Según la norma social de los Estados, a los traidores los
fusilan. A veces los ahorcan, y ambos tienen en común que antes de
ajusticiarlos, los desnudan en todas formas para escarmiento. Es traidor es
quien se alía con el o los enemigos de su país para hacerle daño. El ejemplo
más reciente es el de Snowden, pero hay otro famoso en la historia de EU, un
Bennedict, quien se alió a Inglaterra cuando EU luchaba por su independencia
por los años de 1700. En ese entonces Inglaterra era el enemigo declarado de
EU. Asimismo Santo Domingo tiene un enemigo declarado desde 1800 cuando su
principal dirigente (Tusen) sentenció como un dios africano, que la isla, que
era de España (por lo tanto, de los dominicanos) antes que los usurpadores
aparecieran, era “una e indivisible”, queriendo afirmar que era de ellos, y los
dominicanos, pal’carajo. Desde entonces, ésta es la ideología medular que anima
a los haitianos, por más paupérrimos y miserables que sean, a lograr ese
objetivo en contra de los dominicanos. Y ya la Historia recoge las
muchísimas veces que han tratado de irlo logrando cuando para 1822 estuvieron
22 años disfrutando de su sueño ya “realizado”. (Muchos intelectuales del país
sostienen que los dominicanos recibieron con los brazos abiertos la invasión
haitiana). Y como con Snowden y Bennedict, allí también debe haberlos. ¿Quienes
han dedicado su vida escribiendo extensivos artículos, libros, conferencias,
etc., alabando a Haití y denostando a su país a sabiendas de los planes de ese
Haití, ¿qué son? Allí los hay a borbotones. ¿Y por qué hay tantos traidores?
¿Será por la comida, la música o la falta de moral? Por ejemplo, hace poco se
murió uno, F. Franco, que le habíamos llamado “el haitiano más dominicanizado o
el dominicano más haitianizado”, que se moría en sus libros alabando a Haití y
acabando con su país, por supuesto, influido por esa ideología que daba más por
los de allá, que por lo de acá, aunque la Madre Rusia nunca lo hizo. Tuvo
una vez la cachaza de contradecir a un General del Ejército que se preocupaba
por la peligrosa invasión pacifica haitiana, a que eso era calumnia, mentiras.
Otro, de apellido Dore Cabral, alto dirigente del PLD, que se hinchaba de
gloria desmintiendo el peligro haitiano, y la alarma injustificada del país y
no perdía tiempo para salir en los periódicos (filo comunistas) para desmentir
el peligro. Era elemento de lo que nosotros les llamamos “anestesiólogos”, pues
su misión era adormecer al pueblo para tomarlo desprevenido. Pero hay otro que
es el colmo de la traición, que siendo ex gobernador del Banco Central del
país, ex ministro de R.E., escribió un libro “Trujillo y Haití” en la que como
era natural, alababa a los “pobres haitianos”, y aplastaba a los dominicanos. Este
Bernardo Vega, tuvo la desvergüenza cachazuda mayor, de aceptar que un banco
comercial haitiano patrocinara la puesta en circulación de su libro en Puerto
Príncipe, Haití, pero todavía más apestante aún, que ese acto se lo dedicó a
los nietos de Prince Mars, el escritor haitiano, mentor de sus planes, que más
ha insultado al país y a los dominicanos en toda su historia, en su libro “La Rep. de Haití y la
Rep. Dom.”. (sin mencionar que hace unos
años un grupo de éstos se fue a Haití a abrazarse con un camarada allá, entre
los que estaban Puig, Magiolo, Lozano y una docena más). ¿Cómo pueden dormir
tranquilos y pasearse por sus calles elementos así cuando hoy ven cómo el
Tribunal Constitucional se ha visto forzado a evacuar la sentencia 168-13, ante
la ya insostenible y peligrosa amenaza haitiana? ¿Cómo se sienten esos
personajes que han ayudado a anestesiar al pueblo para que por tantos años
estuviera dormido viendo angelitos cuando debían ver verdaderos diablos
siniestros? Por eso creemos que el Congreso de ese país donde abunda tanto la
desvergüenza, no perderá tiempo y algún sabio congresista presentará un
proyecto de ley donde se declare el Mérito a los Traidores, para coronar la
montaña de traiciones que vienen acumulando los intelectuales allí. Y no será
imposible, pues ya ese congreso pasó a la Historia al establecer por ley el “Día del
Compadre y la Comadre”.
¡Qué país. Que vivan los traidores! (Aunque absurdo, Leonel Fernández podrá ser
el corrupto mayor del país, pero no es traidor, como aquél que dijo “somos las
alas del mismo pájaro” o “matrimonio sin divorcio”). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
sábado, 2 de noviembre de 2013
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