Ahora que el grito contra la sentencia del Tribunal
Constitucional de RD ha provocado innúmeras reacciones, incluyendo de
ciudadanos chinos, es interesante esta interrogante, para ver si entre estos
dos conglomerados existen algunas similitudes o discrepancias en su andar como
emigrantes. Discrepancias surgen al instante, al mirarse al espejo y ver su
color, pelo erizado y ojos oblicuos con el de su contraparte que es el espejo
al revés y desagradable. Y sigue, en que
uno es un pilar histórico de la humanidad y el otro una carga pesada de
empujar. Aquellos dieron luz y pólvora, éstos sangre, destrucción y el modelo
perfecto de la ingratitud. Aquellos son enviciados en el trabajo tesonero y
dedican a él 24 horas del día. Estos tienen el vicio de la vagancia, el
espíritu del pedir y del esperar que otros vengan en su auxilio. Le deben a
todo el mundo porque a todos han mendigados las migajas que les sobran. Son
similares en que ambos se han desparramado por el mundo y fueron usados como
obreros mal pagados y discriminados. Los chinos trajeron sabiduría y luz donde
llegaban. Los haitianos ignorancia, enfermedades, riqueza analfabética y el
amor por la oscuridad ‘vudustuca’. Los chinos comenzaron a emigrar por lo mucho
que eran, pobrezas económicas y los conflictos políticos y entonces, no hubo
país por lo menos en América, que no
tuviera en sus pueblos a “sus chinos”, que se distinguían por su
laboriosidad en las dos actividades principales que eran famosos: en sus comidas
con sus restaurantes y en las tintorerías. ¿Quién no ha saboreado un plato
chino? Sólo el que no ha nacido. A pesar del enorme cambio y riqueza de China,
no han dejado de emigrar y se cuelan por todos lados. Por aquí se les coge de
30 en fondo con el Diputado de los Chinos. Por E.U. (hace unos días un chino
ilegal, inmigrante, en Nueva York, asesinó a su esposa y 4 hijos menores, por
nada), que forman el 2% de la población, comenzaron a llegar desde 1820 cuando
sólo había unos cuantos, pero pronto eran unos miles. Cuando surgió la Fiebre del Oro en
California en 1849, los chinos comenzaron a llegar en masa y al comenzarse a
construir el ferrocarril trasatlántico, se les usó como mano de obra barata. En
todos estos trabajos eran discriminados por los blancos que no los veían con
buenos ojos, porque les quitaban los trabajos al pagarles menos y hasta fueron
masacrados en Rock Spring en 1885 en la que mataron a 28. Sufriendo mucho al
sólo haber llegado hombres y no ser bien visto su unión con otras mujeres, se
fueron extendiendo por todo el país, sin embargo, nunca se les reconoció con
derecho a ser ciudadanos del país. Y en 1882 se dicto Ley de Exclusión en la
que se prohibió su inmigración hacia el país, durando hasta 1943, que por
motivo de unirse China a los Aliados en la WWII, la prohibición fue aflojada con la Ley Magnuson. Ahora ya los
chinos podían traer sus familiares a EU y ser ciudadanos naturalizados. Este
punto es importante para los chino(a)s apasionada(o)s que le niegan el Derecho
a Santo Domingo de decir cuándo y a quién darle su ciudadanía, pues en EU
todavía hasta 1965 los chinos sufrían esta discriminación, que EU estaba en su
derecho de otorgar o no. Además a los chinos se les probibía tener negocios o
propiedades y en algunos Estados esta prohibición duró hasta 1965. Como se
puede notar, lo que gozan los emigrantes haitianos en Santo Domingo es muy
diferente a lo que sufrieron los chinos por EU, a pesar de los grandes aportes
que ellos traían y a pesar de la carga pesada de los haitianos. Y las pruebas
están ahí, a los chinos se les admira y se les quiere donde hayan ido, pero a
los haitianos, por obvia razón, se desea no verlos por ninguna costa ni país y
el pobre Santo Domingo es quien tiene que tragárselos sin poder ni querer
hacerlo. Por lo tanto, reconociendo el dolor de emigrantes de los chinos, sus
descendientes no deben traicionar al país que los acogió, con la ingratitud
característica del otro grupo, al pretender negarle el derecho al país de
defenderse y protegerse como lo hizo y hace EU y como lo ha hecho el Tribunal
Constitucional, por lo que no deberían los chinos ser ingratos y parecerse a
los haitianos. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
lunes, 28 de octubre de 2013
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