Como ahora los profetas están de moda y mencionar uno es
motivo de levantar las llamaradas del infierno junto a la montaña de la
irracionalidad, tenemos al profeta indio de Venezuela que realmente por lo que
ya se conoce de él, no merece seguir gobernando al reelegirse ni que lo
ordenara el Alah iraní. El profeta indio, Chávez, que dice que es el enviado
del déspota-dios de Cuba, quiere seguir trepado en el gobierno para hacer más
daño del que ha hecho y seguir avergonzando a los venezolanos, pero está tan
temeroso que hasta ya amenazó con el juicio final de la guerra civil si pierde.
A los pobres ciudadanos residentes en Miami les cerró el consulado para que los
70,000 votos en su contra no pudieran ser contados y los ha obligado a moverse
1300 kilómetros a New Orleans para votarlo de allí. Usa, con un descaro propio
de su estirpe, los recursos del Estado para su campaña política y es tan
mezquino y cobarde que obliga a interrumpir los discursos de Enrique Capriles
para que la estación que le transmite entre, bajo pena de cancelación de
permiso (como le hizo a Globovisión), en cadena obligada para oír las
canalladas del Profeta. Ese señor acusa a Capriles de que sus recursos de
campaña vienen del narcotráfico, pero hay que tener un descaro muy superior
para mencionar narcotráfico, cuando todos saben que el único que ha estado
asociado a los terroristas, que se engordan de las ventas de las drogas ha sido
Chávez. Al único que le han señalado vínculos civiles con grandes capos de la
droga ha sido a él, asociado a aquél que Colombia le envió a Venezuela y que
estuvo mucho tiempo nervioso con diarrea por el susto de que Colombia se lo
entregara a EU, porque sabía que iba a hablar como ha hablado aquel juez de la Suprema Corte de Justicia
que dijo las perrerías de Chávez para retorcer la justicia allí. El enfermo
está tan nervioso que ya no teme atacar abusivamente a los miembros de la
oposición con el asesinato de esos tres jóvenes del partido de Capriles. El
quiere quitarle a Venezuela la oportunidad de ser un país digno otra vez, donde
a pesar de los corruptos, los venezolanos vuelvan a ser orgullosos en su país
como fuera de éste. Quiere que Capriles no gane para no darle un cambio de
limpieza a su país, salir de esa peste que por todos estos años ha venido
identificando a Venezuela, como un país tramposo, terrorista, servil, al
entregar ingenuamente a Cuba todos sus instrumentos de la identificación de los
venezolanos. Que ha permitido a Cuba que maneje hasta las compras que hace
Venezuela en el extranjero, no sólo por lacayismo servil, sino para darle a
Cuba la oportunidad de que engañe gananciosamente a Venezuela alterando los
precios de los artículos que le compra en el extranjero. Pero el pueblo de
Venezuela está cansado ya de verle la cara repulsiva al indio profeta y quiere
un cambio, salir de él para encontrar la dignidad y la paz que le ha negado y
sabrá echarlo al zafacón pronto. Y se aconseja al pueblo de Venezuela que para
estar seguro por quien va a votar el Siete-10, debe simplemente mirarse en el
espejo de Cuba, ver qué es lo que hay allí, cómo se vive allí, qué clase de
libertad hay allí, qué comen los de allí, cómo logran obtener las comidas, si
pueden usar Internet, cuánto dinero reciben de su pensión laboral, cuál es el
salario mínimo y si hay alguna ventaja en educación y salud, pregunte a cambio
de qué la tiene, en fin, decidir si ellos están dispuestos a pasar por el
infierno humano de Cuba en su gran Venezuela. Si ellos quieren eso, amén, pero
que luego no podrán gritar ni lamentarse de que no lo sabían, como les pasó a
los cubanos con aquello de “Fidel esta es tu casa” y ahora los venezolanos con
“Pa’lante comandante”, la misma mierda de la aberración y la opresión. Ya
Chávez hace rato ha dado muestras de que eso es lo que quiere, llevarlos al
corral ganadero de otra Cuba, y si alguno lo duda, pues es privilegio ser
idiota, pero luego los lamentos tendrán que economizárselos. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
martes, 2 de octubre de 2012
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