Nunca había visto la preparación física de una feria del
libro, y en SPM tuve la oportunidad de verla y las muchas cosas resaltaban. Por
ejemplo, cuánto dinero se gastó, que viniendo de un gobierno cuyos miembros son
especialistas en el macuteo, muchos murmuraban que era una oportunidad más para
que ellos pudieran obtener sus acostumbradas “tajadas”. Comentaban que se había
invertido una millonada, por el derroche de obreros, materiales, lujos, etc. Se
veía qué gran cantidad de trabajos de soldadura se hacía. Inmenso fue ver las
antorchas de esos hombres pegando acero. Con construcciones que parecían que
eran para quedarse, pero no podía ser así, pues eran en pleno parque central,
lo que la gente criticó. Pero a pesar de esto hay que resaltar lo positivo, ese
fervor, entusiasmo que la gente demostró por el amor a los libros, a la
cultura, al conocimiento. Estuvo bello y la gente sólo expresaba que eventos
así debían repetirse siquiera una vez al año. Y hasta su planta inmensa propia
de electricidad tenían para cuando como natural, se fuera la luz. ¿Qué más
faltaba? Lo de siempre, la politiquería. ¿Qué mierda tiene que ver una feria
del libro donde se exhiban grandes pancartas que digan “Fuera Yankis de
Quisqueya, PCD”? ¿Qué tiene que ver allí una caseta de una cosa de “Solidaridad
con la revolución bolivariana”, y foto de Chávez? ¿U otra similar para eso
llamado Alba? ¿O una exclusiva de Euclides Gutiérrez? ¿O con los muchos
cartelones de la llamada Guerra de Abril y su galería de mártires? Los enanos
dirigentes culturales que la prepararon no podían dejar de poner estos
anacronismos, aberraciones y falsedades, porque los de la Nomenclatura Cultural
estaban vigilando, para descalificarlos y gritarles lacayos de los yanquis si
no lo hacían. Por lo tanto era obligación ponerlas y evitar el castigo de los que determinan lo
“correcto políticamente”. Y dan gracias y un poco de asco, porque antes cuando
Cuba era el centro de la órbita de los “salvadores” del mundo, era la venerada.
Después, pasó a Chile de Allende. Luego a la Nicaragua de la Piñata y ahora Venezuela
del farsante Chávez. ¡Cuánta estulticia cultural ligada a una Feria del Libro!
¿Cuál será el próximo venerado? En los países civilizados las ferias del libro
son un evento cultural por el amor al conocimiento y a los libros. Y dan risa
por esa ignorancia y anacronismo. Por ejemplo con el letrero “fuera yanquis de
quisqueya del PCD”, parece que no saben que es Quisqueya que está en el país de
los Yanquis y no sólo esto, sino que de estar allí dependen tantos, incluidos
muchos de ese PCD, que además, es difunto ya como grupo. La cosa Bolivariana y
del Alba, como si ellos aún no se han enterado lo que dejó ese Chávez, el caos,
fracaso y la corrupción y Venezuela
cayéndose a pedazos, donde no hay ni papel para limpiarse el trasero y buscando
el Dólar como si fuera El Dorado y con abundante ridiculez de la Ultratumba. La
caseta de Euclides, aquél que admitió que en el Seguro (donde es Jefe) existían
muchos de las ‘Nominillas’ (robo al Estado, al pagar a vagos sin trabajar, sólo
porque son de su Partido). Ese que demandó y amenazó a Nuria por decir la
verdad sobre una electricidad consumida y no pagada. ¿Qué buscan sus libros
allí? Cuando su autor pierde credibilidad y respeto nadie los compra ni cree en
ellos. Ah, pero como Cacique del Partido y del Gobierno tenía que tener su
caseta, y quién sabe, si hasta gratis, y con todos los gastos pagados. Y los
cartelones de la Guerra,
el amor a los libros es incompatible con el elogio a la guerra, pero había que
tenerlos allí para ‘realzar el valor de los patriotas’, muchos de los cuales se
pasaron a los partidos tradicionales corruptos, ejerciendo la función, como
maravillosamente los calificó Juan Bosch, como puras Garrapatas, porque no generaban
luz propia y se acoplaban bien al complejo de la Sanguijuela. Pero
el mejor recuerdo que se puede sacar de esa feria, es que se repita todos los
años, pero sin la peste de la politiquería. (Nota: Soy autor de varios libros y
no participé, pero sí hace varios años, en su concurso literario (el de
‘Cultura’) con mi obra PEÑA GÓMEZ y el Anexionismo
en Santo Domingo, obra que al presente señala (TC 168.13) que debió salir
premiada y no una que era una recopilación de documentos, incomparable a
aquélla. Pero ésta pertenecía a un Gurú de la Cofradía. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM
miércoles, 6 de noviembre de 2013
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