TIRANOS, EL HEREDERO Y EL GANADO
Entre
Trujillo, Balaguer y Leonel hay cerca de cien años del ejercicio del poder, uno
en forma tiránica, otros, semitiránica. Y para comprender cómo fue posible eso,
hoy se nos presenta un magnífico ejemplo, que para los que no lo vivieron,
podrían comprender ese cómo fue posible. Pues un reconocido escritor (a.m.)
ayer ha escrito un párrafo en el cual se desangra contra los ingleses y el
alboroto por el nacimiento de su nuevo heredero. Decía que a él le importaba “un carajo que el
Príncipe Guillermo y la Princesa Catalina
hayan tenido un hijo... tampoco si hembra o varón...”. Y no sería nada su
opinión, excepto el ejercicio de un derecho, pero es que al publicarlo en su
Facebook, inmediatamente aparecieron 50 admiradores apoyándolo, hecho que
precisamente nos ayuda a comprender el punto que señalamos arriba. Y es que
esos que aparecen apoyándolo forman una especie de ganado humano, ese fenómeno
bovino en que el ganado sigue al otro aunque sea directo al matadero. Y lo hace
así por su propia naturaleza, de seguir al de alante, sin pensar ni reflexionar.
Claro, al ganado no se le puede exigir más, pero sí a esos que parecen
pertenecer al género humano y que el Señor les regaló algo llamado cerebro para
que no actuaran como el ganado, sin
pensar ni reflexionar. Todos, excepto uno y este autor, que expuso su crítica,
apoyaban al escritor en su diatriba
contra los ingleses. Ese ganado y el escritor, por ejemplo, perdían de
vista que lo que celebran los ingleses es asunto propiamente de ellos, y que
aquéllos que quisieran acompañarlos en sus alegrías, eran bienvenidos, pero que
a ninguno forzaban; era asunto puramente voluntario. Ellos, en su grandeza
milenaria, se sienten seguros de sí mismos, sus valores, sentimientos, y no
tienen que pedir permiso a nadie para ejercer ese derecho. Y sí tienen el mismo
derecho que se atribuyo el escritor, de opinar con el mismo desangrado conque
lo hizo. Por ejemplo, ellos pueden exclamar, “pero que se cree este negrito
comecoco de esa islita oscura que apareció en el mundo hace ‘unos días’ y sólo
para dar vergüenza, que se mete con nosotros, en vez de enfocar su mirada hacia
el Oeste, que les tiene metido por el trasero los cinco dedos de la mano. ¡Oh,
es que ellos no recordarán, la ayuda que les dimos hace dos siglos, contra esos
que hoy se los comen, corrimos a auxiliarlos para que no los exterminaran!
¡Ah!, pero eso sería pedir demasiado a esos negritos con taparrabos, que
llegaron ayer y ya se creen gente, como los que venimos de los fenicios,
celtas, romanos, germanos, en una mezcla que hoy llamamos los grandes de la Gran Bretaña”.
Entonces, ¿qué diría el escritor y su ganado, si los ingleses ejercieran igual
derecho que ellos? Lo más lógico que reaccionaran como siempre, más cercanos al
animal irracional, que al civilizado, y lanzarían improperios y apelarían al amparo
del anticolonialismo y maldecirían a los imperialistas europeos. Entonces, todo
esto nos ayuda a comprender cómo esos tiranos de los comecocos pudieron robarse
el poder y mantenerlo por tantos años, y la explicación la encontramos en esa
unanimidad de opinión que el ganado apoyador le ha dado al mencionado escritor.
Con la facilidad que le han apoyado y sostenido en su diatriba contra los
ingleses, sin pensar siquiera lo que decía el escritor, si tenía razón, si era
lógico, y si lógicamente, podría recibir una diatriba similar o peor que la de
él y sus apoyadores. Por lo tanto, esto nos demuestra que mientras los ingleses
celebran un nacimiento más en la consolidación de sus gobiernos decentes,
monárquicos y democráticos, éstos de por acá demuestran que aún les faltan
miles de años para llegar cerca de los ingleses, pero sí ser seguros apoyadores
de sus naturales tiranos, probándolo en que si en el mañana ese escritor se
lanzara a político, segurísimo tendría a ese ganado de seguidores para
parecerse a Trujillo, Balaguer o a Leonel. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
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