miércoles, 6 de noviembre de 2013

LA FERIA DEL LIBRO POLITIZADA




Nunca había visto la preparación física de una feria del libro, y en SPM tuve la oportunidad de verla y las muchas cosas resaltaban. Por ejemplo, cuánto dinero se gastó, que viniendo de un gobierno cuyos miembros son especialistas en el macuteo, muchos murmuraban que era una oportunidad más para que ellos pudieran obtener sus acostumbradas “tajadas”. Comentaban que se había invertido una millonada, por el derroche de obreros, materiales, lujos, etc. Se veía qué gran cantidad de trabajos de soldadura se hacía. Inmenso fue ver las antorchas de esos hombres pegando acero. Con construcciones que parecían que eran para quedarse, pero no podía ser así, pues eran en pleno parque central, lo que la gente criticó. Pero a pesar de esto hay que resaltar lo positivo, ese fervor, entusiasmo que la gente demostró por el amor a los libros, a la cultura, al conocimiento. Estuvo bello y la gente sólo expresaba que eventos así debían repetirse siquiera una vez al año. Y hasta su planta inmensa propia de electricidad tenían para cuando como natural, se fuera la luz. ¿Qué más faltaba? Lo de siempre, la politiquería. ¿Qué mierda tiene que ver una feria del libro donde se exhiban grandes pancartas que digan “Fuera Yankis de Quisqueya, PCD”? ¿Qué tiene que ver allí una caseta de una cosa de “Solidaridad con la revolución bolivariana”, y foto de Chávez? ¿U otra similar para eso llamado Alba? ¿O una exclusiva de Euclides Gutiérrez? ¿O con los muchos cartelones de la llamada Guerra de Abril y su galería de mártires? Los enanos dirigentes culturales que la prepararon no podían dejar de poner estos anacronismos, aberraciones y falsedades, porque los de la Nomenclatura Cultural estaban vigilando, para descalificarlos y gritarles lacayos de los yanquis si no lo hacían. Por lo tanto era obligación ponerlas y  evitar el castigo de los que determinan lo “correcto políticamente”. Y dan gracias y un poco de asco, porque antes cuando Cuba era el centro de la órbita de los “salvadores” del mundo, era la venerada. Después, pasó a Chile de Allende. Luego a la Nicaragua de la Piñata y ahora Venezuela del farsante Chávez. ¡Cuánta estulticia cultural ligada a una Feria del Libro! ¿Cuál será el próximo venerado? En los países civilizados las ferias del libro son un evento cultural por el amor al conocimiento y a los libros. Y dan risa por esa ignorancia y anacronismo. Por ejemplo con el letrero “fuera yanquis de quisqueya del PCD”, parece que no saben que es Quisqueya que está en el país de los Yanquis y no sólo esto, sino que de estar allí dependen tantos, incluidos muchos de ese PCD, que además, es difunto ya como grupo. La cosa Bolivariana y del Alba, como si ellos aún no se han enterado lo que dejó ese Chávez, el caos, fracaso y  la corrupción y Venezuela cayéndose a pedazos, donde no hay ni papel para limpiarse el trasero y buscando el Dólar como si fuera El Dorado y con abundante ridiculez de la Ultratumba. La caseta de Euclides, aquél que admitió que en el Seguro (donde es Jefe) existían muchos de las ‘Nominillas’ (robo al Estado, al pagar a vagos sin trabajar, sólo porque son de su Partido). Ese que demandó y amenazó a Nuria por decir la verdad sobre una electricidad consumida y no pagada. ¿Qué buscan sus libros allí? Cuando su autor pierde credibilidad y respeto nadie los compra ni cree en ellos. Ah, pero como Cacique del Partido y del Gobierno tenía que tener su caseta, y quién sabe, si hasta gratis, y con todos los gastos pagados. Y los cartelones de la Guerra, el amor a los libros es incompatible con el elogio a la guerra, pero había que tenerlos allí para ‘realzar el valor de los patriotas’, muchos de los cuales se pasaron a los partidos tradicionales corruptos, ejerciendo la función, como maravillosamente los calificó Juan Bosch, como puras Garrapatas, porque no generaban luz propia y se acoplaban bien al complejo de la Sanguijuela. Pero el mejor recuerdo que se puede sacar de esa feria, es que se repita todos los años, pero sin la peste de la politiquería. (Nota: Soy autor de varios libros y no participé, pero sí hace varios años, en su concurso literario (el de ‘Cultura’) con mi obra PEÑA GÓMEZ y el Anexionismo en Santo Domingo, obra que al presente señala (TC 168.13) que debió salir premiada y no una que era una recopilación de documentos, incomparable a aquélla. Pero ésta pertenecía a un Gurú de la Cofradía. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM


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