(Continuación): Otros,
quieren tanto a las riquezas de China, que jamás se atreven a incluir a China
entre los países que oprimen políticamente a su pueblo ni mencionar que aún
existe el colonialismo en el Tibet, aunque sí atacan a Inglaterra por su posesión
de las islas Farklands. Y no dejan de ser grandes historiadores, intelectuales
y objetivos, con el ‘poder de calificar y criticar’. ¿Calificar y criticar a
quién y a qué? Aquí hay un lingote de hipocresía. Pero donde ellos se acomodan
mansamente y en silencio para que nadie los vea, cuando el mandamás de turno
(Presidente) los incluye en la lista de los que van a ser sacrificados, digo, pensionados
por el dinero del Estado, de los contribuyentes, y a lo cual en su mayoría,
ninguno ha aportado nada. Les dan su pensión abultada por sus ‘grandes aportes’
a la cultura del país, lo que asegura que después no osarán ser independientes
ni cuestionantes. Otro, Hermann, tiene la tremenda ‘osadia hipocristica y
cinistica’ de escribir sobre la
Verdad, citando a Bertolt Brecht, autor alemán y sus “cinco
dificultades” para decirla, y yéndose a Cuba no sentir nauseas y asco entre esa
verdad y lo de allí, añadiéndole un maldecir a su país porque lo tomaron unos
minutos demás para investigarlo en Inmigración del Aeropuerto, pero no le
impide ver que en esa Cuba, cuyo sistema adora, ni siquiera se puede llegar al
aeropuerto, como la ciudadana Yoani Sánchez y otros cubanos, con cientos de
tickets de viaje de avión para salir y el tirano se lo impide. En la columna de
un alto intelectual “A Pleno Pulmón” (H-8.9.12) se repite la hipocresía, cuando
también deja la tiranía de Cuba fuera de las demás e iguala en posición a EU, Rusia
y China respecto al genocidio de Siria. Si no es ignorante, ‘alelao’ ni
mentiroso, ¿cómo se explica cuando todos los días los periódicos traen noticias
resaltando la diferencia entre los tres? Por la sublime hipocresía y la falsía.
Andres L. Mateo, considerado de los pocos honestos, en su trabajo “Emilio Moral
y los intelectuales de hoy” los pone por el suelo, escribiendo: “¿Por qué los intelectuales
dominicanos no esgrimen sus destrezas para engrandecer la vida en un país
pateado por la histórica brutalidad del autoritarismo y la corrupción, mirando
siempre hacia ese balcón de luz donde se aposenta la razón y no hacia esa
cavidad sombría en la que encierra el utilitarismo todos los artilugios del
engaño y la mentira?”.Y es que un caudal de hipocresía se desborda en estos
seres maravillosos que pretenden ser intelectuales. Pero veamos al nivel
internacional, el caso de García Márquez (dolor por su memoria perdida), un intelectual
que es, era una gloria de América, pero que sobre sí lleva una mancha indeleble
y mal oliente, de que mientras promueve la moral, la verdad y la gloria literaria, él es un
fiel abanderado de la tiranía más cruel de América. Pero ya otro famoso y que
los ‘intelectuales’ no dejan de admirar es Pablo Neruda, adicto a la vieja
tiranía de Stalin, pero muy civilizado y hasta escribiendo poemas de amor.
¿Amor en el mundo de ese Stalin? Sólo un hipócrita lo sentiría. Suerte que a
García Márquez no le dio por escribir esos poemas en la tiranía de Cuba. Es
algo en su haber. Y véase el caso del uruguayo Galeano, es de lo más ridículo ‘hipocrísticamente’
que Eduardo Galeano, el Goliat contra los poderes coloniales y amante loco de
la tiranía de Cuba, se estuviera sometiendo a exámenes rutinarios de salud nada
menos que un hospital llamado Hospital Británico. Si es Británico es inglés, y
si es inglés, los que allí mandan son los ingleses, y aunque fuera Británico sólo
por nombre dice mucho del poder atrayente Británico, pero chocante para
Galeano. Este Galeano, el rey de las ‘Venas Abiertas’ que despotrica a los
poderes imperialistas y colonialistas como Inglaterra en su libro y que se
declara amante sin control ni reservas de la tiranía de Cuba comunista, es una
muestra de la hipocresía que atormenta a estos intelectuales por todos lados,
sin que pudiera explicarse sino creyendo de que si antes lo eran, ahora con los
golpes después del 1989 han quedado como cuando se pierde esa cosita que se
tiene en el oído que da la orientación vital del individuo para saber dónde está
y hacia dónde va. La suerte triste es que no todos son así, pero sí una gran
mayoría y que parece estar en peligro de extinción. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario