viernes, 26 de julio de 2013

TIRANOS, EL HEREDERO Y EL GANADO



Entre Trujillo, Balaguer y Leonel hay cerca de cien años del ejercicio del poder, uno en forma tiránica, otros, semitiránica. Y para comprender cómo fue posible eso, hoy se nos presenta un magnífico ejemplo, que para los que no lo vivieron, podrían comprender ese cómo fue posible. Pues un reconocido escritor (a.m.) ayer ha escrito un párrafo en el cual se desangra contra los ingleses y el alboroto por el nacimiento de su nuevo heredero.  Decía que a él le importaba “un carajo que el Príncipe Guillermo y la Princesa Catalina hayan tenido un hijo... tampoco si hembra o varón...”. Y no sería nada su opinión, excepto el ejercicio de un derecho, pero es que al publicarlo en su Facebook, inmediatamente aparecieron 50 admiradores apoyándolo, hecho que precisamente nos ayuda a comprender el punto que señalamos arriba. Y es que esos que aparecen apoyándolo forman una especie de ganado humano, ese fenómeno bovino en que el ganado sigue al otro aunque sea directo al matadero. Y lo hace así por su propia naturaleza, de seguir al de alante, sin pensar ni reflexionar. Claro, al ganado no se le puede exigir más, pero sí a esos que parecen pertenecer al género humano y que el Señor les regaló algo llamado cerebro para que no  actuaran como el ganado, sin pensar ni reflexionar. Todos, excepto uno y este autor, que expuso su crítica, apoyaban al escritor en su diatriba  contra los ingleses. Ese ganado y el escritor, por ejemplo, perdían de vista que lo que celebran los ingleses es asunto propiamente de ellos, y que aquéllos que quisieran acompañarlos en sus alegrías, eran bienvenidos, pero que a ninguno forzaban; era asunto puramente voluntario. Ellos, en su grandeza milenaria, se sienten seguros de sí mismos, sus valores, sentimientos, y no tienen que pedir permiso a nadie para ejercer ese derecho. Y sí tienen el mismo derecho que se atribuyo el escritor, de opinar con el mismo desangrado conque lo hizo. Por ejemplo, ellos pueden exclamar, “pero que se cree este negrito comecoco de esa islita oscura que apareció en el mundo hace ‘unos días’ y sólo para dar vergüenza, que se mete con nosotros, en vez de enfocar su mirada hacia el Oeste, que les tiene metido por el trasero los cinco dedos de la mano. ¡Oh, es que ellos no recordarán, la ayuda que les dimos hace dos siglos, contra esos que hoy se los comen, corrimos a auxiliarlos para que no los exterminaran! ¡Ah!, pero eso sería pedir demasiado a esos negritos con taparrabos, que llegaron ayer y ya se creen gente, como los que venimos de los fenicios, celtas, romanos, germanos, en una mezcla que hoy llamamos los grandes de la Gran Bretaña”. Entonces, ¿qué diría el escritor y su ganado, si los ingleses ejercieran igual derecho que ellos? Lo más lógico que reaccionaran como siempre, más cercanos al animal irracional, que al civilizado, y lanzarían improperios y apelarían al amparo del anticolonialismo y maldecirían a los imperialistas europeos. Entonces, todo esto nos ayuda a comprender cómo esos tiranos de los comecocos pudieron robarse el poder y mantenerlo por tantos años, y la explicación la encontramos en esa unanimidad de opinión que el ganado apoyador le ha dado al mencionado escritor. Con la facilidad que le han apoyado y sostenido en su diatriba contra los ingleses, sin pensar siquiera lo que decía el escritor, si tenía razón, si era lógico, y si lógicamente, podría recibir una diatriba similar o peor que la de él y sus apoyadores. Por lo tanto, esto nos demuestra que mientras los ingleses celebran un nacimiento más en la consolidación de sus gobiernos decentes, monárquicos y democráticos, éstos de por acá demuestran que aún les faltan miles de años para llegar cerca de los ingleses, pero sí ser seguros apoyadores de sus naturales tiranos, probándolo en que si en el mañana ese escritor se lanzara a político, segurísimo tendría a ese ganado de seguidores para parecerse a Trujillo, Balaguer o a Leonel. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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