lunes, 15 de julio de 2013

“MALALA”, LA NIÑA MÁS LINDA DEL MUNDO



Aunque la humanidad, dicen, cada día va deshumanizándose más y más, lo que acaba de hacer la Organización de Naciones Unidas, ONU, ha sido la muestra más maravillosa de que eso no es cierto y que además, ha hecho la justicia más bella que el mundo hacía mucho no veía con la hermosa niña Malala. Esta niña, bellísima, física y espiritualmente, fue casi asesinada en Pakistán porque la pobre, quería cometer un ‘delito’: estudiar y aprender, y eso para muchos musulmanes, especialmente para los talibanes, es pecado mortal, tanto como ser cristiano por allí mismo. Iba para su escuela, los talibanes interceptaron el autobús, le apuntaron a la cabeza y le dispararon a ella, de 14 años, y otras niñas que iban allí. Milagrosamente, y gracias a la pronta intervención de muchísima gente buena, logró sobrevivir, y fue sacada del país y llevada a Inglaterra, y allí, desde entonces, hace 2 años ha sido sometida a varias operaciones hasta de reconstrucción craneal. Ayer, día 12 de Julio la ONU nombró como el “El Día Mundial de Malala”, para que todos, inclusive los asesinos, aboguen porque los niños, especialmente aquellos sometidos a la barbarie de la ignorancia, logren estudiar. Y ella allí dijo que ella es sólo una, de las millones de niñas que por el mundo necesitan ayuda, y que con un libro, un lápiz y un cuaderno lograrían liberar al mundo de la ignorancia y el atraso, especialmente de los niños sus países. ¿Qué significa en gran escala este reconocimiento y homenaje a Malala? Lo primero, admitir la preocupación mundial, que los musulmanes necesitan ayuda, mucha ayuda, pues ellos están ahora al nivel en que estaba el Cristianismo cuando mil años atrás se comían unos con otro, claro, no tan salvajes como los musulmanes. Y una de las razones por la que los musulmanes están en esas condiciones es precisamente la ignorancia, pura ignorancia, al extremo que las cosas que hacen no parecen de seres humanos, sino de bestias, animales primitivos. ¿Y de qué se nutre esta condición? Precisamente de la ignorancia, pues está probado hasta la saciedad, que donde hay ignorancia aguda, el salvajismo es el poder predominante. ¿Y cómo se combate la ignorancia para salir del salvajismo? Por la educación, y esto fue lo que esa bellísima niña Malala le recordó a la humanidad, que allí en su país y en casi todos los países musulmanes, predomina esa ignorancia que los mantiene atados a la caverna y al canibalismo de antaño. Por ejemplo, su país, Pakistán, tiene una ley llamada la de la Blasfemia, que a cualquier persona, hasta a niños y niñas de nueve o diez años, especialmente si son cristianos, son detenidas, encarceladas, juzgadas y hasta decapitadas por la blasfemia. Como por ejemplo, que alguno de ellos diga algo contra su Profeta o su llamado libro sagrado el Corán. Eso, sólo es suficiente, y aún sin ser verdad o tener pruebas, sólo por el rumor y la mala sangre de algún enemigo, son suficientes para asesinar a cualquier niño o adulto. Con un país así, ¿qué se puede esperar? Por eso no es extraño lo que le pasó a Malala, pero con este reconocimiento, que le enrostra severamente a su país y a los demás, diciéndole, que el mundo no es más indiferente a la suerte de millones de niños, que sus padres y gobiernos quieren mantenerlos en las cavernas atados a la oscuridad. Pero la ONU debió ir un poquito más lejos, y advertir a esos gobiernos musulmanes, que serían expulsados de allí si no se encaminan a proteger el derecho de sus niños a aprender y que esas leyes salvajes, deben ser eliminadas para que poco a poco esos países logren penetrar a la luz de la enseñanza y la libertad de leer, aprender, decir, escribir, etc. Y todo gracias a esa niña linda llamada Malala, que la humanidad seguirá llevando al hombro como su día, el 12 de julio. ¡Loor a Malala y las que nazcan de ahí y loor a la ONU por sumarse a su libertad!  ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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