la insensibilidad de las uniones obreras que preferían cerrar una fábrica y que se fuera hacia aquél que se había puesto ropaje de camuflaje, a que le rebajaran algún dólar menos por hora. Los más ricos olvidaron lo de la patria, y vieron más las ventajas que se obtenían allá, con el de la ropa diferente. Y los ultra ricos, los de Wall Street, se robaban en bonos y otras prendas dineros sin ver el gran abismo que seguían abriendo. Prefirieron lo extranjero a lo nativo, aunque sonara absurdo y por eso se ahondó el abismo de la deuda impagable que subía y subía. Recordando sólo el presente reciente en América, ahí estarán las grandes misiones que hizo por ejemplo, en Santo Domingo, en Chile, Nicaragua, El Salvador, Granada y Cuba. En el primero se dice que tan sólo había 40 comunistas, pero que tuvieron que enviar 42,000 marines, pero fue prudente y valió la pena. Prudente porque desde Lenin se sabía lo pérfido que eran y esos 40 fácilmente podían convertirse en 4,000 suficientes para engatusar y robarse lo que pertenecía a todos, como hicieron en Cuba, como lo enseñó el maestro Lenin, en su arte de la torcedura, al proclamar la guerra civil rusa para dominar en el caos. Esos marines trajeron la democracia allí, imperfecta cierto, pero democracia. En Nicaragua, patrioteros pretendieron extender los mitos de la Sierra Maestra, pero no contaron con el gran líder de Hollywood, que les metió a los Contras y los trajo a la democracia. Y ahí los tienen, haciendo trampas, pero eso sí, bebiendo Cocacola y dentro de la democracia. En El Salvador, fue algo parecido, que sólo la perseverancia y determinación del imperialismo los encausó por el camino también de la democracia. Aquella guerra civil interminable con los enemigos de la paz, se acabó. Allí también reina la paz democrática, imperfecta pero en libertad. En Chile, cuando aquel Presidente que había obtenido el 33% de los votos de la población, se creyó que era el 90% y actuó como si tal, al extremo de permitir que el Tirano del Caribe se desplayara por las calles y cuarteles de Chile como si fuera un rey real, lo que dio motivo para que surgiera razonablemente un Pinochet, que no fue un santo, con sus errores, pero dejó a un Chile sano y en camino a la democracia y hoy es lo mejor del Sur. Y por último en la pequeña isla de Granada el tirano de Cuba se encontraba envalentonado y se atrevió a la aventura abierta allí, y el imperialismo recogió el desafío y le metió los marines para enseñarla a respetar. Los que dicen que su comandante tiene “cojones” corrieron y se entregaron como gallinitas, lo que si hubieran tenido vergüenza, jamás volverían a levantar la cabeza después de esa paliza que les dieron. Y esa Cuba, como peón de la URSS se creía que era la Mesía de las Américas, que crearía muchos vietnams para implantar su sistema inservible, el imperialismo la ha contenido en su tontería e ilusiones y la ha puesto a vivir gritando, “por favor, quítennos el bloqueo y fíennos alimentos”. Y con el indio de Venezuela, la Naturaleza se encargó, llenándole la barriga de pus para acabar con el neocomunista. ¿Si hubieran ganado los malvados cuántos pueblos como el de Cuba no estarían hoy llorando? Que para evitarlo hubo excesos, es innegable pero quedaron justificados por la libertad final. Con tristeza todos esos valores del imperialismo serán perdidos. ¿Habrá tiempo aún de salvarlo?
domingo, 12 de junio de 2011
SE NECESITAN MUERTOS PARA LA LIBERACION DE CUBA
Nadie duda que el pueblo cubano desea en su mayoría, deshacerse de la tiranía de Fidel y sus cómplices. Lo ha demostrado desde que la revolución comenzó, cuando aquel aluvión de gente se abalanzó sobre los botes, aviones, embajadas, lo que fuera, para salir de allí porque muchos ya sabían lo que vendría pronto. Aun en su momento de mayor esplendor, para el 80, con la Estampida del Mariel se fueron, “votaron” con sus pies 125,000 cubanos, huyéndole a aquel infierno. Desde entonces, no hay hendija, momento, oportunidad, que el cubano no haya usado para escaparse de la isla esclava, obligando a la tiranía a dedicar enormes recursos para evitar que sus ‘privilegiados ciudadanos’ se les escapen para los ‘infiernos del capitalismo’. Es lo mismísimo que pasaba con la vitrina más gloriosa del Sistema, Berlín y su famosa Muralla. No hubo alemán que no celebrara la caída de aquella infamia, aun los mismos guardias que la custodiaban. Admitido esto, y reconociendo que esa revolución la dirige una mente diabólica, que copió al pie de la letra a su maestro Lenin y las experiencias de los tiranos más malvados de las Américas, quien ha usado todos los mecanismo de opresión habido y por haber para controlar al cubano por medio de la propaganda, psicología, el miedo, el terror, el espionaje, la tortura, la opresión, en fin, el control absoluto sobre el destino y movimiento del pueblo y dado que tiene los recursos de armamentos ilimitados para apoyarse, y frente a lo que ha estado sucediendo por los países árabes, hay que admitir que la liberación del pueblo cubano sólo se hará cuando ese pueblo se decida a poner los muertos necesarios para ello. El hecho de que la madre del mártir Zapata se fuera para Miami con sus cenizas y le pidiera a Fariñas que depusiera su huelga de hambre, ha sido un golpe negativo hacia esa liberación de Cuba. Ella dice que desde allí seguirá luchando por esa liberación, pero los hechos del pasado demuestran todo lo contrario, que esas promesas y alcances sólo se limitan al calor del momento. Al poco tiempo todos empiezan a recuperar el “tiempo perdido” y a disfrutar de la democracia. Por lo tanto, lo correcto e indicado hubiera sido que con ella, quedándose en Cuba, comenzara a poner los muertos necesarios para terminar con la Tiranía. Algunos, dirán, bueno, “eso muy fácil decirlo desde fuera”, correcto, pero no es imposible. Ella y los que se fueron para España deberían haberse quedado en la isla haciendo un llamamiento en la creación de Quinientos cubanos que estuvieran bien dispuestos a comenzar todos en una huelga de hambre, como lo hizo Zapata y Fariñas y así con esos 500 huelguistas de conciencia, dirigida por Fariñas, incluyéndolos a todos, hasta Yoani Sánchez, para obligar al la tiranía a cometer las mismas atrocidades que cometieron los tiranos de Egipto, Yemen, Libia y Siria. Ellos pusieron miles de muertos para ser libres. Aunque Kadafi era despreciado y odiado, sin la ayuda de OTAN le era difícil al pueblo acabar con el tirano. Los cubanos también tienen que poner sus muertos por esa libertad porque necesitan la ayuda externa para ello. Con 500 huelguistas al unísono, de seguro que la tiranía se volvería loca, no sabría qué hacer, mataría a unos cientos, más las docenas que se mueran, entonces, intervendría la ONU, declararía ilegítimo el gobierno de Cuba, le daría la orden a EU y a la OEA para usar un Tomahawk y éste debería lanzar solo uno, dirigido allí, al corazón de la cueva, al lugar donde se reúne eso que se llama Asamblea Popular. Con solo uno y los actos precedentes, Cuba podría obtener su libertad, pero sólo cuando ella se decida a poner los muertos necesarios, aunque siempre quedaría la pregunta de, ¿si aún con la puerta abierta de la alternativa de Miami, eso sería posible? (Pronto, en libro los artículos de Google, anticrítica.blogspot.com).
