sábado, 2 de noviembre de 2013

¡PREMIO A LA TRAICIÓN!




Según la norma social de los Estados, a los traidores los fusilan. A veces los ahorcan, y ambos tienen en común que antes de ajusticiarlos, los desnudan en todas formas para escarmiento. Es traidor es quien se alía con el o los enemigos de su país para hacerle daño. El ejemplo más reciente es el de Snowden, pero hay otro famoso en la historia de EU, un Bennedict, quien se alió a Inglaterra cuando EU luchaba por su independencia por los años de 1700. En ese entonces Inglaterra era el enemigo declarado de EU. Asimismo Santo Domingo tiene un enemigo declarado desde 1800 cuando su principal dirigente (Tusen) sentenció como un dios africano, que la isla, que era de España (por lo tanto, de los dominicanos) antes que los usurpadores aparecieran, era “una e indivisible”, queriendo afirmar que era de ellos, y los dominicanos, pal’carajo. Desde entonces, ésta es la ideología medular que anima a los haitianos, por más paupérrimos y miserables que sean, a lograr ese objetivo en contra de los dominicanos. Y ya la Historia recoge las muchísimas veces que han tratado de irlo logrando cuando para 1822 estuvieron 22 años disfrutando de su sueño ya “realizado”. (Muchos intelectuales del país sostienen que los dominicanos recibieron con los brazos abiertos la invasión haitiana). Y como con Snowden y Bennedict, allí también debe haberlos. ¿Quienes han dedicado su vida escribiendo extensivos artículos, libros, conferencias, etc., alabando a Haití y denostando a su país a sabiendas de los planes de ese Haití, ¿qué son? Allí los hay a borbotones. ¿Y por qué hay tantos traidores? ¿Será por la comida, la música o la falta de moral? Por ejemplo, hace poco se murió uno, F. Franco, que le habíamos llamado “el haitiano más dominicanizado o el dominicano más haitianizado”, que se moría en sus libros alabando a Haití y acabando con su país, por supuesto, influido por esa ideología que daba más por los de allá, que por lo de acá, aunque la Madre Rusia nunca lo hizo. Tuvo una vez la cachaza de contradecir a un General del Ejército que se preocupaba por la peligrosa invasión pacifica haitiana, a que eso era calumnia, mentiras. Otro, de apellido Dore Cabral, alto dirigente del PLD, que se hinchaba de gloria desmintiendo el peligro haitiano, y la alarma injustificada del país y no perdía tiempo para salir en los periódicos (filo comunistas) para desmentir el peligro. Era elemento de lo que nosotros les llamamos “anestesiólogos”, pues su misión era adormecer al pueblo para tomarlo desprevenido. Pero hay otro que es el colmo de la traición, que siendo ex gobernador del Banco Central del país, ex ministro de R.E., escribió un libro “Trujillo y Haití” en la que como era natural, alababa a los “pobres haitianos”, y aplastaba a los dominicanos. Este Bernardo Vega, tuvo la desvergüenza cachazuda mayor, de aceptar que un banco comercial haitiano patrocinara la puesta en circulación de su libro en Puerto Príncipe, Haití, pero todavía más apestante aún, que ese acto se lo dedicó a los nietos de Prince Mars, el escritor haitiano, mentor de sus planes, que más ha insultado al país y a los dominicanos en toda su historia, en su libro “La Rep. de Haití y la Rep. Dom.”. (sin mencionar que hace unos años un grupo de éstos se fue a Haití a abrazarse con un camarada allá, entre los que estaban Puig, Magiolo, Lozano y una docena más). ¿Cómo pueden dormir tranquilos y pasearse por sus calles elementos así cuando hoy ven cómo el Tribunal Constitucional se ha visto forzado a evacuar la sentencia 168-13, ante la ya insostenible y peligrosa amenaza haitiana? ¿Cómo se sienten esos personajes que han ayudado a anestesiar al pueblo para que por tantos años estuviera dormido viendo angelitos cuando debían ver verdaderos diablos siniestros? Por eso creemos que el Congreso de ese país donde abunda tanto la desvergüenza, no perderá tiempo y algún sabio congresista presentará un proyecto de ley donde se declare el Mérito a los Traidores, para coronar la montaña de traiciones que vienen acumulando los intelectuales allí. Y no será imposible, pues ya ese congreso pasó a la Historia al establecer por ley el “Día del Compadre y la Comadre”. ¡Qué país. Que vivan los traidores! (Aunque absurdo, Leonel Fernández podrá ser el corrupto mayor del país, pero no es traidor, como aquél que dijo “somos las alas del mismo pájaro” o “matrimonio sin divorcio”). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM


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