miércoles, 12 de septiembre de 2012

LA HIPOCRESÍA DE INTELECTUALES (y II)




 (Continuación): Otros, quieren tanto a las riquezas de China, que jamás se atreven a incluir a China entre los países que oprimen políticamente a su pueblo ni mencionar que aún existe el colonialismo en el Tibet, aunque sí atacan a Inglaterra por su posesión de las islas Farklands. Y no dejan de ser grandes historiadores, intelectuales y objetivos, con el ‘poder de calificar y criticar’. ¿Calificar y criticar a quién y a qué? Aquí hay un lingote de hipocresía. Pero donde ellos se acomodan mansamente y en silencio para que nadie los vea, cuando el mandamás de turno (Presidente) los incluye en la lista de los que van a ser sacrificados, digo, pensionados por el dinero del Estado, de los contribuyentes, y a lo cual en su mayoría, ninguno ha aportado nada. Les dan su pensión abultada por sus ‘grandes aportes’ a la cultura del país, lo que asegura que después no osarán ser independientes ni cuestionantes. Otro, Hermann, tiene la tremenda ‘osadia hipocristica y cinistica’ de escribir sobre la Verdad, citando a Bertolt Brecht, autor alemán y sus “cinco dificultades” para decirla, y yéndose a Cuba no sentir nauseas y asco entre esa verdad y lo de allí, añadiéndole un maldecir a su país porque lo tomaron unos minutos demás para investigarlo en Inmigración del Aeropuerto, pero no le impide ver que en esa Cuba, cuyo sistema adora, ni siquiera se puede llegar al aeropuerto, como la ciudadana Yoani Sánchez y otros cubanos, con cientos de tickets de viaje de avión para salir y el tirano se lo impide. En la columna de un alto intelectual “A Pleno Pulmón” (H-8.9.12) se repite la hipocresía, cuando también deja la tiranía de Cuba fuera de las demás e iguala en posición a EU, Rusia y China respecto al genocidio de Siria. Si no es ignorante, ‘alelao’ ni mentiroso, ¿cómo se explica cuando todos los días los periódicos traen noticias resaltando la diferencia entre los tres? Por la sublime hipocresía y la falsía. Andres L. Mateo, considerado de los pocos honestos, en su trabajo “Emilio Moral y los intelectuales de hoy” los pone por el suelo, escribiendo: “¿Por qué los intelectuales dominicanos no esgrimen sus destrezas para engrandecer la vida en un país pateado por la histórica brutalidad del autoritarismo y la corrupción, mirando siempre hacia ese balcón de luz donde se aposenta la razón y no hacia esa cavidad sombría en la que encierra el utilitarismo todos los artilugios del engaño y la mentira?”.Y es que un caudal de hipocresía se desborda en estos seres maravillosos que pretenden ser intelectuales. Pero veamos al nivel internacional, el caso de García Márquez (dolor por su memoria perdida), un intelectual que es, era una gloria de América, pero que sobre sí lleva una mancha indeleble y mal oliente, de que mientras promueve la moral,  la verdad y la gloria literaria, él es un fiel abanderado de la tiranía más cruel de América. Pero ya otro famoso y que los ‘intelectuales’ no dejan de admirar es Pablo Neruda, adicto a la vieja tiranía de Stalin, pero muy civilizado y hasta escribiendo poemas de amor. ¿Amor en el mundo de ese Stalin? Sólo un hipócrita lo sentiría. Suerte que a García Márquez no le dio por escribir esos poemas en la tiranía de Cuba. Es algo en su haber. Y véase el caso del uruguayo Galeano, es de lo más ridículo ‘hipocrísticamente’ que Eduardo Galeano, el Goliat contra los poderes coloniales y amante loco de la tiranía de Cuba, se estuviera sometiendo a exámenes rutinarios de salud nada menos que un hospital llamado Hospital Británico. Si es Británico es inglés, y si es inglés, los que allí mandan son los ingleses, y aunque fuera Británico sólo por nombre dice mucho del poder atrayente Británico, pero chocante para Galeano. Este Galeano, el rey de las ‘Venas Abiertas’ que despotrica a los poderes imperialistas y colonialistas como Inglaterra en su libro y que se declara amante sin control ni reservas de la tiranía de Cuba comunista, es una muestra de la hipocresía que atormenta a estos intelectuales por todos lados, sin que pudiera explicarse sino creyendo de que si antes lo eran, ahora con los golpes después del 1989 han quedado como cuando se pierde esa cosita que se tiene en el oído que da la orientación vital del individuo para saber dónde está y hacia dónde va. La suerte triste es que no todos son así, pero sí una gran mayoría y que parece estar en peligro de extinción. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM


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